dilluns, 31 de desembre de 2012

"Mañana no será lo que Dios quiera", la biografía de Ángel González escrita por Luís García Montero


Hace dos meses, en un tren camino de Tortosa abrí las páginas de “Mañana no será lo que Dios quiera” con esa emoción con la que se empiezan las cosas que hace tiempo que deseas hacer, disfrutando de un placer que ya anticipaba, como cuando salivas ante un pastel de chocolate que está por comer. Llevaba tiempo ojeando el libro en las librerías, leyendo la contraportada, pasando páginas al azar. Esperando el mejor momento para comprármelo. Y una vez comprado, esperando el mejor momento para leerlo. A simple vista, puede resultar absurdo no comprar algo que deseas comprar. Pero siguiendo con el símil del pastel de chocolate, también disfrutas dejándolo para el final, alargando la espera. En el sexo, estaríamos hablando de una fase que se conoce como la meseta, la que precede al orgasmo.

Y como siempre me ha inspirado mucho viajar en tren, pensé que aquel era el mejor momento para iniciar la lectura. Y lo fue.

Durante dos meses he tratado de prolongar la lectura el máximo posible, bebiéndolo sorbito a sorbito, deleitándome en cada pasaje, extendiendo cada capítulo, saboreando cada fragmento. Queriendo siempre un poco más, pero sin querer llegar nunca al final.

Y es que no podía ser de otra manera. Mi poeta preferido, Luís García Montero, escribiendo un relato evocador y nostálgico de la infancia y la juventud de otro de mis poetas de cabecera, Angel González. ¿Podían conjurarse más elementos a mi favor? Sólo me faltaba a Sabina y a Pedro Guerra cantándome al oído.

Y eso que el experimento podría no haber resultado. Un poeta no tiene porque estar dotado para la prosa. La infancia de un poeta no tiene porque ser tan apasionante como para merecer ser novelada. Aún así, yo sospechaba que sería un acierto. He leído con frecuencia artículos de opinión de Luís García Montero como para ser consciente de su gran dominio del lenguaje, ya sea en poesía como en prosa, y de su gran capacidad para convertir en apasionante el detalle más discreto. Tal vez la literatura sea eso. No se trata tanto de explicar grandes historias, grandes proezas, sino de saber convertir las historias más sencillas en material literario, de saber envolverlas de un halo de emoción, de enfatizarlas para hacerlas especiales. Y eso es precisamente lo que hace García Montero con la vida del niño y el joven Angel González.

Es la vida de una infancia y una adolescencia en los años de la República y la Guerra Civil y la Postguerra, como podrían ser lo de cualquier otro muchacho de su edad. Pero García Montero lo hace mediante el dominio del lenguaje, un lirismo de la narrativa, la belleza de las imágenes, la emotividad de las reflexiones. Y logra hacer memorable y especial los más sencillos detalles de la vida de Ángel González. Un segundo en una ventana, un hombre que se agacha a limpiarse los zapatos, colarse en un partido de la Selección Española de entonces, una amenaza de muerte de un falangista, un camión de anuncia caldos por toda la ciudad, una gata que todo lo destroza, una propina estafada por unos obreros bromistas, un reloj comprado con los ahorros de la madre que le robaron una noche en Madrid. Incluso el propio González le dice a García Montero al final del libro que no entiende por qué le da tanta importancia al asunto del reloj. Porque García Montero había encontrado en esa anécdota ese elemento especial para hacer literatura.

Además de conocer la infancia de  González y de su familia, formada por hombres y mujeres con una brillante trayectoria en la pedagogía y la enseñanza, podemos descubrir la vida cotidiana de una familia de izquierda de clase media en un convulso Oviedo. El miedo, los bombardeos, las huidas, los fusilamientos, los hombres escondidos detrás de un armario, la muerte que aguarda en cada esquina, los secretos, las llamadas en clave a la puerta, la depuración tras la guerra, el cambio de modelo de enseñanza en los colegios con el franquismo, las pequeñas batallas ganadas con dignidad, la impotencia, la represalias. 

El autor escribe la biografía novelada a través de los documentos guardado en una carpeta azul donde la familia González-Muñíz archivaba los acontecimientos importantes (partidas de nacimiento, defunciones, matrículas, cartas de depuración, recibos, notas y calificaciones, contratos, …), de la investigación de los acontecimientos y las personas citadas por Angel González, y seguramente gracias a las largas conversaciones mantenidas por los dos poetas. El resultado me parece de gran mérito. Por el esfuerzo de recreación, de transformación en material literario de todos esos documentos. Por el trabajo de documentación de los hechos y las personas. Y sobre las conversaciones de los dos poetas… seguro que merecían haber sido gravadas en vídeo para después construir una entrevista/documental. El libro me ha recordado al trabajo de final de carrera que hicimos en la asignatura de “Periodismo y Literatura” del profesor Albert Chillón. Es el tipo de libro que me habría gustado saber escribir a mí.

“Mañana no será lo que Dios quiera” está editado en bolsillo en Punto de Lectura en mayo de 2011. El libro fue escogido Libro 2011 por el Gremio de Libreros de Madrid. Angel González murió el 12 de enero de 2008.

Comentario de Joaquin Sabina sobre el libro

PD. Siguiendo con la conjunción de conexiones. Creo que los dos libros que he leído este año que más me han impresionado han sido "El món d'ahir" de Stefan Zweig y “Mañana no será lo que Dios quiera”. Los dos comentados en este blog. Después de publicar esta entrada, he leído el comentario que hace Joaquin Sabina del libro de Luís García Montero sobre Ángel González. Y se me ha puesto la piel de gallina cuando dice "Le hubiera gustado escribirlo a Stefan Zweig". 



dimecres, 26 de desembre de 2012

Lyon, un rincón encantador en el corazón de Francia


Aunque muy lejos de los que dicen considerarla “la Florencia francesa”, sí que es cierto que Lyon es una ciudad encantadora para pasar un fin de semana. Ciertamente, no es un destino turístico de los más populares. Y precisamente por eso es una estupenda sorpresa descubrir este delicioso lugar con tantos secretos escondidos. Es la ciudad con más hectáreas declaradas Patrimonio Mundial de la Unesco, exactamente 500, hecho sólo comparable con Praga.

Lyon está surcada por dos ríos: el Ródano y el Saona, que han dado lugar a un entramado de puentes para recorrer la ciudad. Además, está coronada por dos colinas: la Croix Rouge y Fourvière.  Lyon está dominada por la imponente Basílica de Fourvière situada sobre la colina que le da nombre y dedicada a la virgen que salvó al lugar de la peste. Se puede subir en teleférico o dando un paseo ascendente por la colina. Si no está muy en forma para subir escaleras y cuestas, sólo se trata de hacerlo más despacio y con más paradas. Desde arriba, se obtienen unas fabulosas vistas de la ciudad. En la parte inferior de la basílica, hay un espacio bastante curioso porque hay capillas dedicadas a vírgenes de todo el mundo.

Una recorrido por 2.000 años de historia

Pasear por sus barrios es como sumergirse en un libro de historia: la Lyon del Imperio Romano, la Lyon medieval, la Lyon renacentista, la Lyon industrial y obrera, la Lyon de la resistencia contra los nazis. La ciudad ha sabido conservar su importante legado arquitectónico que nos permite ubicarnos en todos esos momentos históricos.

Por ejemplo, yo desconocía que Lyon es una ciudad con más de 2.000 años de historia. Sus orígenes se remontan al Imperio Romano como se puede comprobar en su imponente y bien conservado teatro romano, que baja por la colina de Fourvière. Siempre me sorprenden esos impresionantes monumentos históricos en medio del contexto urbano, accesibles a todo el mundo, sin control, casi abandonados en medio de la ciudad, vulnerables al paso del tiempo y al vandalismo humano. Me sorprendió en Roma, me sorprendió en Atenas. Tesoros de la humanidad desamparados.

A los pies de la colina, se extiende el casco antiguo que acoge el barrio medieval y renacentista. El Vieux-Lyon es Patrimonio Mundial de la Unesco. Animadas callejuelas con palacios medievales y renacentistas, iglesias, restaurantes repletos de turistas, jardines apartados, pasadizos escondidos, museos de miniatura. En esta zona, destaca la catedral de Saint Jean, la Casa Thomassin, el Jardín de Rosa Mir, la casa Gadagne, el Palacio Saint-Jean.







