diumenge, 27 de desembre de 2015

Consigue lo mejor de ti misma con el Coaching

¿Tienes la vida que deseabas? ¿Se te resisten tus objetivos profesionales? ¿Disfrutas de tu tiempo libre? ¿Te gustaría hacer las cosas de otra manera? ¿Eres una buena profesional pero tienes dificultades para dirigir un equipo de personas? El coaching es una disciplina que puede ayudarte a lograr tu equilibro personal y profesional y a alcanzar tus metas.

Artículo publicado en 2008 en Feminas.com

Ser las mejores en todo. Esta es la exigencia utópica de muchas féminas que cada día se esfuerzan y se frustran por intentar alcanzar la cima en todas las esferas de su vida: ser las mejores profesionales, amigas, hijas, amantes, madres, las más listas, las más atractivas, las más interesantes… Y a veces tienen la sensación de que cuanto más se exigen más se alejan de su objetivo… y de sí mismas. El coaching puede ayudarte, a través de la reflexión y el autoconocimiento, a identificar cuáles son tus necesidades y deseos y a descubrir cómo potenciar tus habilidades y recursos para lograr todo aquello que te propongas.

¿Qué es el coaching? Un compromiso para mejorar
El término coaching proviene del mundo de los deportes, puesto que coach significa “entrenador”. De igual manera que éste apoya a sus jugadores, los coloca sobre el campo para sacar el máximo partido de sus habilidades y diseña la estrategia para ganar el “match”, el coach puede ayudarte a salir victoriosa de tus partidos profesionales y personales. En resumen, el coaching es un entrenamiento mental para que te pongas en marcha.

¿Cómo funciona?
No es una terapia ni un servicio de búsqueda de empleo. Las sesiones se repiten durante aproximadamente 6 meses y se basan en diálogos de unos 30 o 60 minutos donde el coach hace preguntas y cuestionarios con el objetivo de obtener el máximo de información que os ayude a identificar cuáles son tus metas, así como a descubrir qué miedos y barreras se están imponiendo entre tú y tus sueños. Y una vez visualizados los obstáculos, se tratará de diseñar una estrategia para superarlos. A partir de aquí hay que pasar a la acción tomando decisiones que te ayuden a ir hacía adelante. Muchas veces este proceso implica cambios radicales en tu manera de pensar y actuar, cambios que pueden afectar a algunos de tus hábitos, costumbres, prejuicios, creencias y valores.
La buena noticia para aquellas personas que no disponen de tiempo es que las sesiones de coaching también pueden realizarse por teléfono. Las principales consultas a un coach ser refieren a la toma de decisiones, resolución de conflictos, problemas de estrés, desarrollo de competencias, incremento de la creatividad y ayuda para lograr una promoción profesional.

¿Qué aporta a tu vida personal?
  • Mejora tu manera de relacionarte con los demás.
  • Refuerza la autoestima y la autoconfianza.
  • Disminuye el estrés.
  • Fomenta el autocontrol.
  • Mejora tu comunicación y empatía.
  • Disfrutas más del tiempo que pasas con tu familia.
  • Aumenta tu motivación y capacidad de liderazgo.

Coaching para las empresas
¿Eres muy buena en tu trabajo pero no logras promocionarte porque no sabes liderar un equipo? El mundo empresarial también ha descubierto el filón del coaching y se está extendiendo la contratación de estos profesionales para aumentar el rendimiento y la motivación de aquellos trabajadores y directivos con óptima preparación y capacidades técnicas, pero con pésima capacidad para relacionarse con su equipo. Las empresas que optan por introducir estas técnicas y procesos entre sus profesionales obtienen numerosos beneficios para la organización, como por ejemplo:
·         El clima laboral es más agradable.
·         Se mejoran las relaciones personales y el trabajo en equipo, porque el coaching fomenta un ambiente de apoyo y responsabilidad donde prima la comunicación.
·         Hay una mejor gestión del tiempo.
·         Se trabaja de manera más eficiente y aumenta la productividad.
·         Se facilita la innovación, la flexibilidad y creatividad.
·         Ayuda en la toma de decisiones.
·         Se logran formas de trabajo más participativas al permitir el intercambio, la transferencia de conocimiento y el diálogo.
·         Los niveles de estrés son menores.

·         Aumenta la motivación y la satisfacción.

diumenge, 20 de desembre de 2015

“Los cañones de Agosto”, de Barbara Tuchman, una apasionante obra de no ficción sobre la I Guerra Mundial

Con motivo de los 100 años del estallido de la I Guerra Mundial se publicaron muchos reportajes y novelas. Me apetecía aproximarte más a este período histórico, posiblemente más decisivo que la II Guerra Mundial de la que tenemos muchísima más información y referentes. Como el tiempo es limitado, busqué entre algunos monográficos alguna de las obras más destacadas. Y casi todo el mundo coincidía en recomendar la lectura de “Los cañones de agosto” de Barbara Tuchman. Y realmente, es una lectura interesante y apasionante que recomiendo a todo aquel que tenga interés por la historia y que además tenga ganas de leer un texto brillante y emocionante.

La obra narra los momentos previos al estallido de la I Guerra Mundial, así como el primer mes de lucha. De hecho, los dos bandos tenían calculado que la contienda no duraría más de unas semanas. Tenían el plan previsto día a día. Sin embargo, los cálculos fallaron y se vieron atrapados en una guerra interminable.

Con un estilo claro y directo, creo que es uno de los trabajos de no ficción más admirables que he leído nunca. Porque consigue mantener la atención y la emoción con un estilo narrativo como si de una novela se tratase, y porque cada detalle, conversación, descripción están documentados.  Escribe Robert K. Massie en su prefacio a la obra “El mayor mérito de la señora Tuchman es que, en las páginas de su libro, consigue revestir los acontecimientos de agosto de 1914 de tanto suspense como el experimentado por las personas que lo vivieron realmente”.

No en vano, Tuchman fue historiadora, periodista y escritora, entre otras muchas cosas. Y sin duda, el libro es fruto de todas esas pasiones.

El ingente trabajo de documentación le supuso el Premio Pulitzer. De hecho, me he acordado mucho cuando estudiamos “periodismo literario” en la Universidad que leímos y analizamos algunos delos grandes trabajos de reportajes periodísticos literarios de referencia como “A sangre fría”, centrándonos tal vez excesivamente en “El nuevo periodismo” y pienso que esta obra es uno de los máximos exponentes de este tipo de periodismo que debería estudiarse en las facultades de comunicación.

Una guerra con cita previa
Ha pasado a la historia que el desencadenante de la I Guerra Mundial fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando. Sin embargo, los dos bandos (francés y alemán) llevaban años preparando esta guerra.

“En la primavera del año 1914, la labor conjunta de los estados mayores francés e inglés había sido completada hasta el último batallón, pues incluso habían sido fijados los lugares donde tomarían café. El número de vagones de ferrocarril franceses, el número de intérpretes, la preparación de las claves, el forraje para los caballos, todo estaba ya perfectamente previsto en el mes de julio”. Francia se pasa años preparándose para una guerra que Alemania anuncia con la sorprendente convicción que tiene derecho a invadir Francia, porque es un asunto de subsistencia, son tan grandes que su propio territorio se les queda pequeño. Son tantos los argumentos que se repiten 25 años más tarde.


El decisivo miedo a cambiar los planes establecidos
Uno de los momentos más reveladores del libro es cuando la autora relata el momento en que se decide iniciar la guerra. Había dos opciones: atacar a Rusia o invadir Bélgica para llegar hasta la Francia, con el agravante que había un pacto internacional que establecía que si algún país atacaba la neutral Bélgica, Inglaterra tenía el deber de defenderla. Y si Inglaterra entraba en la contienda, era probable que Estados Unidos se añadiera. Sin embargo, si se atacaba Rusia las potencias occidentales iban a permanecer al margen del enfrentamiento entre dos países que además tenían una civilización y un régimen que no era el sistema de vida que defendían Francia, Inglaterra o Estados Unidos.

Que aquel verano de 1914 la contienda pasara de una guerra bilateral breve a la I Guerra Mundial pudo depender, según apunta Tuchman, de la insistencia de un alto mando alemán y la resistencia a cambiar los planes establecidos.

Tuchman muestra como Moltke, el militar que está al mando de la contienda y que lleva más años preparando la guerra según en Plan Schlieffen basado en invadir Bélgica, ha  movilizado y trasladado ya a sus hombres a la frontera belga, enfurece cuando el Emperador alemán duda si empezar o no la guerra, si seguir negociando, si encontrar otras opciones, si empezar la guerra atacando a Rusia y no a Francia a través de Bélgica. Moltke monta en cólera porque las dudas del Kaiser trastocan sus planes y su trabajo realizado hasta ahora. “Veía cómo todos sus planes se derrumbaban, cómo irían los suministros por un lado y los soldados por otro, y quedarían compañías sin oficiales, divisiones sin plana mayor y los 11.000 trenes que habían de partir a intervalos de diez minutos se verían sumidos en la mayor confusión de la historia militar”.

Así que al final lo que acaba dando inicio al comienzo de la I Guerra Mundial (y como consecuencia a millones de muertos, a la II Guerra Mundial y al orden geopolítico del siglo XX y quizás XXI) es el miedo alemán al desorden de hacer recular al ejército y el dar al traste con años de planificación: “Majestad no se puede hacer, replicó Moltke, el despliegue de millones de hombres no puede ser improvisado. Si Vuestra Majestad insiste en mandar todo el Ejército al Este, no será un ejército dispuesto a entrar en batalla, sino un desorganizado grupo de hombres armados que no podrá contar con suministros de ninguna clase. Estas disposiciones han requerido de una labor muy minuciosa durante un año…. Moltke guardó un breve silencio después de haber pronunciado estas palabras, para añadir la base de todo gran error alemán, la frase que provocó la invasión de Bélgica y la guerra submarina contra Estados Unidos, la frase inevitable de los militares cuando intervienen en la política… “y lo que está dispuesto, no puede ser alterado”.

El mundo nunca volvió a ser igual.

El inconcebible heroísmo de la población civil
Uno de los grandes errores de Francia es que piensa que el mundo no ha cambiado y que va a ser una guerra tradicional, como las que ha habido hasta ahora donde va a primar la lucha cuerpo-cuerpo,  De hecho,  Francia cree que una lucha que no sea así es casi un deshonor, hasta el punto que en “en 1913 se licenció a cinco instructores de la Academia que persistían en enseñar la herejía de las tácticas con armas de fuego”.

Así pues Francia no está instruida ni equipada para la guerra que ha preparado Alemania, que evidentemente no tiene en cuenta todas esas lindezas del bando francés.  Así por ejemplo, no salen de su asombro cuando el 6 de agosto, un zeppelín alemán sale desde Colonia y bombardea desde el aire la ciudad belga de Lieja. Se inaugura así una nueva manera de hacer la guerra que en Barcelona se convertiría casi en una costumbre veinte años después. También Alemania inaugura nuevos métodos, como cuando decide que la población civil no debe “quedar exenta de las consecuencias bélicas, sino que había de sufrir sus efectos y ser forzada, por cualquier medio, a obligar a sus jefes a pedir la paz”. Quieren hacer la vida tan imposible a la gente que su país no tenga más remedio que rendirse. Así se dedican a quemar pueblos, masacrar ciudadanos, arrasar por donde pasan.

Ahora bien, en este caso, a Alemania le sale el tiro por la culata. De hecho, están desconcertados porque la población civil belga y francesa no actúa como ellos esperaban. No sólo no suplican a los gobernantes la rendición sino que ellos mismos se rebelan contra la ocupación alemana y por iniciativa propia atacan al ejército alemán. Los poderosos soldados alemanes llegan a tener pánico a entrar en los pueblos más pequeños y deliciosos porque los particulares les disparan desde las ventanas o les ponen bombas de fabricación casera a su paso.  El ejército alemán está desconcertado: “que la población pudiera sentir deseos de lucha sin una orden de arriba, se les antojaba completamente inconcebible”. Aquí Tuchman cita a Goethe en una frase reveladora: “Si han de elegir entre injusticia y desorden, los alemanes siempre se inclinaran por la injusticia”. Así pues, un pueblo que actúa por iniciativa propia para defender su país, su pueblo, su civilización se les antoja deleznable.

“Seguros sólo en presencia de la autoridad, consideran al resistente civil como un elemento muy siniestro. Para la mente occidental, un francotirador es un héroe, pero para el alemán es un hereje que amenaza la existencia del Estado”. Por eso tampoco entienden más tarde los monumentos y homenajes que levantan Bélgica y Francia a la resistencia civil. Tal vez pensar y actuar por uno mismo sin seguir las órdenes superiores no está en su concepción del mundo, y entonces cobra mucho sentido otras ideas como “la banalización del mal” de Hannah Arendt.

“Sobre este análisis Arendt acuñó la expresión «banalidad del mal» para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. No se preocupan por las consecuencias de sus actos, sólo por el cumplimiento de las órdenes. La tortura, la ejecución de seres humanos o la práctica de actos «malvados» no son considerados a partir de sus efectos o de su resultado final, con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores” (Wikipedia).





dissabte, 12 de desembre de 2015

Nueva York, el intenso sabor de la gran manzana

“Es como si ya hubiera estado aquí antes”. La sensación de deja-vu no te abandona ni un solo instante la primera vez que visitas Nueva York, al reconocer todos esos lugares vistos a través de la pantalla. Fascinante, impresionante, vertiginosa, la gran manzana también puede resultar cálida y cercana.

Artículo publicado en 2010 en Feminas.com

En Nueva York todo resulta tan asombrosamente familiar como si de pronto habitaras al otro lado de la pantalla. Como en un sueño de celuloide, sientes la alegría del inmigrante recibido por la Estatua de la Libertad, no es la primera vez que has paseado descalza por Central Park, ni que has perdido el último tren en la Central Station. También reconoces las luces de Times Square que te reciben en año nuevo, y recuerdas maravillosas primeras citas asistiendo a un musical de Broadway, o besos en el mirador del Empire State mientras buscas la mirada desvalida de King Kong.

El corazón de Manhattan
Midtown es el centro de Nueva York. Avenidas infinitas, rascacielos de vértigo, tiendas glamourosas, miles de taxis amarillos, hermosos edificios art-déco, espejos, cúpulas, teatros, musicales, impresionantes catedrales que quedan empequeñecidas… De todo lo que captarán tus ojos no debes olvidarte de:
·         Quedarte con la boca abierta en Times Square ante tanta actividad, mensajes, información, música, movimiento y colores de los carteles luminosos.
·         Buscar refugio en medio de tanto alboroto en la Biblioteca Nacional, que conserva una Biblia hecha en la imprenta de Guttemberg, o en Bryan Park, un oasis verde donde se proyectan películas al aire libre en las calurosas noches de verano.
·         Admirar la mezcla de estilos arquitectónicos que se dibujan en el horizonte: la Central Station; el edificio Chrysler; Sant Patrick, la mayor catedral católica de Estados Unidos; el Rockefeller Center, el complejo privado más grande del mundo que en invierno acoge la famosa pista de patinaje y el enorme árbol de Navidad de tantas películas; y el Empire State, cita obligada para disfrutar de las vistas de Manhattan.
·         Ir de tiendas por la Quinta Avenida, descubriendo el lujo de la joyería Tiffany’s, la modernidad de la tienda de Apple, la ingenuidad de la juguetería de la película Big o el glamour de las tiendas de ropa de élite.

El sur de la Gran Manzana
Aquí fue donde nació Manhattan hace 300 años cuando el holandés Peter Minuit le compró la isla a los indios por sólo 24 dólares. Hoy acoge el ajetreo del distrito financiero de Wall Street, apacibles rincones y jardines en la zona del puerto y la dramática atracción turística de los últimos años, la Zona 0. Las visitas imprescindibles son:
·   Trinity Church fue el edificio más alto de NYC en su época (1846), hoy parece una miniatura junto a los rascacielos de Wall Street que lo rodean.
·   La estatua de George Washington preside el Federal Hall, donde fue proclamado primer presidente del país en 1789.
·   Pasear por el puerto, divisar la Estatua de la Libertad y tomar el ferry a State Island, una de las mayores atracciones gratuitas de NYC, puesto que ofrece espectaculares vistas del skyline y de la Estatua de la Libertad.
·   Las huellas del los atentados del 11 de septiembre.

