Poco antes del mediodía alcanzamos Guadalupe, nuestro primer destino. Antes, habíamos hecho una parada para admirar la belleza del embalse de Valdecañas, enclavado en el río Tarjo. Es una preciosa estampa: enorme, bajo un cielo azul impecable y las montañas de Gredos nevadas al fondo y delante, y el templo romano de “Los Mármoles”. Casi podrías sentirte transportada a un paisaje mediterráneo de la antigüedad.
De camino, entramos en el territorio de la dehesa. Un océano de encinas y alcornoques a ambos
lados de la carretera. Y de pronto del océano pasamos a olas petrificadas: montañas rocosas, valles profundos, sombríos, frondosos
bosques, fallas, minas, cuevas. El geoparque Villurecas Ibores Jara es un lugar
de suma importancia por su valor geológico y ecológico, que nos cuenta la
historia de la Tierra. Alberga algunas
de las rocas más antiguas de la península ibérica.
Rodeada de estas montañas y valles se encuentra enclavada
Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Hacemos un visita guiada por el pueblo para descubrir
la importancia histórica y cultural de este enclave. Tomando su nombre del cercano
río Guadalupe, que dio nombre a una talla de la virgen encontrada por un pastor
de Cáceres. El peregrinaje a Guadalupe llegó a ser más importante que el de Santiago
en su época. Allí llegaban peregrinos y personas enfermas de todas partes
esperando encontrar una cura. Eso la convirtió en un foco económico, religioso
y también de conocimiento. Algunos avances médicos relevantes se realizaron en sus
hospitales. La comarca es tierra de
conquistadores. De aquí partieron Hernán Cortés, Pizarro, Nuñez de Balboa,
Francisco de Orellana, Pedro de Alvarado, y se llevaron la devoción por la
virgen de Guadalupe a tierras americanas. De hecho, es la virgen con más
presencia en América y, por eso, se la conoce como Patrona de la Hispanidad.
El Real Monasterio es una joya del gótico mudéjar. Para visitar
el Monasterio tienes que contratar la visita guiada donde un guardia te va
abriendo las puertas de las diferentes estancias mientras escuchas la
información por megafonía. Sin duda, una de las visitas guiadas más pésima que
he hecho en mi vida. Poco costaría implementar unas visitas guiadas más personales
y de calidad. Como borregos vamos entrando en las diferentes estancias hasta
que suena la campanita por megafonía y tenemos que salir. En todo caso, la visita merece la pena. Alberga
obras de arte invaluables, incluyendo lienzos de Zurbarán, una biblioteca
histórica, el impresionante claustro mudéjar y una preciosa sacristía
profusamente decorada. Al final del recorrido un monje franciscano, que son lo
que hoy habitan en el Monasterio que fue de los jerónimos originariamente, le
da la vuelta a la virgen para que puedas verla de frente. El pueblo es una
preciosidad también, aunque pequeño.
Nos cuenta que han recuperado el camino de peregrinación de
Madrid a Guadalupe y que son unos 250 km que ese pueden hacer andando o en bicicleta,
con señalización, albergues y servicios durante el recorrido. Dos autobuses comunican
Guadalupe con Madrid para hacer el viaje de vuelta.
Sólo hay un cámping en la zona, pero está cerrado aún aunque
ya es semana santa. La familia que regenta el cámping nos deja quedarnos igualmente
a pasar la noche. Esperan abrir al día siguiente, están arreglándolo contra reloj
después de los estragos de los temporales de los últimos meses. El cámping es sencillo
pero nos sabe a gloria, está limpio y las duchas son generosas. Pasamos una noche
fría. El saco de dormir no es suficiente. Acabo durmiendo con camiseta térmica y la
chaqueta de plumas.
Alojaminento: Cámping Las Villuercas Guadalupe.
Gastos del día: 117 (2 personas).
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada