dilluns, 6 d’abril del 2026

Semana santa por Extremadura en furgoneta (IX): Hervás y regreso a Barcelona

Madrugamos para empaquetar las cosas y prepararnos para el regreso. Hacemos una primera parada en Hervás, a 30 minutos de Plasencia, en la comarca de Ambroz. . Su importancia radica en ser uno de los conjuntos históricos mejor conservados de España, destacando por su legado judío y su espectacular entorno natural. 

Empezamos a regresar, y optamos por no hacerlo por la ruta más corta que pasa por Madrid sino ir por Salamanca y Valladolid. Y una vez allí, decidimos atravesar Soria por carreteras nacionales que es un paisaje que amamos y que nos recuerda nuestro primer viaje largo en furgoneta. De hecho, paramos en Burgo de Osma a comer en un bar donde la vez anterior también comimos morcilla y torreznos. El pueblo está precioso en primavera, la habíamos visitado en otoño, con la plaza cerrada en obras. Además, es domingo de resurrección y las calles están llenas de gente tomando cañas y riendo y jugando

Semana santa por Extremadura en furgoneta (VIII): valle del Jerte

Desayunamos pronto en el cámping y nos dirigimos al valle del Jerte.  Jerte proviene del árabe xerete, significa precisamente "aguas cristalinas" o "valle angosto", lo que ya da una pista de su encanto. Agua hay muchísima, fuentes, cascadas, ríos, riachuelos.

En este sentido, hacemos la Garganta de los Pilones, una excursión de 3 horas asequible y concurrida. Una subida hasta una zona donde el agua brota exultante a través de grandes piedras rodadas y unas pozas excavadas en la roca por la erosión fluvial. De ahí, nos vamos a Navaconcejo a hacer la ruta de las Nogaledas. El pueblo está ya a tope de gente, nos cuesta encontrar aparcamiento, incluso en la zona de caravanas. Son las 13 del mediodía, hace calor, las terrazas están llenas de gente tomando cañas y los niños se están bañando en el Jerte. Empezamos la ruta ascendente que sube por escaleras empinadas durante una hora. Es asequible pero cansada. A medida que vas ascendiendo vas viendo espectaculares saltos de agua. La bajada es menos romántica, aunque podemos ver algunos cerezos en flor.

Es el símbolo indiscutible del valle es el cerezo. Más de un millón y medio de cerezos florecen simultáneamente. Los cerezos florecieron el fin de semana anterior, dura muy poco la floración pero aún vimos algunos cerezos en flor.

A continuación vamos a visitar algunos pueblos con el coche y acabamos la jornada en el Mirador de la Memoria. Situado en el municipio de El Torno, es uno de los puntos más emblemáticos y sobrecogedores del Valle del Jerte. Combina una de las mejores vistas panorámicas de la comarca con un potente mensaje histórico y artístico.

Semana santa por Extremadura en furgoneta (VII): Plasencia, valle de la Vera y Monasterio de Yuste

Desde el cámping, hacemos un precioso paseo de 3km hasta el centro de Plasencia donde hacemos una visita guiada. Plasencia es una ciudad activa, viva, llena de comercios, servicios, cultura, que da servicio a las comarcas de los valles de alrededor.

Uno de los elementos más interesante de Plasencia es su doble catedral, que es la suma de dos mitades. Una románica y otra gótica. Cuando el Emperador Carlos se instala en el Monasterio de Yuste para su retiro, es un momento de esplendor para la ciudad de Plasencia con la cercanía del monarca. Las familias nobles encargan la construcción de una catedral gótica que se comió la romántica. Sin embargo, la temprana muerte del Emperador y la construcción del Monasterio del Escorial por Felipe II hizo que las familias nobles se trasladaran al nuevo centro de poder y con él los artistas y con él la catedral queda interrumpida.

En toda la ciudad hay palacios de las insignes familias como el Palacio de los Monroy donde Fernando el católico pasó su última noche, destacando la plaza de San Vicente Ferrer donde está el Palacio de Mirabel y el Parador Nacional.

La animada Plaza Mayor también con un abanico de fachadas y edificios es lugar vivo y alegre. Volvemos por el paseo del río Jerte a comer en el cámping y luego salimos para el Monasterio de Yuste donde tenemos una visita guiada. Muy recomendable la visita guiada para apreciar la relevancia de los espacios que son muy austeros. Aquí pasó sus últimos años el emperador Carlos I después de abdicar. Lo eligió por su tranquilidad y por ser bueno para su salud. De hecho, vino en barco desde Bruselas y luego lo trasladaron en una silla a peso desde Laredo.

