dimarts, 9 d’agost de 2011

Mi Estambul particular


Como es sobradamente conocida entre mis amistades mi pasión por Estambul, así como la afición reincidente de escaparme a la ciudad cuando tengo la oportunidad e incluso algunos saben que gané un premio por una guía de viajes que escribí sobre Turquía, es muy frecuente que mis conocidos que vistan por primera vez Constantinopla me pidan que les recomiende mis sitios favoritos.


Sin duda, si es la primera vez que se visita Estambul y se dispone de pocos días hay lugares imprescindibles que se encontraran en la lista básica de cualquier guía de viajes. Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Gran Bazar + el Bazar de las Especias ocupan las tres primeras posiciones en el ránking. De hecho, son lugares tan imprescindibles que yo las he seguido visitando todas las siguientes veces que he acudido a Estambul. A continuación, como otros puntos básicos para una primera visita se encontraría el típico paseo por el Bósforo (que puede hacerse en un barco turístico pagando unos 10 o 12 euros o en un barco de transporte público de línea que sale desde el puerto de Uskudar en Asia y que hace el mismo recorrido pero realizando paradas), la Mezquita de Soleiman el Magnífico, subir a la torre de Gálata y llegar hasta el inicio del tranvía y recorrer la calle comercial Istikal hasta la plaza de Taksim. Finalmente, también sería importante visitar en una primera estancia en Estambul (pero yo ya no repetiría) Las Cisternas, el Palacio de Topkapi (hay que preveer una mañana o una tarde debido a la cola que suele formarse para entrar al Harem), el decepcionante Hipódromo (pero fácilmente visitable puesto que está junto a la Mezquita Azul) y la Iglesia de San Salvador de Chora. Si se tienen más días también puede invertirse en hacer cola para entrar al Palacio del Dolmabaçhe con visitas guiadas en inglés.

Hasta aquí la información turística básica sobre Estambul que todo el mundo encontrará fácilmente, y que puede ampliarse en un artículo que escribí hace un par de años.

Yo adoro ese Estambul, es el que me encandiló la primera vez. Pero son otros los rincones que me hicieron pasar de un amor a primera vista, apasionado pero pasajero, a un amor consolidado, fiel y entregado.


• De todas las mezquitas que recortan con sus minaretes el cielo encarnado de Estambul, yo prefiero una de las más pequeñas y discretas. La de Rustem Pasa Camï. A pesar de su céntrica ubitación, está a pocos metros del puerto y del bazar de las Especias, no es muy visitada porque para llegar a ella hay que encontrar el callejón adecuado. Curiosamente, nunca recuerdo el camino exacto. Me adentro por las callejuelas, intuyo el túnel preciso, apuesto por unas escaleras escondidas .. y al final de la oscuridad cuando ya estás segura de que has errado el camino… aparece. Pequeña, escondida entre las casas y los callejones, elevada sobre las casas pero sin que nadie pueda intuirla desde la calle. La recompensa se encuentra dentro con un intenso mar de azulejos azules.
• Otra de mis mezquitas favoritas es la Eyup. Y nuevamente implica tener que pasar una aventura porque no es tan accesible como las demás. Eyup es un barrio a las afueras de Estambul, bastante religioso y conservador (por eso no es el lugar ideal para vestir el escote y la falda más provocadores). Para llegar hay que coger un autobús que sale del puerto de Eminonu o de la estación de autobuses cercana a la Universidad, o un barco que cruza el Cuerno de Oro. Esta mezquita es uno de los lugares más importantes de peregrinaje del Islam puesto que está enterrado Eyup, el compañero de armas de Mahoma. Como tal, hay que ser muy discreto y respetuoso en este lugar. Desde el interior de la mezquita, a la preciosa fuente del patio y sobre todo en la sala donde está enterrado Eyup y muchas personas rezan y piden favores o la sanación de personas enfermas. La sala es extremadamente pequeña y concurrida pero es muy impresionante la devoción de los asistentes. Para continuar con la jornada de contemplación, la mezquita está rodeada de decenas de cementerios que suben hasta la ladera. Cementerios donde cada tumba nos cuenta una historia de la persona que está enterrada allí. Para recuperar el ánimo después de tanta intensidad, hay que caminar unos metros hasta el teleférico que lleva al mirador de Pièrre Loti.

Y allí, tomarse un té en la terraza del bar, visitar la tienda-museo dedicada al intelectual francés enamorado de Estambul, y disfrutar de las impresionantes vistas sobre el Cuerno de Oro.


Cruzar el puente de Gálata al atardecer y ver los pescadores en el puente. Es mi lugar preferido del mundo, como confesé una vez.
• Y más tarde cenar un bocadillo de pescado al lado de uno de los barcos que están junto al puente de Gálata. Rodeado de familias turcas, te sientas en unos taburetes y te sirven un bocadillo de pescado recién cogido allí mismo.
• Otro atardecer recomendable es coger un barco hasta Uskudar que está en la orilla asiática, al otro lado del Bósforo.

Y siguiendo siempre a la derecha por la orilla del estrecho llegar al Paseo Marítimo y sentarse en los cojines que hay dispuestos en el suelo para relajarse, tomarse un té, y mirar la puesta de sol recortándose sobre los minaretes.
• Al salir del Gran Bazar elegir una calle al azar y desplazarse en el sentido de la gente, sin dirección, sin rumbo. Deambular por el entramado de calles y descubrir las tiendas más inverosímiles especializadas en objetos concretos: tiendas de encaje, tiendas de ollas, tiendas de plantillas de zapatos, tiendas de cubiertos, tiendas de flecos, … Siempre tienes la sensación de haberte perdido en el laberinto de olores, gente, colores… pero inexplicablemente acabas llegando al puerto.
• Cuando los conocidos me piden que les recomiende lugares donde comer y cenar, no puedo situar un lugar concreto. Prefiero improvisar y comer por la calle, en puestos callejeros, comprarle fruta a un anciano que lleva horas con su carrito en una esquina, beberme un zumo de granada en un puesto ambulante, comerme el mejor bocadillo de hamburguesa casera que hace un señor junto al puerto, cerca del Dolmabaçhe, sentarme en un taburete en la calle y comer dos pizzas turcas, tomar un té y fumar en un cementerio por la noche o en una terraza semiescondida que hay bajando unas escaleras junto a la mezquita de Soleimán.
. Y para comprar una alfombra, o para conocer a una gente estupenda, lo mejor es pasarse por El Rincon de Fehmi donde nuestro primo Ziya o cualquiera de sus primos nos recibirá siempre acogedor con una sonrisa en los labios y un abrazo de bienvenida

2 comentaris:

  1. Le dije a Oscar que necesitaba info y me mando a tu Blog, hizo lo correcto. Espero más detalles ya que en julio voy con la familia. Besos y buen viaje de nuevo. Maxi desde Los Angeles CA.

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