diumenge, 25 de novembre de 2012

Un poema sobre el futuro para un día de elecciones


Esta mañana de elecciones autonómicas, tenía en mi buzón electrónico un correo de un compañero de clase con un poema de Ángel González que se titula Futuro. Estoy convencida que me lo envía en clave electoral puesto que siempre hemos compartido complicidades políticas y preocupaciones sociales, pero ha sido muy oportuno por diversos motivos. Porque Angel González es uno de mis poetas favoritos (seguramente el segundo o tercero de mi lista), y precisamente estos días estoy leyendo su biografía, escrita con prosa lírica y preciosa de Luís García Montero (el poeta que ocupa el primer lugar en mi lista). Y aún más precisamente todavía, porque el título de la biografía es uno de los versos de ese poema que he recibido hoy. Mañana no será lo que Dios quiera.

Así que en clave literaria o en clave política, he pensado que tantas casualidades deberían ser compartidas por si a alguien le inspira reflexiones este poema en un día como hoy.

EL FUTURO
 
 
Pero el futuro es diferente
al porvenir que se adivina lejos,
terreno mágico, dilatada esfera
que el largo brazo del deseo roza,
bola brillante que los ojos sueñan,
compartida estancia
de la esperanza y de la decepción, oscura
patria
de la ilusión y el llanto
que los astros predicen
y el corazón espera
y siempre, siempre, siempre está distante.
Pero el futuro es otra cosa, pienso:
tiempo de verbo en marcha, acción, combate,
movimiento buscado hacia la vida,
quilla de barco que golpea el agua
y se esfuerza en abrir entre las olas
la brecha exacta que el timón ordena.
En esa línea estoy, en esa honda
trayectoria de lucha y agonía,
contenido en el túnel o trinchera
que con mis manos abro, cierro, o dejo,
obedeciendo al corazón, que manda,
empuja, determina, exige, busca. 
¡Futuro mío...!Corazón lejano
que lo dictaste ayer:
no te avergüences.
Hoy es el resultado de tu sangre,
dolor que reconozco, luz que admito,
sufrimiento que asumo,
amor que intento.
Pero nada es aún definitivo.
Mañana he decidido ir adelante,
y avanzaré,
mañana me dispongo a estar contento,
mañana te amaré,mañana
y tarde,
mañana no será lo que Dios quiera.
Mañana gris, o luminosa, o fría,
que unas manos modelan en el viento,
que unos puños dibujan en el aire.

Ángel González: “Sin esperanza, con convencimiento” (1961)

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