El Monasterio de Yuste está en el Valle de la Vera donde se hace el famoso pimentón. Hicimos una ruta en coche visitando algunos pueblos y subiendo hasta Piornal, el pueblo más alto de Extremadura, donde estaba quemando un fuego en el término municipal. Helicopteros, avionetas, bomberos nos acompañaron en el viaje de descenso con campos de cerezos y unas vistas espectaculares del valle el Jerte.

Gastos del día: 52 euros (dos personas)


Semana santa por Extremadura en furgoneta (VI): Parque Nacional de Monfrague

Hacemos una apacible y Excursión de 9 km por el Parque Nacional de Monfrague, donde no nos encontramos a casi nadie. Cuando se hace más tarde e intentamos visitar el Salto del Gitano ya es otra historia, puesto que no podemos ni aparcar. Con una empinada caminata subimos al Castillo de Monfragüe, que fue una construcción musulmana y antes un enclave romano, desde el que se divisa una amplia visión del parque y del Tajo. Antiguamente, sólo se podía cruzar el río Tajo por dos puentes, el del Alcántara y el que estaba en el parque. Por eso se convirtió en lugar de paso, comercio y también de bandoleros.

El 75% de las especies protegidas de la península ibérica viven aquí. Alberga especies en peligro de extinción, como la cigüeña negra, el águila imperial ibérica, el alimoche y el búho real. El parque estuvo en peligro cuando en los años 70 una fábrica papelera se instaló para explotar la zona, un grupo de universitarios madrileños dio la voz de alarma, se movilizó y consiguieron salvar el parque.

Gastos del día: 109 euros

Semana santa por Extremadura en furgoneta (V): Cáceres

Dejamos Olivenza para en dos horas llegar a Cáceres, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.  Se trata del tercer conjunto monumental más grande de Europa, después de Praga y Tallin.  Un laberinto de calles empedradas, palacios, iglesias y torres donde conviven restos romanos, árabes y medievales.

La palabra Cáceres viene de “castro” y eso marcó siempre su carácter defensivo, por ser un enclave entre diversas fronteras. Para vigilar la zona vinieron familias nobles leonesas, y más tarde castellanas cuando pasó a manos de Castilla. Las familias de los dos bandos vivían enfrentadas a ambos lados de la ciudad. Por todo, las casas y palacios son casi fortalezas. Muros gruesos, torres, pocas ventanas.  Las familias de Cáceres apoyaron a Juana la Beltraneja, pero como Isabel La Católica salió vencedora de la disputa por el trono, se vengó de las familias  desmochando sus torres y quitando sus almenas.

Después de comer, tomamos rumbo a Plasencia donde nos instalamos 4 noches en el cámping.

Alojamiento: Cámping La Chopera 

Gastos del día: 52 euros (dos personas)

Semana santa por Extremadura en furgoneta (IV): Mérida

Emérita Augusta fue creada de cero en época de Augusto cuando mandó fundarla a militares de altos cargo ya en retirada de las campañas del norte de la península. De hecho, emérita viene de esa jubilación con honores. Aún puede verse el antiguo trazado romano. Su patrona es Santa Eulalia, una niña romana cristiana que fuer martirizada. Mérida fue capital de la provincia de Lusitania  y capital de Hispania, antes que lo fuera Toledo. Hicimos una visita guiada por el casco histórico y luego visitamos el Museo Nacional de Arte Romano , edificio de Rafael Moneo. Visitamos también el Museo Visigodo, el mayor de la península. Nos acercamos a ver el acueducto de los Milagros.

Desde Mérida partimos a Olivenza, pueblo en la frontera con Portugal que perteneció a este país hasta 1801, tras la guerra de las Naranjas.  Su pasado portugués dejó una profunda huella en la arquitectura, especialmente en el estil manuelino.

Visitamos el bonito pueblo de callejuelas blancas, las murallas medievales, el castillo templario, las iglesias y una imponente torre del homenaje.

Habíamos aparcado en la zona de estacionamiento de caravanas para pasar allí la noche, pero encontramos una oferta en un hotel en el centro del pueblo que estaba en un palacio y cambiamos de planes.

Alojamiento: Hotel Rural Palacio

Gastos del día: 138 (dos personas, hotel incluido)

Semana santa por Extremadura en furgoneta (III): Trujillo, la Toscana extremeña, el secreto mejor guardado.

El bar del cámping abre a las 10, pero es demasiado tarde para nosotros. Nuestra siguiente parada es  Trujillo que está a una hora de Guadalupe, así que desayunamos en Cañamero, a mitad de camino.