El barrio de la Croix Rousse conocido como “la colina que trabaja” nos habla del pasado obrero de Lyon como centro mundial de la industria téxtil, tal y como nos retrata la novela Seta de Alessandro Baricco. Este barrio, que también es patrimonio Mundial de la Unesco, fue creado por los comerciantes de la seda para refugiarse si llegaban después de que la ciudad cerrase sus puertas. También los famosos traboules nos hablan de este pasado industrial. Se trata de pasillos y pasadizos en los edificios que comunican unas calles con otras, como un laberinto que surca el Vieux-Lyon y la Croix Rousse. Su origen está también en el comercio de la seda, puesto que permitía poder trasladar las preciadas telas por toda la ciudad de un edificio a otro sin que dañara con la lluvia. En la época de la ocupación alemana de la II Guerra Mundial, sirvieron para facilitar el escondite y la huida a los perseguidos por los nazis. Aunque en un primer momento da apuro entrar en uno de esos traboules, porque te parece que invades una propiedad privada, se trata de empujar las puerta de los edificios y seguir el pasillo hasta el otro lado. 

El barrio de la Croix Rousse puede recorrerse a través de los traboules siguiendo unas rutas señaladas. Sólo hay que ir siguiendo las indicaciones de las calles, como si se tratara de las flechas del Camino de Santiago, mediante un sistema de colores y símbolos se pasea por el barrio siguiendo pistas. Algunos edificios y zonas del barrio están bastante degradados, con basuras, botellas y suciedad, pero aún así resulta interesante hacer alguno de los recorridos. Una de estas rutas nos lleva a un interesante edificio que muestra como vivían los trabajadores de la industria de la seda. 


Y también hablan de un pasado sindicalista, anarquista y comunista que protagonizó grandes revueltas en el siglo XIX, especialmente luchando por los derechos de los trabajadores y contra los avances técnicos que substituían a las personas por máquinas. No en vano, la palabra “sabotaje” proviene de Lyon, derivada de los “sabots” que eran los zuecos de los trabajadores que lanzaban a las tejedoras mecánicas para inutilizarlas. Se trata de unas protestas que se enmarcan en el Ludismo, surgido en la industria textil de Gran Bretaña a principios del siglo XIX.


Otro momento histórico duro pero glorioso que habla de esta ciudad rebelde y luchadora nos traslada a la II Guerra Mundial. Merece la pena visitar el CentroHistórico de la Resistencia y la Deportación situado en el antiguo edificio de la Gestapo. No en vano, Lyon fue conocida como la capital de la resistencia durante la II Guerra Mundial.

Otras joyas de Lyon

En Lyon nació el cine y el guiñol, que tienen sus respectivos museos. El lugar que vio nacer a los hermanos Lumière fue también donde se gravó la primera película de la historia “La salida de los obreros de la fábrica”. Y es también la ciudad natal de Antoine de Saint-Exupéry, aunque su presencia mínima. Sólo una estatua en la plaza Bellecourt que no supimos encontrar.

Otra visita para relajarse después de tanto recorrido histórico es acercarse al Parc de la Tête d’Or que acoge un zoo y un jardín botánico, completamente gratis. Allí está situado el lema “Only Lyon” que con acierto se ha inventado la Oficina de Turismo jugando con las letras de la ciudad.  En el parque pueden hacerse fotos con las letras, al estilo del mismo juego que existe en Amsterdam.

Las compras pueden ser otra razón para visitar la ciudad. Evidentemente, Lyon también tiene una cara comercial situada sobre todo en los alrededores de la plaza Bellecourt y de la plaza del Ayuntamiento.

Y para los amantes de la fotografía Lyon también les tiene reservado una cita. Al atardecer el sol se pone por encima de la catedral que se perfila afilada y oscura sobre un cielo encarnado que parece anunciar el fin del mundo. El Ródano a sus pies refleja todos los colores que nos regala el ocaso. Es un espectáculo que dura unos diez minutos, y donde uno puede volverse loco haciendo fotos porque cada instantánea es diferente a la anterior, cada segundo el color de la tarde es diferente.

Sin duda, Lyon ofrece también uno de los mayores placeres, el de la gastronomía. Si Francia es uno de los lugares donde mejor se come del mundo, Lyon es la cuna de la cocina francesa. Así que se puede dar un homenaje al paladar en uno de los múltiples bistrots, llamados Bouchon, y a precios bastante asequibles. Y acompañado por vinos excelentes.

Algunas informaciones prácticas

Apenas a unas horas en tren (y TGV) y un par de horas en avión de Barcelona, y con vuelos de low-cost muy asequibles. Eso sí, el aeropuerto es uno de los más inaccesibles y complicados en los que he estado.  Si llegas un poco justo de tiempo, puedes perder el vuelo del tiempo que necesitas para recorrerlo.

Cualquier fin de semana es apropiado para hacer una escapada a Lyon. Pero si se prefiere alguna fecha especial, lo más recomendables es hacerlo en el puente de la Purísima para la  Fiesta de las Luces. La noche del 8 de diciembre toda la ciudad se ilumina. Edificios, puentes, todos los habitantes ponen farolillos en las ventanas. Se trata de una antigua tradición para dar gracias por haberse salvado de la peste en el siglo XX. Aunque originariamente esta costumbre sólo tiene lugar la noche de la Purísima, por el éxito turístico que ha tenido suele extenderse algunos días. Eso significa que a pesar de ser una oportunidad para ver la ciudad vestida con sus mejores galas, no es precisamente la fecha más tranquila para conocer Lyon.

Para visitar la ciudad de la mano de un habitante de Lyon, se puede recurrir a un servicio de guías turísticos voluntarios. El Lyon City Greeters. Sólo has de informar de cuándo vas a la ciudad, cuántas personas sois, qué tipo de visita te interesa y los idiomas en qué podrías hacerlo, y te ponen en contacto con alguien que se adapta a esas condiciones y te propone una cita para empezar la visita.

diumenge, 25 de novembre de 2012

Un poema sobre el futuro para un día de elecciones


Esta mañana de elecciones autonómicas, tenía en mi buzón electrónico un correo de un compañero de clase con un poema de Ángel González que se titula Futuro. Estoy convencida que me lo envía en clave electoral puesto que siempre hemos compartido complicidades políticas y preocupaciones sociales, pero ha sido muy oportuno por diversos motivos. Porque Angel González es uno de mis poetas favoritos (seguramente el segundo o tercero de mi lista), y precisamente estos días estoy leyendo su biografía, escrita con prosa lírica y preciosa de Luís García Montero (el poeta que ocupa el primer lugar en mi lista). Y aún más precisamente todavía, porque el título de la biografía es uno de los versos de ese poema que he recibido hoy. Mañana no será lo que Dios quiera.

Así que en clave literaria o en clave política, he pensado que tantas casualidades deberían ser compartidas por si a alguien le inspira reflexiones este poema en un día como hoy.

EL FUTURO
 
 
Pero el futuro es diferente
al porvenir que se adivina lejos,
terreno mágico, dilatada esfera
que el largo brazo del deseo roza,
bola brillante que los ojos sueñan,
compartida estancia
de la esperanza y de la decepción, oscura
patria
de la ilusión y el llanto
que los astros predicen
y el corazón espera
y siempre, siempre, siempre está distante.
Pero el futuro es otra cosa, pienso:
tiempo de verbo en marcha, acción, combate,
movimiento buscado hacia la vida,
quilla de barco que golpea el agua
y se esfuerza en abrir entre las olas
la brecha exacta que el timón ordena.
En esa línea estoy, en esa honda
trayectoria de lucha y agonía,
contenido en el túnel o trinchera
que con mis manos abro, cierro, o dejo,
obedeciendo al corazón, que manda,
empuja, determina, exige, busca. 
¡Futuro mío...!Corazón lejano
que lo dictaste ayer:
no te avergüences.
Hoy es el resultado de tu sangre,
dolor que reconozco, luz que admito,
sufrimiento que asumo,
amor que intento.
Pero nada es aún definitivo.
Mañana he decidido ir adelante,
y avanzaré,
mañana me dispongo a estar contento,
mañana te amaré,mañana
y tarde,
mañana no será lo que Dios quiera.
Mañana gris, o luminosa, o fría,
que unas manos modelan en el viento,
que unos puños dibujan en el aire.

