dissabte, 31 de desembre de 2011

Balance del 2011

Llega el último día del año y es el momento de hacer balance del 2011. Un balance personal y profesional que arroja un resultado muy positivo

Crecimiento profesional
En el terreno profesional, he abrazado definitivamente a las nuevas tecnologías y a las redes sociales, a veces rozando la dependencia, el interés y la inquietud por seguir explorando, por seguir profundizando, experimentando, Avanzando por un camino nunca antes transitado que vamos construyendo entre todos a medida que andamos.  Y también he cultivado gracias al máster y a mi entorno científico, la pasión por la reflexión y la investigación en comunicación, unas opciones que jamás me había planteado antes.

Y es que sin duda el máster ha sido uno de los hitos más importantes de este 2011. Sólo por la cantidad de tiempo y pensamiento que ha ocupado en mi vida ya merecería una de las primeras posiciones. Sino también porque me he aportado una vinculación nueva y más intensa con mi profesión, que hasta ahora sólo había ejercido pero que nunca había pensado, analizado, reflexionado, teorizado.
 El máster también me ha comportado satisfacciones personales como las buenas notas, como el momento de hacer el discurso de graduación, la entrevista en la radio, como la beca para estudiar en Nueva York.  La experiencia de Nueva York (con beca o sin ella) también es uno de los momentos más especiales de este 2011. Volver a una de mis ciudades favoritas para estudiar era una utopía que tuve una vez. Y además de eso me ha permitido recorrerla en invierno, cuando las clases nos dejaba tiempo, pero sin la presión de cumplir con las visitas turísticas, descubrir la comida tailandesa, comer en restaurantes fantásticos en los que no me habría atrevido ni a entrar, y conocer a mis compañeras, y vivir como nace el cariño por personas que acabas de conocer y que tal vez no volverás a ver pero que ya son tus amigas.
Además de las tareas de community manager, también me ha aportado muchas satisfacciones profundizar en la comunicación interna gracias a que me han permitido poner en marcha iniciativas propias que han contado con una gran acogida. Contenta de seguir superando objetivos en la gestión con los medios de comunicación, porque después de 5 años de trabajo intenso, de hormiguita picando piedra, los resultados siguen llegando y te colocas en una posición que te permite pasar de la cantidad a la calidad, de la reacción a la proacción, de la presión de la inmediatez a la reflexión y la planificación para poder elegir tus acciones.

Y hacerlo desde la vocación periodística y la conciencia social, sintiéndome afortunada de poder compatibilizar el ejercicio de mi profesión con mis inquietudes personales. Sabiendo que mi trabajo contribuye a un proyecto social y educativo, a mejorar la sociedad.
Y lo de afortunada no lo digo con alegría, más bien con un lamento. Debería ser lo natural poder dedicarse a su vocación, para lo que uno se ha preparado durante años y para lo que sirve. Pero es que es casi un milagro en este 2011 poder dedicarse al periodismo. Un año que acaba con la pena de tantos medios de comunicación bajando la persiana, de tantos compañeros (periodistas trabajadores y valiosos) sin empleo.

Este año también hemos vuelto a retomar con gran energía e ilusión el proyecto de Feminasonline.

Equilibro personal en medio de la incertidumbre y las protestas
Y es que en el terreno personal tampoco me puedo quejar. Ojalá los años que quedan por venir sean como éste.  He tenido cerca a las personas que quiero y hemos tenido todos salud.

En el terreno de la amistad, sigo considerando que es uno de mis mayores tesoros estar rodeada de mujeres tan inteligentes, sensibles, generosas, inquietas, entregadas. Lo mejor es que no tengo que lamentar haber perdido ninguna amistad en el camino, y que de hecho, he añadido nuevas compañías en mi viaje. Amigas inesperadas que me trajo Nueva York, amigas de amigas que van ampliando tu círculo, compañeras de trabajo que abandonan esa categoría porque pasan a la de amigas.

Y si mi vida personal se ha caracterizado por el equilibrio, en mi entorno ha habido  buenas y malas noticias, como es la vida. Varias de mis amigas tuvieron a sus pequeñas en primavera, otras se han embarazado en otoño. Ha habido alguna ruptura, pero también tres bodas. Tres bodas completamente distinta en concepción, protagonista y puesta en escena.  También algún funeral, y alguna maldita enfermedad que no abandona a algunas compañeras que siguen luchando.
Y en general, se ha respirado un ambiente de miedo, incertidumbre, precariedad y paro. La amenaza de la crisis, las listas de las nunca te llaman, ver como te vas quedando el último de la plantilla, los puestos de trabajo pendientes de un hilo, las protestas por no perder nuestros derechos con la excusa de la crisis. La verdad es que también podría definir este 2011 como el de la protesta. Creo que no me he quedado tanto en mi vida. En diferentes ágoras. Por teléfono, por correo electrónico, por las redes sociales, en asambleas, asistiendo a manifestaciones, firmando manifiestos. En un año de derrotas, retalladas, pérdidas, abusos, vuelta al pasado, amanazas, he alzado mi voz. Como cantaba Ismael Serrano: “Fue terrible aquel año”. Menos mal que hemos tenido al Barça.


Finalmente, he visto algunas películas interesantes y he leído libros que me han causado una gran impresión como El corazón helado de Almudena Grandes.
También ha sido importante lograr saldar una deuda pendiente que tenía desde la infancia, y he hecho una breve pero reveladora incursión en el mundo del teatro. Y no he dejado de viajar. Otro de los grandes protagonistas del 2011 y de mi vida.
Celebré mi cumpleaños en marzo con una escapada sorpresa a la ciudad de mi corazón, Estambul. Dos semanas después volé de nuevo a la ciudad de los rascacielos con algún encuentro casual. En junio, una pequeña y divertida escapada con mis amigas me permitió conocer Montpellier, Nantes i Avignó. Y en julio y agosto llegaron los amplios horizontes de Noruega recorrida a pie, pese a mi tobillo. También en agosto y acompañando a mi madre paseamos por las orillas del Duero en Oporto. Y para acabar el mes, una pequeña delegación de Feminasonline visitamos a otra fémina en su casa en Londres para reir, beber cerveza, caminar y comprar ropa vintage. En noviembre conocí Zaragoza con sus pinchos y su frío seco e intenso. Casi más que en diciembre cuando viajamos a Budapest a conocer los mercadillos navideños entre la niebla y baños termales.
Sólo espero que el 2011 me traiga tantas cosas buenas como el 2012.

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