Trujillo para mí ha sido la mejor sorpresa del viaje. Ya sólo entrar en su enorme y preciosa plaza me quedé con la boca abierta, pero luego el resto del pueblo me parecía estar en cualquier enclave maravilloso de la Toscana. Trujillo nada tiene que envidiar  Siena o San Gimignano. La impresionante plaza, los palacios, las fachadas, las calles medievales, las torres, el castillo, los cipreses. En la plaza, cada fachada, cada rincón, cada blasón, cada balcón son clases de historia escritas en piedra.  Una hora puedes pasarte recorriendo su Plaza Mayor. Para mí, es uno de los pueblos más bellos de España, o de Europa. No  entiendo cómo no es Patrimonio de la Unesco.

También es cierto que la visita guiada de la mano de nuestra guía Alicia me hizo admirar muchísimo más la importancia de la ciudad. Trujillo fue cuna de exploradores clave en la conquista de América, lo que impulsó la construcción de palacios y casas fuertes que hoy embellecen la ciudad. Pasear por sus calles empinadas permite viajar en el tiempo, descubriendo una mezcla de arquitectura cristiana, árabe y casas señoriales. Además, la ciudad está coronada por una imponente fortaleza árabe, desde donde se aprecian vistas impresionantes de la región.

Algunas escenas de Juego de Tronos y La Casa del Dragón han sido rodados en Trujillo. Es una visita imprescindible, y algunos la tenéis tan cerca!

Dejamos Trujillo con destino Mérida, esta sí Patrimonio de la Humanidad.

En Mérida pernoctamos en un aparcamiento que hay en la zona ferial, frente al área de pago de caravanas, junto con otras 50 caravanas, furgonetas y camiones. No hay servicios pero es un sitio seguro. Está a unos 20 minutos andando del centro por un agradable paseo junto al río.

Pernoctación: Párquing de caravanas 

Gastos:  149 (dos personas)

Semana santa por Extremadura en furgoneta (II): Guadalupe

Poco antes del mediodía alcanzamos Guadalupe, nuestro primer destino. Antes, habíamos hecho una parada para admirar la belleza del embalse de Valdecañas, enclavado en el río Tarjo. Es una preciosa estampa: enorme, bajo un cielo azul impecable y las montañas de Gredos nevadas al fondo y delante, y el templo romano de “Los Mármoles”. Casi podrías sentirte transportada a un paisaje mediterráneo de la antigüedad.  

De camino, entramos en el territorio de la dehesa.  Un océano de encinas y alcornoques a ambos lados de la carretera. Y de pronto del océano pasamos a olas petrificadas:  montañas rocosas, valles profundos, sombríos, frondosos bosques, fallas, minas, cuevas. El geoparque Villurecas Ibores Jara es un lugar de suma importancia por su valor geológico y ecológico, que nos cuenta la historia de la Tierra.  Alberga algunas de las rocas más antiguas de la península ibérica.

Rodeada de estas montañas y valles se encuentra enclavada Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.  Hacemos un visita guiada por el pueblo para descubrir la importancia histórica y cultural de este enclave. Tomando su nombre del cercano río Guadalupe, que dio nombre a una talla de la virgen encontrada por un pastor de Cáceres. El peregrinaje a Guadalupe llegó a ser más importante que el de Santiago en su época. Allí llegaban peregrinos y personas enfermas de todas partes esperando encontrar una cura. Eso la convirtió en un foco económico, religioso y también de conocimiento. Algunos avances médicos relevantes se realizaron en sus hospitales.  La comarca es tierra de conquistadores. De aquí partieron Hernán Cortés, Pizarro, Nuñez de Balboa, Francisco de Orellana, Pedro de Alvarado, y se llevaron la devoción por la virgen de Guadalupe a tierras americanas. De hecho, es la virgen con más presencia en América y, por eso, se la conoce como Patrona de la Hispanidad.

El Real Monasterio es una joya del gótico mudéjar. Para visitar el Monasterio tienes que contratar la visita guiada donde un guardia te va abriendo las puertas de las diferentes estancias mientras escuchas la información por megafonía. Sin duda, una de las visitas guiadas más pésima que he hecho en mi vida. Poco costaría implementar unas visitas guiadas más personales y de calidad. Como borregos vamos entrando en las diferentes estancias hasta que suena la campanita por megafonía y tenemos que salir.  En todo caso, la visita merece la pena. Alberga obras de arte invaluables, incluyendo lienzos de Zurbarán, una biblioteca histórica, el impresionante claustro mudéjar y una preciosa sacristía profusamente decorada. Al final del recorrido un monje franciscano, que son lo que hoy habitan en el Monasterio que fue de los jerónimos originariamente, le da la vuelta a la virgen para que puedas verla de frente. El pueblo es una preciosidad también, aunque pequeño.