Ángel González: “Sin esperanza, con convencimiento” (1961)

dissabte, 17 de novembre de 2012

Periodistas, como descubridores de cucarachas

“El trabajo del periodista no consiste en pisar cucarachas, sino en prender la luz para que la gente vea cómo corren a ocultarse”
Kapuściński

dijous, 15 de novembre de 2012

Tortosa, la ciutat de les tres cultures


Tortosa que ha estat bajetada al llarg de la seva història amb tres noms diferents, que parlen de la importància d’aquesta ciutat  amb més de 2.000 anys degut a la seva situación estratègica. De fet, Tortosa es troba a mig camí de tres grans capitals perquè Barcelona, Saragossa i València estan gairebé a la mateixa distància i es un punt de connexió entre la Mediterrània i l’Ebre.

D’aquesta manera, va ser Dertosa en l`época dels romans; Després va esdevenir Turtuxa, una de les ciutats més importants de l’Al-Andalus. I amb la reconquista (no m’acaba d’agradar aquesta paraula) cristiana es va convertir en Tortosa, nom que ha perdurat.

Possiblement, una de les èpoques de major esplendor correspon a Turtuxa, quan va arribar a ser un regne de taifa de gran importància. És d’aquells temps que es parla de la ciutat de les tres cultures, atès que convivien de manera harmoniosa cristians, jueus i musulmans. La grandesa cultura i econòmica de Turtuxa va finalitzar quan va ser conquerida per Ramon Berenguer i amb la posterior expulsió de jueus i moriscos. Malgrat això, al comte de Barcelona se li dediquen molts espais, carrers, i establiments de la ciutat.

Pioners en els drets de les dones

Vam contractar una ruta per la ciutat on la guia turística ens va explicar una història molt curiosa sobre el drets de les dones a Tortosa. Segons la guia, un cop els cristians van conquerir Tortosa se’n van endur els homes per continuar amb la conquesta d’altres ciutats de l’Al-Andalus. Ara bé, unes tropes morisques van esperar que els homes marxessin de la ciutat per intentar atacar al ciutat. Les dones es van armar amb timbals i van tocar tan fort que els enemics van pensar que els homes havien tornar i van abandonar la seva intenció de recuperar la ciutat. Gràcies a això, des d’aquell moment està recollit en les cartes municipals que les dones tenen els mateixos drets que els homes. Les dones casades els mateixos que els seus marits, i les solteres els mateixos que els dels seus pares.

Principals visites de Tortosa

La ciutat està declarada Conjunt Històricoartístic i alguns dels seus monuments són Monuments Nacionals.

Es pot comprar una targeta turística per 7 euros que dóna accés a la catedral i el seu museu (que per separat costa 2 euros), als Reials Col·legis (que també costa 3 euros) i al Jardí del Príncep (que costa 4 euros).

Les principals visites turístiques són:

  •        La Catedral : es tracta d’un edifici eclèctic que combina diferents estils (romànic, gòtic, barroc, …) resultat dels diferents moments pels quals ha passat la seva construcció. Si tenim en compte que la seva construcción es va iniciar l’any 1347i encara no està finalitzada. La catedral actual està situada en un punt neuràlgic de la ciutat. Havia estat el foro romano, després va acollir un temple romànic i una mesquita.
  •        El castell de la Suda està considerat Bé d’Interès Nacional. Actualment acull un parador nacional, però es pot pujar per gaudir de les vistes sobre la ciutat i la comarca. Des del castell es pot comprovar fácilmente com la catedral no està finalitzada perquè es veu el sostre tallat com un pati.
  •         Els Reials Col·legis van ser fundats per Carles V per a l’educació dels moriscos i suposen un dels millors conjunts renaixentistes d’arquitectura civil de Catalunya
  •      Jardins del Príncep : és un museu d’escultures a l’aire lliure de Santiago de Santiago. Està format per 24 grups escultòrics que fan un repàs per la història de la Humanitat. A petita escala, però recorda molt al parc de Vigeland d’Oslo.
  •       Passeig per les muralles, també conegut com « passeig de les fortificacions » fa un recorregut pel conjunt fortificat de la ciutat. Tot i que es considera que la ciutat presenta un dels conjunts fortificats més extensos i millor conservats de Catalunya, a mi em van semblar uns espais bastant deixats i abandonats. Res a veure, per exemple, amb les muralles tan ben cuidades d’altres indrets com Girona. A l’oficina de turisme es pot obtenir un mapa amb el recorregut, tot i que el camí no està massa ben senyalitzat i costa de trobar i seguir.
  •         Call jueu : té una extensió molt petita, limitat a quatre o cinc carrers, i sense l’encant que puguin tenir altres calls de Catalunya com el de Girona. Està ben senyalitzat per fer el recorregut.
  •        Museu de Tortosa : inaugurat el setembre de 2012, està ubicat en l’antic escorxador, un edifici modernista de Pau Monguió construït entre 1906 i 1908. El museu acull peces que mostren la riquesa història i arqueològica de les Terres de l’Ebre. Així inclou objectes prehistòrics, de l’època dels íbers, de quan era un munici romà, del període en el qual va pertanyer a l’Al-Andalus, dels anys de la Corona d’Aragó, així com dels temps més moderns i contemporanis.
Més informació:



dijous, 1 de novembre de 2012

La porta, de Magda Szabó

He acabat aquests dies de llegir la novel·la “La porta” de Magda Szabó, un llibre que feia tres o quatre anys que tenia apuntat a la meva llista infinita de “pendents” i que me’l vaig trobar per casualitat a la bibioteca del barri. Havia passat a formar part de la llista gràcies a un programa de llibres deliciós que feien a BTV i que m’encantava però que ja ha desaparegut. D’allà treia moltes recomanacions, que són útils per descubrir obres noves, quan tens tendència a moure’t sempre en un cerce d’autors i lectures.

“La porta” és un llibre diferent. Especialment per l’argument poc utilitzat. I sobretot per la força del personatge protagonista: L’Emerence, la dona de fer feines de la narradora, una escriptora hongaresa de mitjana edat al Budapest dels anys cinquanta.

De fet, l’època i la ciutat en què se situa la novel·la ja resulta una invitación interessant per llegir. Però aquests elements no tenen cap mena d’importància. En realitat, aquesta història podria tenir lloc en qualsevol indret del món. Perquè és la història d’un personatge molt peculiar.

L’autora centra la trama básicamente en una casa. La de la narradora, que é son les dues protagonistas conviuen i treballen. I té lloc la seva relació. Ara bé, l’autèntic escenari de l’obra es troba en la casa de l’Emerence, un lloc del què es parla però que no surt fins al final de la novel·la. I és que tot el llibre gira al voltant del secret que la dona de fer feines sembla guardar a casa seva. La protagonista, els amics i els veïns de l’Emerence es pregunten durant anys què és el que amaga la dona a casa seva, un lloc on mai ha entrat ningú i que custodia com un soldat.

Magda Szabó ha creat un personatge magnífic, complex, estrany, intrigant. Un personatge que et genera al mateix temps tendresa i rebuig. Un personatge que et fa plorar, que et fa pena, però que alhora et fa fastic, odies. Aquesta barreja de sentiments són els que sent l’escriptora que narra la història. Sovint, l’Emerence converteix la seva vida en un infern, però d’altra banda, l’escriptora no pot viure sense ella. És una relació on l’Emerence té tot el poder i manipula la seva senyora a la seva voluntat. Malgrat que al final s’acaben estimant com mare i filla.

L’Emerence és una dona gran, treballadora incansable, dura, miserable, indiscreta, analfabeta, rancuniosa, tancada, aspra, malcarada, difícil, orgullosa. Però després és sacrificada pels altres, entregada, fidel, es preocupa i cuida dels amics i dels veïns, amb una capacitat d'estimar enorme, i és tendra i dolça amb els animals. Un personatge fascinant.

