diumenge, 29 de novembre de 2015

Recorrer Alemania siguiendo la ruta de los cuentos de hadas

¿Te gustaría adentrarte en el bosque donde se perdió Caperucita Roja, oler las rosas que inundan el castillo de la Bella Durmiente o asomarte por la ventana de la torre donde Rapunzel peinaba sus largas trenzas? Puedes volver a los escenarios mágicos de tu infancia recorriendo la ruta alemana de los cuentos de hadas, 600 km de idílico paisaje siguiendo las huellas de los hermanos Grimm.

Artículo publicado en 2008 en Feminas.com

Del mismo modo que las cosas más mágicas no suelen ser evidentes, sino que permanecen escondidas, en Alemania existe una ruta prácticamente desconocida (y por lo tanto, sin masificaciones turísticas) que recorre los pueblos y rincones donde tuvieron lugar las fantásticas historias que los hermanos Grimm recopilaron en sus famosos cuentos de hadas. En sus pintorescos pueblos y su privilegiado entorno natural (recorre 8 parques naturales), podrás encontrar casas de chocolate, zapatos de cristal, flautistas embaucadores de roedores, gatos con botas y animales que ejercen de músicos. Allí donde los sueños se hacen realidad y cuyos habitantes parecen salidos de un cuento por su calidez y amabilidad.

Abre la puerta a un mundo mágico
La ruta nos traslada a principios del siglo XIX y sigue los pasos en la vida de estos célebres hermanos, dos de las figuras intelectuales más importantes de la historia cultural europea. El viaje comienza en Hanau (www.hanau.de), una ciudad de la periferia de Frankfurt donde nacieron los hermanos Grimm en 1785 i 1786. Una estatua en la plaza del mercado recuerda a sus habitantes más ilustres. A unos 30 km. está Steinau (www.steinau.de), el encantador pueblecito de casas de madera donde pasaron su infancia los Grimm. Se puede visitar su casa convertida en museo, que ha recreado algunos cuentos y donde cada mediodía se escenifican estas historias de hadas. Adentrándote en el corazón rural de Alemania, con seductoras montañas y frondosos bosques, te encontrarás con Alfeld (www.tca-alsfeld.de), un magnífico pueblo medieval que es la puerta de entrada a la tierra de Caperucita Roja.

Un paisaje encantado
Como la protagonista de una historia fantástica, irás avanzando kilómetros a medida que pasas las páginas de la biografía de los hermanos Grimm. En Marburg (www.marburg.de) seguirás sus pistas en la Universidad donde estudiaron Jacob i Wilheim y donde iniciaron su rescate de la literatura popular. Leyendas, mitos y sagas de los pueblos de la zona que ellos supieron convertir en historias inolvidables que nos han acompañado desde entonces.
-       En Schwalm (www.schwalm-touristik.de) siguen buscando a Caperucita Roja en el bosque.
-       En Sababurg (www.sababurg.de) guardan el sueño eterno de la Bella Durmiente.
-       En Trendelburg (www.trendelburg.de) se puede mirar el horizonte desde la torre de Rapunzel.
-       En Polle (www.polle-tourismus.de) se pueden visitar las ruinas del castillo de Cenicienta.

¿A quién no se le encendería la imaginación con la belleza de las montañas y los coloridos pueblos que recorren la rivera del río Weser? A cada paso puedes encontrar castillos encantados, románticas plazas como la de Homberg (www.homberg-efze.de), palacios hechizados o pueblos como Hann o Münden (www.hann.munden.de), considerado uno de los siete más hermosos del mundo.

Aunque no es una ciudad muy atractiva, seria interesante que hicieras una parada en Kassel (www.kassel.tourist.de) para visitar el Museo de los Hermanos Grimm que recoge la historia de los hermanos y de sus cuentos. Mucho más idílico pero igual de interesante es hacer una parada en Göttinga (www.goettingen.de), ciudad universitaria donde ejercieron de profesores los Grimm y donde conocieron a la persona que le explicó la mayoría de los cuentos: Dorotea, una mujer cuyos padres tenían una posada por donde pasaban viajeros cargados de las más increíbles historias.