Nos cuenta que han recuperado el camino de peregrinación de Madrid a Guadalupe y que son unos 250 km que ese pueden hacer andando o en bicicleta, con señalización, albergues y servicios durante el recorrido. Dos autobuses comunican Guadalupe con Madrid para hacer el viaje de vuelta.

Sólo hay un cámping en la zona, pero está cerrado aún aunque ya es semana santa. La familia que regenta el cámping nos deja quedarnos igualmente a pasar la noche. Esperan abrir al día siguiente, están arreglándolo contra reloj después de los estragos de los temporales de los últimos meses. El cámping es sencillo pero nos sabe a gloria, está limpio y las duchas son generosas. Pasamos una noche fría. El saco de dormir no es suficiente. Acabo durmiendo con camiseta térmica y la chaqueta de plumas.

Alojaminento: Cámping Las Villuercas Guadalupe

Gastos del día: 117 (2 personas).

Semana santa recorriendo Extremadura en furgoneta

Extremadura nunca había estado en mi lista de destinos, para qué vamos a engañarnos. Víctima de los prejuicios que rodean a esta región y sobre todo a mi ignorancia, me imaginaba una tierra reseca y baldía. Nada más lejos de la verdad.

Menos mal que me he dejado influir por la insistencia de mi pareja de viajar a Extremadura. Al final, hice un acto de fe, y con un poco de resignación cedí a destinar las vacaciones de semana santa a visitar Extremadura.

Y nuevamente (y afortunadamente) tengo que tragarme mis palabras. El viaje ha sido un maravilloso descubrimiento. ¿Quién hablo de una tierra seca? Una explosión de verde intenso, agua a raudales, cascadas, ríos, árboles, una maravillosa naturaleza. Y además un rico patrimonio cultura e histórico, con ciudades Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Romanos, árabes, visigodos, leones, castellanos, han dejado sus huellas en poblaciones encantadoras. Le sumamos una gastronomía exultante. Carnes, embutidos (jamón, chorizos, morcillas de diferentes tipologías, tocino, salchichón, quesos), ensaladas de pimientos, dulces con almendras y miel (ahí disfruté menos, claro, poca cosa podía probar). Pero en general un festival.

Eso sí, no es la región más preparada para un viaje en furgoneta. Hay poca oferta de cámpings, tampoco muchas áreas de caravanas  preparadas con servicios (algunas sí, de cadenas de pago que se gestionan con una app, que no probamos pero que tenían muchas quejas). Pero lo bueno de viajar en furgoneta es adaptarte al camino, así que no hemos tenido muchos problemas, sólo tener que dedicarle más tiempo a buscar sitio.

El recorrido del viaje ha sido: Guadalupe, Trujillo, Mérida, Olivenza, Cáceres. Y luego desde Plasencia visitas al Parque Nacional de Monfragüe, Valle de la Vera y Monasterio de Yuste, Valle del Jerte, Hervás,  y la misma Plasencia.

Total gastos del viaje: 912 en total (460 euros por persona, incluyendo gasolina, entradas, excursiones, alojamientos, comidas, desayunos, cenas, compras en el supermercado, etc.). Y hay que tener en cuenta el altísimo precio del gasoil que hemos pagado debido a la guerra en Oriente Medio.

Un viaje en coche de 9 horas no es poca cosa, así que decidimos dividirlo en dos trayectos. Sin embargo, al final salimos de Barcelona antes de lo previsto y el camino fue tranquilo y reposado sin mucho tráfico, y avanzamos hasta pasar Madrid.

Dormimos en una población de Madrid llamada Arroyomolinos, de la que jamás había oído hablar. Buscamos un bar o un restaurante para cenar pero estaba todo cerrado, es una población residencial de casas y chalets adosados, sin apenas servicios. Al final tomamos algo en el bar del polideportivo al lado del aparcamiento. Se antojaba una noche tranquila, hasta que descubrimos que el amplio aparcamiento de la zona ferial donde estábamos pernoctando era también zona de botellón. Así que música alta, gritos, y voces hasta altas hora de la madrugada. Tampoco tuve sensación de inseguridad, pero sí recorrí a los tapones para poder pasar la noche. Por la mañana el bar del polideportivo, que me dijo que abría  a las 8, no lo hizo, así que desayunamos en la churrería ambulante de la esquina mientras montaban las paradas del mercado dominical.

Gastos del día: 86 euros (2 personas).