La porta està editat en català per RBA La Magrana al 2005. Aquesta novel·la va guanyar el Premi Femina Étranger 2003 i el Betz Corporation. Szabó (Hongria 1917) és una de les figures literàries més prestigioses del seu país. Existeix una versió cinematogràfica de "La porta" protagonitzada per Helen Mirren.

dijous, 18 d’octubre de 2012

Pura vida, ¿heroísmo o humanidad?

¿Arriesgarías tu vida para salvar a una persona? ¿A una persona que pueda que sea tu amigo, pero también puede ser sólo tu compañero o incluso un conocido? ¿Lo dejarías todo por subir la montaña más peligrosa del mundo para rescatar a un conocido? ¿Hasta dónde está de dispuesta una persona de arriesgarse para ayudar a otro ser humano? Sobre éstas y otras preguntas te hace reflexionar el documental "Pura Vida" que tuve la oportunidad de ver ayer. El film narra el rescate de Iñaki Ochoa de Olza en el Anapurna en 2008, cuando cae enfermo a apenas unos metros de la cima de la montaña más peligrosa del mundo. Las cifras del inicio del documental lo certifican: el 40% de los que intentan subir por su cara sur pierden la vida en el intento.

"Pura vida" es un documental que emociona, pero sin caer nunca en lo lacrimógeno. Emociona porque te muestra la solidaridad y el compañerismo de las personas que comparten su pasión por la montaña y que las hace parecer casi de otra raza. De otra especie. Una hermandad que lleva a 14 personas de diferentes países del mundo a atender la llamada de socorro y lanzarse en ayuda de Iñaki.

Mediante entrevistas a las 14 personas que participaron en el rescate y a sus familias, llevando al espectador desde Estados Unidos y Canadá, a Londres, Suiza, Rumanía, Rusia, kazakhstan, Nepal. Destaca el contraste de su vida cotidiana, trabajando como dentista o en un desguace, con esa faceta épica y heroica de sus vidas. Los protagonistas, en algunas ocasiones auténticos filósofos de la montaña, lanzan algunas reflexiones interesantes. A menudo se cuestionan el concepto de heroísmo  porque se niegan a identificar con esa palabra su acción por salvar la vida de un compañero. Así lo explica Horia Colibasanu, el alpinista rumano que se queda durante dos días al lado de Iñaki al borde de sus fuerzas. Para él no fue heroísmo, porque no tenía otra opción. No podía dejar a su compañero morirse en la montaña. No podía abandonarlo. No era heroísmo sino humanismo. Una especie de instinto humano que te empuja a ayudar al otro, sin calibrar las consecuencias para ti mismo.

En este sentido también me resultó interesante el testimonio del alpinista estadounidense cuando explica que tal vez en otra época este rescate casi suicida nunca se habría producido porque antes se sabía que si te rompías una pierna estabas muerto. El alpinista asume los riesgos, y sabe que si se accidenta no puede poner en riesgo la vida de los compañeros por ayudarlo. Pero según el americano, eso era antes. Ahora nadie abandonaría a un compañero.

Un documental 100% recomendable para los amantes de la montaña y del deporte. Pero también para el resto puesto que habla de sentimientos y experiencias humanas. De la amistad, la solidaridad, el sacrificio.





diumenge, 14 d’octubre de 2012

Entrevista a los protagonistas de "Lo imposible"

Esta es la entrevista en el programa La Ventana de Cadena SER que escuchó una productora amiga de Bayona, y lo llamó para decirle "tenemos una película".

 

dissabte, 15 de setembre de 2012

La Vall d’Aran, un territori mític

Situada entre muntanyes a l’altra banda dels Pirineus, encaixonada entre Espanya i França, la peculiar ubicació de la Vall d’Aran ha determinat des de sempre el seu clima, la seva cultura, el paisatge, la seva història. I és que estem parlant d’un lloc molt particular geográficamente, políticament, lingüísticamente. Aquest estiu he tingut l’oportunitat de visitar-la amb uns amics i he descobert que es tracta d’un indret molt especial.


D’entrada quan pensava en la Vall d’Aran en venien al cap l’esquí i la neu, l’informatiu en aranès que fan al 3/24 i que entenc amb les mateixes dificultats que en menorquí, un paisatge de cases de pedra i teulades de pissarra, i el clima atlàntic. Durant molt de temps, la Vall d’Aran era aquella taca de color lila que hi havia en els mapes del clima de Catalunya que estudiavem a l’escola. La cantonadeta del mapa del color diferent que era l’únic lloc del país amb clima atlàntic, és a dir, humit i plujós, tan diferent a la resta de Catalunya. Després d’aquests dies estivals recorrent les seves muntanyes i coneixent la seva història i cultura tinc més la sensació de parlar d’un territori gairebé mític.

I és la seva situació geogràfica, una vall de valls rodejada d’altes muntanyes i pràcticament aïllada, la que ha determinat la seva singularitat. I concretament aquest aïllament ha marcat la seva personalitat.

Fins que no es va inaugurar el tunel de Vielha al 1948, la Vall d’Aran quedava aïllada a l’hivern de Catalunya i Espanya a causa de la neu en les muntanyes que feien les carreteres i camins impracticables. Això explica que sempre hagi tingut més vincles amb la propera França que amb el país al què pertany.

Malgrat estar situada a mig camí de dos grans estats com Espanya i França i pertanyer a un país amb tanta identitat i personalitat com Catalunya, la Vall d’Aran ha sapigut mantenir la seva identitat i cultures pròpies. I el que és més sorprenent encara, ha mantingut l’autogovern i unes institucions polítiques que tenen el seu orígen en l’Edat Mitjana. El Conselh Generau és el seu organ de govern medieval que ha sobreviscut a periodes tan centralistes com els de Felip V o el Franquisme. Amb l’arribada de la democràcia i com si es tractés d’un joc de nines russes, la Vall d’Aran va reivindicar el seu fet diferencial dins de l’Estatut de Catalunya que al seu torn reclamava el seu fet diferencial dins de l’Estat espanyol.

L’aïllament geogràfica també ha permés el miracle de conservar un tresor, la seva llengua. La Vall d’Aran és l’únic territori del món on la llengua occitana és oficial. I és que l’aranès és un dialecte de l’occità, una llengua del passat, gairebé perduda, la llengua dels trobadors i els cavallers, un reducte medieval que s’ha mantingut viu entre aquestes altes muntanyes. Evidentment el fet de ser un territori tan aïllat també ha facilitat que sigui una terra rica en llegendes i rondalles.

El clima i les muntanyes també han comportat uns paisatges impressionants que a l’estiu ens ofereixen una àmplia gama de verds intesos, rius, valls, muntanyes, cascades, salts d’aigua, prats i pastures que són un plaer recorrer a peu. Està formada per una vall principal de la què parteixen petites valls. Raó que explica el seu nom, perquè Aran en basc vol dir “vall”, és a dir “vall de valls”. El clima atlàntic també ha configurat la seva gastronomia on destaca l’olla aranesa, una escudella molt contudent que incopora un ingredient per cada població de la Vall d’Aran: mongetes, butifarra blanca, butifarra negra, cigrons, pastanaga, porro, api

Recórrer la Vall d’Aran a peu

La vall de valls es pot recórrer fàcilment a peu gràcies a la gran quantitat de rutes existents. A més, existeix una àmplia gama de possibilitats: rutes més complicades per senderistes experimentats, rutes de dificultat mitjana i fins i tot rutes accessibles a les famílies amb nens petits. Nosaltres vam recórrer alguns d’actes camins amb uns planols de rutes a peu que et faciliten a les diferents oficines d’informació turística que existeixen a les principals poblacions.