Una ruta muy familiar
Por los elementos mágicos y por la placidez del trayecto, la ruta de los cuentos de hadas es ideal para recorrerla en familia, ya sea en coche, en roulotte o en bicicleta. En muchos pueblos los visitantes son recibidos por los personajes de los cuentos, que escenifican las historias en los mismos lugares donde pasaron. Es recomendable que consultes los horarios por Internet.
Por ejemplo, los sábados y los domingos al mediodía y los miércoles por la tarde puede asistirse a una multitudinaria representación del cuento del Flautista en Hamelín (www.hameln.de). El reparto de estas curiosa obra lo conforman los propios habitantes de esta pintoresca ciudad, una de las mejor conservadas y más bonitas de toda Alemania. Incluso los ciudadanos más pequeños de Hamelín participan en la representación, interpretando a las molestas ratas o a los niños desaparecidos.
La ruta de los cuentos de hadas cierra su última página en una ciudad que es un auténtico museo al aire libre. Al igual que Hamelín, Bremen (www.bremen-tourism.de) también es conocida por un famoso cuento de los Hermanos Grimm. Los cuatro animales protagonistas de “Los músicos de Bremen” están presentes por toda la ciudad: en sus camisetas, sus souvenirs, sus símbolos y en la estatua situada en la plaza del Ayuntamiento. Muchos de los principales lugares de interés de Bremen se concentran en esta impresionante plaza, como su famoso ayuntamiento y la estatua de Roland, ambos patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la catedral o el inicio de la calle Böttcherstrasse, un callejón que es una obra de arte en sí mismo. Y tampoco puedes perderte el barrio de pescadores de Schnoor: recorrerlo es adentrarse en un escenario mágico.

Si quieres saber más, visita la web de la ruta de los cuentos de hadas:

diumenge, 15 de novembre de 2015

Estambul, un espectáculo para los sentidos

Enclavada entre dos mundos, dividido su corazón entre dos continentes, Estambul es un mosaico de historias, culturas y religiones. Sumergirse en la que fuera capital del mundo civilizado es abrirse paso entre los siglos. Sus bulliciosas calles albergan una población de 15 millones de personas que sobreviven entre el tráfico caótico, la intensidad de los olores, la paz de los templos y la algarabía de los bazares. Cuando el sol se pone iluminando de rojo se asiste a un espectáculo con más de tres mil años de historia.

Artículo publicado en 2008 en Feminas.com


Historia de los templos
Aunque Turquía es una República laica desde 1923, se trata de una ciudad consagrada a la oración que alberga los más hermosos templos donde se refugian fieles de todas las religiones. Pese a la predominancia de la religión musulmana, además de mezquitas pueden visitarse sinagogas, iglesias católicas y ortodoxas. El máximo exponente de este eclecticismo religioso lo hallamos en Santa Sofía, el templo que una noche de 1453 se acostó como catedral y amaneció como mezquita. Construida en el año 360 por el emperador Constantino, durante más de mil años fue emblema de la cristiandad y el Imperio Romano de Bizancio. Con la toma de la ciudad por los otomanos en 1453 se convierte en mezquita. Hoy es un edificio sorprendente situado en la misma plaza de Sultanahmet, justo en frente de la Mezquita Azul. Con 260 ventanas, una cascada de cúpulas y semicúpulas y un océano de 20.000 azulejos interiores que le dan nombre la Mezquita Azul rivaliza con su vecina en esplendor.
Y coronando la tercera colina de la ciudad se impone el perfil afilado de la mezquita de Solimán el Magnífico que preside el paisaje desde todos los rincones del Cuerno de Oro. Otros templos que merecen una visita es la iglesia bizantina de San Salvador de Chora con los mosaicos y frescos más hermosos del arte bizantino, la mezquita de Rüstem Pasa Camil, famosa por su rica decoración de mármoles y azulejos y la mezquita de Eyüp, lugar de peregrinaje.

