dilluns, 6 d’abril del 2026

Semana santa por Extremadura en furgoneta (II): Guadalupe

Poco antes del mediodía alcanzamos Guadalupe, nuestro primer destino. Antes, habíamos hecho una parada para admirar la belleza del embalse de Valdecañas, enclavado en el río Tarjo. Es una preciosa estampa: enorme, bajo un cielo azul impecable y las montañas de Gredos nevadas al fondo y delante, y el templo romano de “Los Mármoles”. Casi podrías sentirte transportada a un paisaje mediterráneo de la antigüedad.  

De camino, entramos en el territorio de la dehesa.  Un océano de encinas y alcornoques a ambos lados de la carretera. Y de pronto del océano pasamos a olas petrificadas:  montañas rocosas, valles profundos, sombríos, frondosos bosques, fallas, minas, cuevas. El geoparque Villurecas Ibores Jara es un lugar de suma importancia por su valor geológico y ecológico, que nos cuenta la historia de la Tierra.  Alberga algunas de las rocas más antiguas de la península ibérica.

Rodeada de estas montañas y valles se encuentra enclavada Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.  Hacemos un visita guiada por el pueblo para descubrir la importancia histórica y cultural de este enclave. Tomando su nombre del cercano río Guadalupe, que dio nombre a una talla de la virgen encontrada por un pastor de Cáceres. El peregrinaje a Guadalupe llegó a ser más importante que el de Santiago en su época. Allí llegaban peregrinos y personas enfermas de todas partes esperando encontrar una cura. Eso la convirtió en un foco económico, religioso y también de conocimiento. Algunos avances médicos relevantes se realizaron en sus hospitales.  La comarca es tierra de conquistadores. De aquí partieron Hernán Cortés, Pizarro, Nuñez de Balboa, Francisco de Orellana, Pedro de Alvarado, y se llevaron la devoción por la virgen de Guadalupe a tierras americanas. De hecho, es la virgen con más presencia en América y, por eso, se la conoce como Patrona de la Hispanidad.

El Real Monasterio es una joya del gótico mudéjar. Para visitar el Monasterio tienes que contratar la visita guiada donde un guardia te va abriendo las puertas de las diferentes estancias mientras escuchas la información por megafonía. Sin duda, una de las visitas guiadas más pésima que he hecho en mi vida. Poco costaría implementar unas visitas guiadas más personales y de calidad. Como borregos vamos entrando en las diferentes estancias hasta que suena la campanita por megafonía y tenemos que salir.  En todo caso, la visita merece la pena. Alberga obras de arte invaluables, incluyendo lienzos de Zurbarán, una biblioteca histórica, el impresionante claustro mudéjar y una preciosa sacristía profusamente decorada. Al final del recorrido un monje franciscano, que son lo que hoy habitan en el Monasterio que fue de los jerónimos originariamente, le da la vuelta a la virgen para que puedas verla de frente. El pueblo es una preciosidad también, aunque pequeño.

Nos cuenta que han recuperado el camino de peregrinación de Madrid a Guadalupe y que son unos 250 km que ese pueden hacer andando o en bicicleta, con señalización, albergues y servicios durante el recorrido. Dos autobuses comunican Guadalupe con Madrid para hacer el viaje de vuelta.

Sólo hay un cámping en la zona, pero está cerrado aún aunque ya es semana santa. La familia que regenta el cámping nos deja quedarnos igualmente a pasar la noche. Esperan abrir al día siguiente, están arreglándolo contra reloj después de los estragos de los temporales de los últimos meses. El cámping es sencillo pero nos sabe a gloria, está limpio y las duchas son generosas. Pasamos una noche fría. El saco de dormir no es suficiente. Acabo durmiendo con camiseta térmica y la chaqueta de plumas.

Alojaminento: Cámping Las Villuercas Guadalupe

Gastos del día: 117 (2 personas).

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