  • Salardú: concretament nosaltres vam rebre la informació de l’oficina de Salardú, atès que estàvem allotjats a la veïna població d’Unha. Salardú és un poble turístic, especialment concurregut a l’hivern amb els esports de neu, però que a l’hivern també ofereix atractius com ara la seva església. L’església de Sant Andreu construïda al segle XIII és de romànic català tardà. A la part interior del temple es pot contemplar un dels símbols més coneguts de la Vall d’Aran: el Crist de Salardú. Es tracta d’una talla de 65 centímetres que data del segle XIII. La llegenda explica que aquest Crist va haver de pujar a contracorrent les aigües del Garona des de França, i representa la lluita que la població ha hagut de mantenir sempre per conservar la seva identitat.
  • Ruta per la Restanca: a pocs quilòmetres de Salardú es troba Arties des d’on parteix una de les rutes més interessants per fer a peu i que permet arribar fins a l’estany de la Restanca. Des d’Arties s’han de fer uns quilòmetres en cotxe fins a l’aparcament on comença una pista forestal que es pot fer a peu o en taxi (7 euros per persona) fins a l’inici del camí. Es tracta d’una pujada d’una hora i mitja que es fa feixuc però sense gaire dificultat (pujava alguna nena agossarada). L’estanya es troba a 2.007 metres d’altitud, al costat d’una presa. A la vora de l’estany hi ha un refugi de tres plantes, un alberg de muntanya amb servei de begudes, àpats, lavabo i lliteres per passar-hi la nit. Si es vol, el camí es pot continuar fins a l’estany de Mar que és el més gran i profund de la Vall d’Aran. Els dos estanys estan al peu del pic del Montardo, la montanya més emblemàtica del territori, de 2.800 m d’altitud.




  • Salt deth Pish: en el cor de la Vall d’Aran es troba aquesta cascada de 25 metres d’alçada, la més alta de la comerca, en un preciós entorn de faig i avets. S’hi accedeix molt fàcilment en cotxe per una escarpada carretera de curves. Un cop allà es poden fer excursions caminant a peu o buscar un prat per dinar o jugar a l’aire lliure al costat dels rierols. Per la seva accessibilitat i bellesa, el lloc està molt concurregut, especialment per famílies amb nens.
  • Uelhs deth Joeu: una carretera que pateix del poble de Es Bordes en direcció Artiga de Lin ens porta fins aquests salts d’aigua. L’aigua turbulenta salta entre les roques, creant escumes i colors. Dels salts parteixen unes escales que porten a un agradable i curt camí que ens porta a fer un passeig molt fàcil, apte per als infants, entre fagedes, boscos i prats.


  • Banhs de Tredòs: des del mateix Salardú s’agafa una carretera de 8 km fins a Banhs de Tredòs. Allà trobem un allau de cotxes aparcats al costat del riu i rodejats de vaques. A Banhs de Tredòs hi ha un balneari que mostra la qualitat de les aigües termals d’aquesta zona, però es tracta d’un petit local amb habitacions i restaurant i una piscina coberta. Al costat del petit balneari comença la ruta, que un primer moment està molt concurreguda per famílies amb infants que arriben fins una cascada on la gent es pot banyar, però que es va quedar poc a poc solitària quan més avança. El camí entre boscos, rierols, punts que ofereixen unes vistes impressionats de la vall és senzill i accessible, no té gaires pujades. Finalitza en una àrea de picnic al costat del riu. Es pot desfer el camí o tornar a l’aparcament per al carretera en un trajecte de mitja hora. De la zona de picnic parteix una pista forestal que porta fins una altra de les rutes més populars i espectaculars de la zona, el circ de Colomers, a més de 2.000 metres d’altitud on es poden veure un total de 40 estanys dels 200 que té la Vall d’Aran.


  • Aquestes són algunes de les rutes que vam fer a peu aquest estiu, però hi ha moltes més rutes interessants i accessibles per fer que reservem per properes ocasions.

    dilluns, 10 de setembre de 2012

    El asalto a los supermercados retratado por Dario Fo hace 40 años


    En una situación de crisis económica mundial, las mujeres trabajadoras de un barrio humilde de la periferia de una gran ciudad se manifiestan de manera espontánea contra la subida desorbitada de los precios  en un supermercado en un momento desesperadas porque no llegan a fin de mes. En medio de la protesta, los nervios, la masa de mujeres indignada decide hacer una “compra proletaria” y coger los productos de la compra sin pasar por caja. Aunque pudiera parecer que se es el extracto de una noticia sobre un nuevo atraco a los supermercado tras los protagonizados por Sánchez Gordillo y otras personas este verano. Nada más lejos de la realidad. Se trata del argumento de una escena que tiene lugar en Italia en 1974 en la obra de teatro "Sotto paga non si paga" del gran dramaturgo Dario Fo.

    En un principio cuando empecé a leer la obra hace más de un año el argumento de una historia situada en mitad de los setenta se me antoja demasiado lejana y distante como para despertar mi interés. Sin embargo, resultó sorprendente la actualidad  y la modernidad de los sucesos que allí explicaba. La Italia en crisis en 1974 no es tan distinta de la España en derrumbe de 2012. Algunas situaciones, conversaciones, escenas podían estar pasando justo en este mismo momento. Cuando este verano leí las noticias sobre los asaltos a los supermercados no pude evitar recordar la brillante obra de teatro. Porque además lejos de revolcarse en la tristeza, el lamento, la compasión por la situación precaria que lleva a los protagonistas a comportarse así, Dario Fo construye una comedia desternillante, con diálogos divertidos, juegos de enredos y confusiones, situaciones absurdas, sin dejar de segregar nunca la mordaz crítica social. Cuando la protagonista, Antonia, llega a casa cargada de alimentos tiene que ingeniárselas para que no se entere su marido, un líder sindical con un alto grado de honestidad y valores que está en contra de lo que ha sucedido en el supermercado. Mientras Antonia se vuelve loca para enredar a su marido, la policía acabará rodeando el barrio para encontrar a los culpables

    "Sotto paga non si paga" habla de la subida de los precios, de la huelga, del paro, de los apartamentos sobrehabitados, de los problemas inmobiliarios, de las dificultades de las familias para llegar a fin de mes, de la complicidad de los políticos para perpetuar este sistema, de la desesperación de la clase obrera que no puede salir del túnel.  Todas estas cuestiones que cuarenta años después siguen siendo actuales, siguen siendo exactamente igual. Y todos estos años que nos hemos llenado tantas veces la boca asegurando lo que habíamos progresado en estos treinta años de democracia.

    Dario Fo fue Premio Nobel de Literatura en 1997. El título original de la comedia era "Non si paga! Non si paga!" y tuvo un gran éxito en Italia cuando se estrenó en 1974. En castellano se tradujo como “Aquí no paganadie”. Una lectura muy recomendable.


    dissabte, 25 d’agost de 2012

    Lanzarote, la isla de los volcanes


    La existencia de los volcanes y sus estragos marca la vida de la isla, no en vano es conocida como “la isla de los volcanes” por las erupciones volcánicas que tuvieron lugar en los siglos XVII y XVII. Algunos volcanes estuvieron expulsando lava y ceniza durante años, sepultando unos 20 pueblos y ocupando una cuarta parte de la isla.
    Las erupciones volcánicas trajeron  destrucción pero también la vida. Antes de que la tierra echara fuego, Lanzarote tenía muchas dificultades para conseguir agua. Pese a estar rodeada de agua (salada, y por tanto inservible), es una isla sin agua.  Ni ríos, ni aguas subterráneas, ni lagos, ni estanques. La única manera de lograr agua era gracias a la lluvia, pero teniendo en cuenta que llueve unos 40 días al año (y no todo el todo el día sino algún chaparrón ocasional) la supervivencia resultaba muy complicada. Ahora se abastecen de agua gracias a las desaladoras, pero antes tenía que aprovechar todo el agua que venía del cielo recogiéndola a través de instalaciones en las montañas y en los tejados de las casas. Sin embargo, gracias a la explosión de los volcanes, la vida en la isla cambió. Lanzarote quedó cubierta de una capa de ceniza que aún lo ocupa todo. Y precisamente la ceniza permite retener la humedad de la noche que necesitan las plantas para subsistir, además de aportar gran cantidad de nutrientes y minerales. Así, durante décadas fue posible la agricultura, actividad que se ha ido abandonando con el incremento de otras actividades más lucrativas y menos duras como el turismo, puesto que pese a la ceniza sigue siendo una árdea tarea la agricultura en la isla. Actualmente, la actividad agrícola más importante es la viticultura.