Los palacios, relato del lujo y la lujuria
Más de 5.000 personas trabajaban en el palacio de Topkapi que hoy alberga museos, reliquias, patios majestuosos, pabellones esplendorosos y el lugar más secreto y prohibido de todo el reino: el harén, una cárcel de cristal desde donde se gobernaba un imperio. Ningún hombre podía acceder a este recinto donde más de 1.000 mujeres vivían rodeadas de lujos, maquinaciones, y eunucos. Actualmente, pueden visitarse las instalaciones de Topkapi y los aposentos del harén. Topkapi fue substituido como residencia imperial a mediados del siglo XIX por el palacio del Dolmabahçe. Su fachada de mármol blanco se extiende a lo largo de 600 metros en la orilla del Bósforo. El palacio con 258 habitaciones, 46 salones, baños revestidos de alabastro y balaustradas de cristal tiene una fachada de mármol blanco que se extiende 600 metros a orillas del Bósforo. 

Los bazares, el arte del regateo
Estambul alberga en sus entrañas otra ciudad, un universo entre dos continentes: el Gran Bazar. En este recinto de 1.300 m2 se extiende un laberinto de 60 calles con sus plazas, fuentes y callejones donde 4.000 tiendas forman un mosaico de colores, sonidos y olores, un océano de alfombras, artesanía, joyas, cajas, juegos, lámparas, velos, cojines, tapices, cerámica. Una aventura para la que sólo hace falta un gran sentido de la orientación, buen humor y paciencia para negociar con los maestros del regateo. El hermano pequeño del Gran Bazar se encuentra en el corazón de Eminönü. Además, también se puede visitar el Bazar Egipcio, más conocido como Bazar de las Especias por ser un punto clave de intercambio y comercio en la ruta de la Seda.

Otros rincones de Estambul
Al oeste del Cuerno de Oro y cruzando el puente de Gálata se extiende Beyoglu, el barrio más moderno y cosmopolita de Estambul con calles comerciales y paseos peatonales. Todo el barrio se puede contemplar desde la torre Gálata, una fortaleza de 62 metros construida  por los genoveses en 1348. Y en los alrededores de la plaza de Sultanahmed se hallan dos de los lugares más misteriosos de la ciudad: el hipódromo, escenario de sangrientos enfrentamientos y matanzas, y la cisterna de Yerbatan, catedral del agua bajo el suelo de Estambul, con 336 columnas de 8 metros alineadas y reflejadas en el agua hasta el infinito. Su misticismo está envuelto en una húmeda atmósfera de reflejos rojos.


Tres veces bautizada
En el año 675 a.C nace la ciudad griega bajo el nombre de Bizancio. En el 330, el emperador Constantino la convierte en la capital del Imperio Romano de Bizancio bautizándola como Constantinopla, símbolo de la cristiandad en oriente. En 1453, los otomanos toman la ciudad y la convierten en la capital de su Imperio renombrándola como Estambul, nombre con el que ha llegado a nuestros días. Eso sí, en el año 1923, con la proclamación de la República de Turquía pierde su capitalidad de siglos a manos de la naciente Ankara.

Moverse en Estambul
El Bósforo, mítico estrecho que separa el Mar de Mármara del Mar Negro separa la ciudad en dos orillas, cada una en un continente: Europa y Asia. A su vez, la orilla europea está divida en dos por el Cuerno de Oro, una entrada de mar en la tierra. Ambas partes del Cuerno están unidas por tres puentes que separan la Estambul antigua de la moderna. También hay dos puentes para cruzar el Bósforo, pero es más económico hacerlo en barco. La red de transportes de Estambul es reducida, pero útil para conocer la parte Europea. Un moderno tranvía pasa por los lugares más turísticos, también hay un metro con una única línea y dos líneas de tren urbano. Los autobuses son baratos y frecuentes, pero más lentos para moverse por la ciudad debido a sus monumentales atascos de tráfico. Un trayecto encantador es viajar en el tranvía nostálgico que recorre 1 km en vagones de principios del siglo XX. También vale la pena visitar la espectacular estación donde finalizaba el mítico Orient Express.

Más información:
Novelas ambientadas en Estambul:
-       De parte de la princesa muerta. Kenizé Mourad
-       El árbol de los jenízaros.  Jason Goodwin

-       El libro negro. Orhan Pamuk