El bar del cámping abre a las 10, pero es demasiado tarde para nosotros. Nuestra siguiente parada es Trujillo que está a una hora de Guadalupe, así que desayunamos en Cañamero, a mitad de camino.
Trujillo para mí ha sido la mejor sorpresa del viaje. Ya
sólo entrar en su enorme y preciosa plaza me quedé con la boca abierta, pero
luego el resto del pueblo me parecía estar en cualquier enclave maravilloso de
la Toscana. Trujillo nada tiene que envidiar Siena o San Gimignano. La impresionante plaza,
los palacios, las fachadas, las calles medievales, las torres, el castillo, los
cipreses. En la plaza, cada fachada, cada rincón, cada blasón, cada balcón son
clases de historia escritas en piedra. Una
hora puedes pasarte recorriendo su Plaza Mayor. Para mí, es uno de los pueblos
más bellos de España, o de Europa. No
entiendo cómo no es Patrimonio de la Unesco.
También es cierto que la visita guiada de la mano de nuestra
guía Alicia me hizo admirar muchísimo más la importancia de la ciudad. Trujillo
fue cuna de exploradores clave en la conquista de América, lo que impulsó la
construcción de palacios y casas fuertes que hoy embellecen la ciudad. Pasear
por sus calles empinadas permite viajar en el tiempo, descubriendo una mezcla
de arquitectura cristiana, árabe y casas señoriales. Además, la ciudad está
coronada por una imponente fortaleza árabe, desde donde se aprecian vistas
impresionantes de la región.
Algunas escenas de Juego de Tronos y La Casa del Dragón han
sido rodados en Trujillo. Es una visita imprescindible, y algunos la tenéis tan
cerca!
Dejamos Trujillo con destino Mérida, esta sí Patrimonio de la
Humanidad.
En Mérida pernoctamos en un aparcamiento que hay en la zona
ferial, frente al área de pago de caravanas, junto con otras 50 caravanas, furgonetas
y camiones. No hay servicios pero es un sitio seguro. Está a unos 20 minutos
andando del centro por un agradable paseo junto al río.
Pernoctación: Párquing de caravanas
Gastos: 149 (dos
personas)
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