    En cuanto al turismo, han logrado consolidar un desarrollo sostenible y controlado. Cuando Lanzarote empieza a convertirse en un destino interesante para visitar, se pusieron medidas para que el impacto fuera el menor posible. Por ejemplo , no se pueden construir edificios de más de tres plantas. Por eso sólo existe un edificio alto en toda la isla, anterior a esta legislación. Una legislación que también obliga a pintar todas las casas de blanco. Además, no se pueden construir hoteles ni apartamentos si no se alcanza el 100% de ocupación turística. Y de todas formas, no se tiene la sensación que Lanzarote sea un destino sobreexplotado turísticamente. De hecho, es un lugar tranquilo, relajado,  que se puede visitar sin agobios, sólo hay que tener en cuenta las colas para entrar en el Parque Nacional de Timanfaya.
    De hecho, en esta isla negra los principales atractivos turísticos se centran en los volcanes.

    Visitas esenciales en Lanzarote
    • En el sur se puede visitar la zona de los Hervideros, un impresionante paisaje de costa. La lava de los volcanes  llegó hasta la playa entrando en el mar e incrementado así el territorio de la isla. El agua enfrió la lava rápidamente creando figuras negras y abruptas. En esta zona de negro desierto de piedra se haya el Golfo, un volcán al borde del mar, cuyo cráter es hoy una playa negra con un misterioso lago verde (la causa de este intenso color es el fitoplacton que hay en el interior)
    • El Parque Nacional de Timanfaya es un territorio de unos 50 km2 ocupado por unos 25 volcanes que nos muestra un paisaje desolador. Las rocas de lava petrificada, un desierto de olas negras donde no silencio ni vida (apenas algún liquen solitario y algunos insectos nocturnos). En medio del parque se encuentra el Islote de Hilario (en honor de un ermitaño que vivió allí) que es el centro de visitantes. Sin duda, es un espacio pensado para los turistas con efectistas y breves exhibiciones del calor que mana bajo los pies. El centro de visitante que fue diseñador por César Manrique (como casi todo en la isla) es también un restaurante donde la carne se cocina directamente sobre un agujero en el suelo.
    •   Teguise es la antigua capital de Lanzarote (actualmente es Arrecife) y se trata de un encantador pueblecito de casitas encaladas y calles empedradas. Ha sido declarada Conjunto Arquitectónico Histórico-Artístico, al tratarse de una de las poblaciones más antiguas de las Islas Canarias y debido a su riqueza artística y monumental. Recibe su nombre de la última princesa aborigen que fue casada con el jefe de los conquistadores españoles que llegaron a la isla como parte de las negociaciones. De hecho, Lanzarote es la única isla de las Canarias en que la conquista se hizo mediante pactos con la población indígena y no mediante la guerra. Teguise me pareció un nombre precioso de mujer, pero al parecer no es muy popular en la zona porque se suelen poner nombres aborígenes como Yaiza, Guasimara o Yanira.
    • La Fundación César Manrique tiene un interés doble. Por un lado visitar la exposición de arte y conocer la obra de este artista tan fundamental para la isla. Y por otro lado, visitar el edificio donde se sitúa la Fundación que fue la casa de César Manrique hasta su muerte en 1992. La peculiaridad de la casa es que está construida sobre la lava y en el interior de unas burbujas volcánicas unidas por unos pasillos.  Manrique realizó diversos trabajos en la isla donde el arte se fusiona con la naturaleza.  El Mirador del Río, los Jameos del Agua, el centro de visitantes de Timanfaya o el jardín del cactus son algunas de sus obras más destacadas. También tiene una escultura conocida como “Monumento al Campesino”, que no me resultó demasiado interesante.

    •  El Mirador del Rio es una estructura construida en la roca de los acantilados del norte que permite una fabulosa vista de la costa y de la isla de la Graciosa, que pertenece a Lanzarote. La fusión con la naturaleza está tan lograda que desde la Graciosa no se distingue el mirador en medio de las rocas. 
    • Los Jameos del Agua son unas construcciones (piscina, terrazas, auditorios) construidas por César Manrique en el interior de un túnel volcánico.  En uno de los lagos de los Jameos vive el cangrejo ciego, una especie única en el mundo, que mide un centímetro y además de ciego es albino. Junto a los Jameos del Agua se puede visitar la “Casa de los Volcanes”, un museo dedicado a la vulcanología pero bastante anticuado y de escaso interés.
    • La cueva de los verdes forma parte del mismo tubo volcánico que los Jameos del Agua. Son las cuevas que se han formado dentro de este tubo de unos 7 km, el más largo del mundo. La cueva ha tenido diversos usos, especialmente por los habitantes de la isla para refugiarse de los piratas.

    • El jardín del cactus también es obra de César Manrique. De hecho, fue su último trabajo antes de morir. Se trata de un jardín en forma de anfiteatro que alberga más de 10.000 ejemplares de cactus de todo el mundo. Manrique diseñó incluso las puertas de los lavabos donde se puede observar su visión de la sexualidad.

     Estas visitas se pueden hacer en dos jornadas alquilando un coche en la isla, contratando excursiones organizadas de un día o comprando un billete de autobús turístico que tiene parada en todos estos lugares.
     

    Además de todas estas excursiones, también puede dedicarse un día a visitar la isla de la Graciosa que está enfrente de Lanzarote. Hay ferrys que unen las dos islas. Una vez en la Graciosa puede contratarse una excusión o alquilar unas bicicletas, o incluso dar un paseo a pie.

    Más información:


    Cueva de los verdes
    http://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_de_Los_Verdes

    Jameos del agua
    http://es.wikipedia.org/wiki/Jameos_del_Agua

    Jardin del cactus
    http://es.wikipedia.org/wiki/Jard%C3%ADn_de_Cactus_de_Lanzarote

    Fundación césar Manrique
    http://www.fcmanrique.org/

    Turismo de Lanzarote
    http://www.turismolanzarote.com/

    diumenge, 5 d’agost de 2012

    El Mundo de ayer de Stefan Zweig

    Alegría y pesadumbre, esa mezcla de sensaciones me ha dejado la lectura de la autobiografía del escritor austríaco Stefan Zweig, El mundo de ayer. Alegría porque nuevamente un viaje me ha dado la oportunidad de descubrir a este escritor con una narrativa brillante y delicada, y especialmente porque la casualidad ha hecho que entre todos los libros del autor haya caído éste en mis manos que he leído con emoción e intensidad, deseando no llegar nunca al final.


    Y pesadumbre porque lo que Zweig explica te llena de tristeza. Aunque cualquiera que le guste la historia conoce perfectamente los hechos que va narrando Zweig, leer en primera persona de manos de este testimonios de excepción estos episodios te hace revivirlos casi 100 años después. Y lo más impacte de todo es que durante toda la lectura he tenido la terrible sensación de estar leyendo argumentos, historias, momentos que podemos trasladar a la situación actual. Tristeza, por lo tanto también, porque la historia se repite una vez tras otra.
    Y es que El mundo de ayer a pesar de ser una autobiografía no se explica la vida personal del escritor sino que se trata de un retrato de Europa, del mundo antes de la Segunda Guerra Mundial, de un mundo que se desvanece, que se resquebraja dramáticamente a los ojos de Zweig. En el fondo, el libro es un homenaje a ese tiempo, un intento de capturar el ambiente, el espíritu de una época. A cualquiera que le apasione la historia y que quiera conocer más sobre Austria, pero en general sobre Europa, le recomiendo encarecidamente esta lectura de la que tanto he disfrutado.




    Zweig no entra apenas en detalles de su vida privada. Hasta pasadas las trescientas páginas no empiezan a utilizar un súbito plural “nosotros” “nuestra casa” y más adelante aparece “mi esposa”. Y hasta las últimas páginas del libro no nos habla de su madre y de la existencia de un hermano. Eso sí, Zweig se detiene en la descripción de los múltiples artistas con los que mantiene relación a lo largo de su vida, muchos de ellos grandes amigos que tienen mucho más espacio en su vida, al menos a través del libro, que su propia familia. Zweig además es testigo de excepción de momentos inolvidables como asistir como testigo mudo y olvidado a un momento de creación de Rodin, acompañando a Salvador Dalí para pintar un retrato de un moribundo Sigmund Freud, cruzándose su tren en la frontera con la salida al exilio del Emperador del Impero Austrohúngaro que suposo el fin del Imperio. Además de Freud o Rodin, Zweig cuenta entre sus amistades a personalidades como Rilke, Gorki, Strauss, Joyce.