Harlem, enclave afroamericano
Desde sus orígenes en los años 20, el corazón de la cultura negra ha latido siempre en este barrio al norte de Central Park. Para vivir Harlem has de:
·   Asistir a una misa dominical con gospel, al que las damas negras del barrio acuden con sus mejores galas de domingo.
·   Visita el Teatro Apollo, el espacio más importante de Harlem para celebrar conciertos y mítines políticos. Casi todos los artistas negros de renombre, como Ella Fitzgerald, Stevie Wonder o Michael Jackson, surgieron de aquí.

Central Park, la vida neoyorquina se mueve
Más de 3 km2 de césped, bosques, caminos, estanques, un teatro, lagos, zonas deportivas, Central Park es un oasis en medio de la locura de la Gran Manzana. El lugar donde se encuentran para divertirse, hacer deporte, descansar y relajarse neoyorquinos de toda clase social, etnia o religión: músicos callejeros, abuelos jugando al ajedrez, embarazadas haciendo footing, grupos de amigos jugando a béisbol, familias de picnic, lectores al sol, ciclistas, pintores… todos tienen su lugar en Central Park.

Otros rincones imprescindibles
Por muy poco tiempo que pases en la ciudad de los rascacielos, hay rincones que no puedes dejar de descubrir. Por ejemplo, dejarte arrastrar por la actividad de Chinatown, un barrio animado lleno de restaurantes, puestos de verduras y curiosidades, o rememorar el misterioso pasado del vecino Little Italy, que fue la cuna de la mafia americana en los años 20.
 
También deberías buscar un momento para pasear por el Soho, famoso por sus fachadas de hierro colado, un encantador barrio de calles adoquinadas que albergan galerías de arte y tiendas de diseño. Así como perderte por las callecitas arboladas del barrio más bohemio y rebelde de Nueva York, escenario de innumerables películas y series de televisión, el Greenwich Village.

Finalmente, sería casi imperdonable abandonar la Gran Manzana sin visitar alguno de sus impresionantes museos, como el MOMA o el MET. Y como colofón, no olvides sumergirte en la auténtica esencia de Nueva York recorriendo el puente de Brooklyn al atardecer.


dimarts, 8 de desembre de 2015

Entrevista a una headhunter

Sonia Bilbao, headhunter: “Las competencias se valoran cada vez más para un puesto de trabajo, aunque sin experiencia no siempre sirven”

Entrevista publicada en 2012 en Feminas.com

¿Cómo reaccionarías si un día te llama al trabajo una cazatalentos para convencerte de que eres la candidata ideal para un puesto mejor en otra empresa? Entrevistamos a Sonia Bilbao, una reputada headhunter que desde hace más de 15 años dirige la consultora de Recursos Humanos Devant Consultores, en México.

El talento en el mundo empresarial consiste en destacar en tu profesión, en ser la mejor, o una de las mejores, ejerciendo tu trabajo. Y en un momento con tanta preparación y competitividad del mercado laboral, tener talento es un valor muy buscado por las empresas. Investigar, descubrir y contactar con los mejores candidatos para puestos directivos es la tarea que lleva a cabo Sonia Bilbao.

¿Desde cuando existe la figura del headhunter?
Tal vez en los últimos tiempos se está hablando más, pero no es nada nuevo. La profesión se expandió desde Estados Unidos hacia Europa y el resto del mundo en los años 60. 

¿Cómo buscas el talento?
En mi base de datos, en Linkedin, entre los contactos que ya tienes, a veces pones ofertas. Y, si no, lo pirateas (se lo robas a otra empresa).

F. ¿De qué modo sueles actuar para localizar el talento dentro de otra empresa?
Has de investigar en el sector, preguntar entre tus contactos, pedir referencias. Conseguir su contacto… y llamarles. Aquí es muy importante ser simpática y sociable, ser convincente, ganarlos en la conversación telefónica donde al final les vas a ofrecer dejar su trabajo por uno mejor.