    Europa antes de la Primera Guerra Mundial tan similar a Europa hace cinco años


    Lo primero que me impresionó al empezar el libro es la actualidad de sus descripción de la Europa de finales del siglo XIX cuando existía una seguridad, una confianza en la modernidad y en el progreso que les hacía pensar que las guerras y las revoluciones eran cosa del pasado y ellos estaban a salvo de ese tipo de alteraciones. Una confianza basada en la modernidad, en el progreso, cada lustro era un escalón que mejoraba la vida del anterior, se avanzaba hacía una vida mejor, la técnica, la medicina, la industria todo iba mejorando la vida de las personas. Fue la época de la invención del teléfono, el avión, la desintegración del átomo, la electricidad, el descubrimiento de la penicilina, las teorías de Darwin, la teoría del psicoanálisis, el derecho al voto, los derechos de los trabajadores. Zweig explica como la gente empezó a acostumbrarse a salir a cenar o comer fuera, a hacer vacaciones, a comprar, a consumir, a hacerse seguros de vida, seguros médicos, planes de pensiones, seguros para entierros, a abrirle cuentas corrientes en los bancos a los niños al nacer, a comprar casas, propiedades, con la certeza que todo aquello era seguro, que avanzaban y nunca iban a retroceder, nunca iban a perder todo aquello. Todo el mundo sabía más o menos cómo iba a ser su vida futura, cuándo se iban a jubilar, cuánto dinero tenían que ahorrar para el futuro. Leyendo esta descripción de esa certeza, esa confianza en la democracia, el futuro, el bienestar, me resulta increíblemente cercana en el tiempo, sólo hace apenas unos cinco años el mundo era así. Hace más de cien años los europeos se habían sentido exactamente igual de confiados que nosotros. Y estaban seguros que nunca habría más guerras en Europa. Madre mía, todo lo que estaba por venir. “Ningú no creia en guerres, revolucions ni daltabaixos. Radicalisme i violència semblaven del tot imposibles en una era de la raó”, explica Zweig i afegeix “Es creia tan poc en recaigudes en la barbàrie (per exemple guerres entre els pobles d’Europa) com en bruixes i fantasmes…. Creien honradamente que les fronteras de les divergències entre nacions i confessions es fondrien a poc a poc en un humanisme comú i que així la humanitat aconseguria la pau i la seguretat, aquells béns suprems”. Si ellos fueron tan ingenuos, ¿por qué no lo íbamos a ser nosotros ahora? ¿Creemos que estamos a salvo de todas las desgracias que asolaron a Europa en la primera mitad del siglo XX? “El segle XIX, amb el seu idealisme liberal, estava convençut d’anar pel camí dret i infal•lible vers el millor dels móns”, assegura en el seu llibre i em sembla que podem canviar segle XIX per finals del segle XX.


    En esa época, Viena era una ciudad cosmopolita, moderna, abierta, completamente abocada a disfrutar del arte y la cultura. Se veneraba a los pintores, escritores, escultores, dramaturgos, actores, cantantes, músicos, directores de orquesta. En una ciudad tan admiradora de las artes y los artistas, las diferencias de nacionalidad o religión no tenían ningún tipo de importancia. Se admiraba al artista, fuera de dónde fuera. En esa Viena abierta, moderna, tolerante, activa, dinámica, los judíos como la familia de Zweig eran aceptados y apreciados como ciudadanos, sin ningún tipo de rechazo o reticencia. Por eso, eran muchos los judíos instalados en esta alegre ciudad. Un pequeño detalle de esta descripción de Zweig que me ha llamado la atención es que explica que los alemanes tan trabajadores y eficientes despreciaban a los austriacos porque consideraban que se pasaban el día de fiestas y pensando en pasárselo bien. Estereotipos que también me ha resultado familiares.



    La vieja escuela y el rechazo a la juventud


    Otro de los capítulos más interesantes (de hecho todos lo son) es la descripción que hace del sistema de enseñanza a finales del siglo XIX. Una escuela que a Zweig se le antoja una tortura por lo poco estimulante del sistema basado en que los alumnos permanecieran sentados y callados durante horas escuchando impasibles y aburridos la lección, repetida año tras años, de un profesor distante, ausente, indiferente, insensible a las necesidades de aprendizaje e intereses de los alumnos. Una escuela fría, estricta, despersonalizada, desnaturalizada, árida, con disciplina de caserna militar. Una escuela que sólo lograba conseguir falta de entusiasmo e interés de los alumnos en lo que enseñaba. Porque por otro lado, Zweig explica como la pasión por saber y conocer de los chavales estaba en pleno estado de efervescencia. Pero no encontraban respuesta a esta pasión en las aulas, así que tenían que buscarla fuera. El autor explica como él y sus amigos se colaban en los estrenos de las obras de teatro, faltaban al colegio para hacer cola para comprar entradas para el teatro, compraban revistas de arte y literatura extranjera, estaban al día de las novedades editoriales de toda Europa, tenían entre sus ídolos a los escritores, músicos, pintores revelación de aquel momento, se colaban en cafés tertulia para asistir en la distancia a los debates culturales. Y todo ello nunca lo sospecharon sus profesores que incluso podían llegar a afirmar que aquel alumno no tenía interés en la literatura. En la literatura que él enseñaba y cómo él la inculcaba.


    Otro aspecto interesante de los primeros capítulos es el descubrimiento que en aquella época se veneraba la vejez y se despreciaba cualquier muestra de juventud, algo totalmente opuesto a lo que sucede hoy en día. Zweig explica como la gente luchaba por parecer más mayor, se ponían gafas sin necesitarlas, se dejaban crecer barba, se encanecían el pelo. Todo lo que les hiciera parecer más mayores. De hecho, se consideraba que una persona de cuarenta años no podía ocupar un cargo de responsabilidad. Por ejemplo, explica la polémica que se generó cuando se nombró director de la Ópera de la Corte a Gustave Mahler porque tenía sólo 38 años. Hoy, es todo lo contrario, y una persona que supera cierta edad tiene auténticas dificultades para lograr trabajo (bueno, hoy en día todo el mundo tiene dificultades para conseguir trabajo). Hoy se enaltece la juventud y la gente emprende carreras contra el tiempo para parece más joven de lo que es mediante tintes, cirugía, tratamientos de belleza, ropa juvenil, botox.



    El sentimiento europeo y pacifista frente a la I Guerra Mundial


    En ese ambiente de seguridad, confianza, progreso el estallido de la I Guerra Mundial coge a la población europea desprevenida. Además, como en casi todas las guerras la población civil no tiene nada que ver con las guerras que se han provocado en despachos diplomáticos y militares. Y aunque los ciudadanos no entienden por qué van a la guerra, los poderes ya se encargan de inflamar los ánimos básicamente fomentando el odio al enemigo, alimentando el rechazo por los países vecinos, por los habitantes de los países del al lado que como ellos nada tienen que ver con esa guerra. Así el poder logra difundir un espíritu patriótico y nacionalista generado en base al odio al contrario que logra mantener la moral durante un tiempo y que los soldados vayan al frente sin rechistar y sin hacerse demasiadas preguntas.


    Para muchos intelectuales como Zweig que se sienten más europeos que nacionalistas de su propio país la guerra les coloca en una situación incómoda y desagradable. Eran artistas que se habían sentido ciudadanos del mundo, viajando por toda Europa, hablando varios idiomas, viviendo en París, Bruselas, Londres, Milán, Berlín, teniendo colegas y amigos en todo los países. Y que de pronto son considerados enemigos en los países que están en el otro bando y ellos tienen que odiar a los que hasta hace un mes eran sus amigos. Algunos de ellos, generándose muchos problemas y dificultades en sus propios países, deciden saltarse esos límites y siguen teniendo relación con sus colegas al otro lado de las líneas. Incluso algunos como Zweig intentan organizar una protesta intelectual contra la guerra, en un momento en que ser pacifista podía ser considerado una traición a la patria.



    Me ha resultado interesante comprobar que el sentimiento europeo no se ha cultivado sólo en los últimos treinta años con la creación de la Unión Europa, no es un invento reciente sino que era un espíritu que ya existía a finales del siglo XIX. También es triste comprobar como una vez más el poder utiliza a los ciudadanos generando el odio contra el otro para tenerlos a su servicio. Desgraciadamente, esto tampoco es ajeno a nuestros días.




    El libertinaje y el caos de entreguerras



    Cuenta Zweig en su autobiografía como después de la dureza, las miserias y penurias de la guerra, sobreviene un periodo de desenfreno, libertinaje, extravagancias, de traspasar los límites, pero también de innovación y creación para el arte como son los movimientos de vanguardia, el surrealismo. Para un hombre comedido, mesurado y discreto como Zweig, todo este ambiente de perversión y experimentación le parece un punto desvergonzado y caótico.


    Sin duda, a pesar de algunas actitudes y comportamientos más extremos, en general esta época abrió una ventana de aire fresco y permitió una libertad a la población (en la vestimenta, en las costumbres, en las relaciones entre hombres y mujeres, en la posición de la mujer en la sociedad, …).



    Paralelamente a estos cambios sociales, en Austria y Alemania se vive la derrota de la guerra que viene acompañada de una brutal inflación. Una inflación que hace que la población pierda todos sus ahorros porque la moneda deja de tener valor, en el que un huevo valía lo que ants de la guerra un coche, que la leche comprada por la tarde costara 100 veces más que por la mañana. Zweig explica que paradójicamente una situación que tendría que hacer que la gente fuera gritando por la calles y se mantuvo el orden, la gente siguió viviendo, haciendo su vida, continuando. Zweig hace una descripción del momento que bien podríamos aplicar a nuestros días: “els rics van esdevenir pobres perquè els diners se’ls fonien els bancs o en fons públics, i els especuladors es feien rics”



    Y en medio de tanta libertad y tanto caos… se valoró tanto que viniera alguien a imponer orden.




    La llegada de Hitler al poder



    En un momento del libro, Zweig cita un proverbio ruso que explica que los alemanes valoran mucho más el orden que la libertad. Y es que después de que los políticos, los militares y los diplomáticos metieran al mundo en la I Guerra Mundial, tras un tiempo volvieron a las andadas a jugarse la vida de la población en los despachos.


    En El Mundo de ayer, Zweig va desgranando pequeños episodios que parecen sencillas anécdotas pero que va mostrando como el nacionalsocialismo va extendiendo sus garras por Alemania y Austria, así como el fascismo en Italia. Pequeños grupos de jóvenes vehementes, bien entrenados, ordenados, equipados con armas, uniformes, coches, motos (¿quién está poniendo tanto dinero en proveer a esos jóvenes? Se pregunta Zweig) van atemorizando a la población apareciendo en pequeñas fiestas locales, manifestaciones, encuentros. Y como de la manera más sencilla Hitler llega al poder engañándolos a todos. Utiliza la estrategia de pactar y hacer promesas con todos los partidos antes de las elecciones para asegurarse su apoyo. Hasta el punto que según Zweig casi todos los partidos se alegran cuando Hitler gana las elecciones. Aunque luego no cumple ni una sola de sus promesas y no les da nada a cambio de su apoyo previo. Pero mientras ya ha alcanzado el poder. Y la mayoría no le da importancia precisamente porque según Zweig en una Alemania tan clasista nadie creía que un tipo que sólo tenía estudios primarios pudiera gobernar un país. Pero Hitler se queda y sigue engañando a todo el mundo: se dedica a no mostrar claramente sus cartas más brutales, a no atacar directamente a la democracia, a no enseñar sus verdaderas intenciones sino a ir poco a poco socavando el sistema, poniendo a prueba su resistencia, recortando derechos poco a poco, pero con pequeños pasos para no generar una reacción de protesta, no demasiado grandes, no lo suficientemente importantes como para que el pueblo se oponga. Pero al final cuando quieren darse cuenta han perdido la libertad y la democracia por el camino. Y volviendo a la actualidad, ¿acaso todo esto no está sucediendo hoy en día? ¿no nos están recortando nuestros derechos poco a poco, sin un tajo dramático sino con pequeñas heridas por las que nos estamos desangrando?



    El desamparo del apartida


    Como judío, los libros de Zweig pasan a prohibirse en Alemania y logra a tiempo huir a Inglaterra. Cuando Alemania se anexiona Austria en 1938 y Austria deja de existir, Zweig deja de tener patria. No puede ser austríaco porque no existe este país, ni tampoco alemán porque es judío, así que empieza aquí un periodo muy doloroso para él del que Zweig ya no verá el fin que es convertirse en apátrida. Él que había viajado por todo el mundo sin pasaporte, que se había sentido ciudadano del mundo, pasa a sentirse ciudadano de segunda, por vivir de prestado gracias al permiso de otro país. Un sentimiento que ya no lo abandonará nunca.


    También resulta revelador para nuestros tiempos como Zweig explica la seguridad que se tenía en Austria y en Europa antes de la anexión de Alemania. “Europa no lo permitirá” “Europa no nos dejará caer” “La Liga de las Naciones (luego la ONU) lo impediría”. Y al final lo hizo y nadie lo impidió, y nadie puso el grito en el cielo. Ahora también pensamos que no nos dejaran caer, que no lo permitirán. Como antes ellos, ¿somos unos ilusos?

    Tras la anexión de Austria se extiende por Francia e Inglaterra el pánico a la guerra. Un pánico que juega a favor de Hitler. Es tremenda la descripción que hace Zweig de cómo los gobernantes de Francia e Inglaterra se arrastran ante Hitler, aceptando todo tipo de concesiones, para suplicar la paz. Un pacifista como Zweig se pregunta ¿la paz a cualquier precio? ¿dónde está el límite? Ya se ha entregado a Austria y luego Checoslovaquia a cambio de la paz de Inglaterra y Francia, ¿con qué derecho? Porque entregar esos países a Alemania no es un mero papel, significa que pierden su democracia, sus derechos, el terror de la población, los refugiados judíos, la detención de los opositores, los campos de concentración. Inglaterra y Francia fueron capaces de vender todas esas vidas humanas a cambio de su paz, ¿serán capaces otros países Europeos de permitir nuestra caída a cambio de su bienestar económico? Me dan escalofríos.


    Las últimas páginas de “El món d’ahir” son las pesimistas y amargas del libro. Te dejas arrastrar por el terror, el desánimo de un hombre que escribe su autobiografía en 1940 con una lucidez tremenda en su análisis de los últimos años, con una perspectiva que parece que escribió el libro 20 años después. Pero no, las palabras de Zweig están escritas en medio del conflicto, y en unos años en que Alemania estaba conquistando el mundo, había invadido ya Polonia, Bélgica, Noruega, Holanda, Francia. En aquel entonces parecía que Hitler iba a conquistar todo el mundo, no se atisbaba la victoria aliada que llegó 5 años después. Es lógico entonces entender el desánimo de Zweig. Y eso que cuando escribió su autobiografía desconocía todos los horrores que se estaban cometiendo contra los judíos. Creo que un alma sensible y elevada como la suya no podría haberlo resistido. De hecho, no pudo resistirlo.



    Antes de acabar el libro no he podido evitarlo y he buscado información sobre Zweig en Internet. He quedado desolada al descubrir que el escritor y su mujer se suicidaron en Brasil en 1942 ante el pánico que el nazismo conquistara todo el mundo. Qué desesperación y qué miedo debían sentir para suicidarse. Es lamentable sobre todo sabiendo cuál fue el desenlace de la guerra.

    En Internet también he encontrado algunas teorías que aseguran que Zweig no se suicidó sino que fue asesinado por los nazis en represalia porque Brasil había retirado su apoyo a Alemania.

    En todo caso, me quedo con la alegría de haber descubierto este escritor, de haber podido leer este libro apasionante, y de la inquietud por reconocer como actuales algunas descripciones de situaciones de hace un siglo.

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