¿Cómo reaccionan las empresas a las que se los robas?
Bueno, sé de algunas que deben odiarme (bromea).

¿Pero no pones una oferta pública en los medios de comunicación para buscar candidatos?
No, ofertas masivas jamás. Se trata de una búsqueda muy selectiva, de un público muy concreto y definido. Puedo poner ofertas en Linkedin, y acaso también en algunas universidades y escuelas de negocios de prestigio, que tienen potentes bolsas de trabajo.

Pero a las listas del paro no irás, ¿no?
Es que en México no hay listas del paro, no existe el seguro de desempleo. Te quedas sin trabajo y tienes que vivir de tus ahorros. Además, hasta hace poco había muchos prejuicios para contratar a una persona que estuviera sin trabajo para un cargo directivo.

Y ahora, ¿por qué no hay tantos prejuicios?
Básicamente porque hay más gente sin trabajo y ya es más común.

¿Cuál es el valor añadido de un headhunter?
En mi caso, yo trabajo estrechamente con la empresa que me encarga buscar un candidato. Me entrevisto con ellos y les pido mucha información para poder definir al máximo lo que están buscando. Les hago preguntas que no suelen ser las más habituales: cuál es la personalidad del jefe, cuál es la cultura de la empresa, cómo es el ambiente del equipo. Saberlo te ahorra mucho tiempo porque te ayuda a definir mejor la búsqueda. Además, de los requisitos que demandan, les pido que me especifiquen cuáles son imprescindibles y cuáles son un plus. Al final acabas conociendo tan bien el perfil que en ocasiones cuando hablo con un candidato por teléfono, ya voy decidiendo si encaja o no.

¿Se puede acertar al 100% con un candidato?
Para mí, la clave del reclutamiento de personal consiste en disminuir al máximo los factores de riesgo. Y ¿cómo los disminuyes? Evaluando cuantos más factores posibles. Es imposible acertar al 100%, lo contrario seria adivinación.

¿Cómo se valora si has hecho un buen trabajo?
A mi me piden que en tres semanas presente 3 o 4 candidatos que cumplan el 100% de los requisitos. Doy una garantía de 6 meses. Y en 15 años nunca me ha pasado que no haya encajado un candidato en un puesto. Claro está que la empresa debe respetar lo que ha prometido al nuevo empleado. No puede ser que alguien deje un buen trabajo por uno que luego no está a la altura.

Vaya, ¡qué efectividad!
Para lograrlo creo que son importantes algunos métodos que utilizo, como las entrevistas por competencias, y hablar personalmente con tres antiguos jefes de los candidatos. A veces, cuando le dices a un candidato que te dé las referencias de tres antiguos jefes y ponen mala cara, ya me doy cuenta que no será uno de los elegidos. Eso son mis métodos, pero hay otros que yo no practico. Hay empresas en México que hacen estudios socioeconómicos de los candidatos.

¿En qué consisten estos estudios socioeconómicos?
Pues miran en la historia laboral reflejada en la Seguridad Social. Van a los antiguos empleos y hablan con el área de Recursos Humanos para verificar sus referencias y motivos de salida, para saber si la experiencia que ha aportado el candidato es cierta, incluso van a su barrio para comprobar que la persona vive allí.

Vamos, en plan Dr. House. Y ¿eso es legal?
Sí, sí, es información pública. Y no lo hacen a escondidas, es totalmente abierto.

Se habla mucho de que las competencias de una persona son cada vez más importantes, ¿pero hasta qué punto esto es cierto?
Saber gestionar los conflictos, el trabajo en equipo, el liderazgo, la delegación, la empatía, el entusiasmo, la implicación, el compromiso sí que son valores y competencias que se tienen muy en cuenta. Aunque si no tienes experiencia no siempre te sirve. Es decir, por orden de importancia los criterios para elegir a un candidato serían la experiencia en el puesto similar o sector, tener estos valores y competencias y, en último término, la formación.

Si quieres profundizar en la historia de la profesión te recomendamos este enlace: