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dimecres, 18 de setembre del 2024

Una selección de literatura mexicana

Cuando viajo a un país, unas de las actividades con las que más disfruto es poder acercarme más a su literatura. Así, las semanas y  meses previos así como durante el viaje procuro leer algunas obras destacadas de la literatura de ese país, como una oportunidad de conocer otras tradiciones pero también de acercarme a través de la ficción a la historia, costumbre, realidad pasada o presente. Reconozco que me suelo ceñir a literatura del siglo XXI o XX, y no suelo ir más allá en mis excavación.

Este verano con motivo de mi viaje a México, estuve buscando una selección de obras destacadas y luego buscándolas, claro, que no pude localizar todas las de la lista. Empecé a leerlas unas semanas previas, pero sobre todo las leí durante los casi 20 días de viaje y es genial ir descubriendo en las visitas guiadas o recorridos por la ciudad episodios que están pasando justamente en la novela que estás leyendo. Reconozco que había conseguido más obras, pero una vez volví a Barcelona fui abandonando la lista.

Temporada de huracanes. Fernanda Melchor.

Empecé por esta novela porque salía en la lista de las mejores obras de la literatura universal del siglo XXI que publicó el New York Times, y creo que es la que menos me ha gustado. De hecho, estaba deseando acabarla por el desagrado que me provocaba. Historias de drogas, alcohol, violencia, prostitución, abusos, sordidez, suciedad. En el México actual, trata la investigación del asesinato de una mujer que era como una especie de bruja que organizaba fiestas sexuales en su casa.

 Arráncame la vida. Ángeles Mastretta.

Explica la vida de una mujer, Catalina Guzmán, y de la relación con su marido, un militar desde los años 30 del siglo XX. A partir de la relación de abuso y poder de su marido, y las pequeñas conquistas y rebeliones que irá asumiendo su mujer podemos recorrer de la historia de la política mexicana del siglo pasado.  Recomendable.

Las batallas en el desierto. José Emilio Pacheco

Novela corta que es la lectura que más me ha gustado de esta selección. Narra el enamoramiento de un adolescente de la madre de su mejor amigo en el barrio de la colonia Roma en México que también es el escenario de la preciosa película Roma de Alfonso Cuaron. A través del ensimismamiento del joven, asistimos a los cambios en México después de la II Guerra Mundial. Una obra deliciosa.

Aura. Carlos Fuentes

Obra de inspiración gótica que explica la historia de un joven que entra a trabajar para una señora en un caserón casi abandonado donde también vive la sobrina. Una casa encantada, confusión de vivos y muertos, fantasmas, misterio, reencarnación. No es mi estilo. Se lee rápido.

Los recuerdos del porvenir. Elena Garro.

Narra la historia de los habitantes de un pueblo mexicano que vive atemorizado bajo el yugo de unos cargos del ejército durante la Revolución Mexicana. El general, un hombre colérico y desposta, está enamorado de su amante, que lo ignora por completo. El pueblo entero sufre los efectos de ese desamor. Nos habla del caquicismo, de la estructura de clases, del poder y la rebelión. Recomendable.

La muerte de Artemio Cruz. Carlos Fuentes

Releí esta obra que es una de las grandes de la literatura mexicana pero que se me fue atragantando a medida que avanzaba y que el muerto no acababa de irse. Creo que cuando era más joven tenía más capacidad de leer obras más densas y lentas. La novela se inicia cuando Artemio Cruz, desde lecho de muerte, recuerda las etapas más importantes de su vida y, en particular, su participación en la Revolución mexicana. Así como el amor de su vida. Es interesante ver cómo después de la revolución inicia unos negocios donde la corrupción, las amenazas, el caciquismo, le permiten amasar una inmensa fortuna.

Como agua para chocolate. Laura Esquivel.

También de relectura, en este caso, más ligera y agradable. Es una novela romántica donde se mezclan amor y la cocina. Bebe también del realismo mágico. La historia tiene lugar durante la Revolución mexicana, cuando Tita, la más pequeña de una autoritaria mujer acomodada, se enamora de un joven. Pero ella, al ser la pequeña no tiene derecho a casarse puesto que su rol en la vida es cuidar de su madre. Para estar cerca de ella, su enamorado se casa con la hermana mayor. A partir de ahí, el drama está servido. También recomendable. Me parece muy ingeniosa e imaginativa.

diumenge, 2 de gener del 2022

Libros que me han acompañado en el 2021

 

Empecé el año leyendo una biografía de Mary Shelley que me permitió reencontrarme con su figura y su época. Y conseguí leer la Odisea, en una versión comentada e ilustrada preciosa que no puede evitar comprar cuando me la encontré en el mostrador de una librería a la hora de pagar.

En realidad la Odisea respondía a ese objetivo que me puse hacer un par de años de leer un clásico o una de las grandes obras de la literatura universal, pero también al eje temático que me ha llevado al mediterráneo oriental este año. Si el año pasado me interesé por la literatura centroeuropea del periodo de entreguerras, en este me he centrado en libros sobre Grecia, Turquía o Egipto. Cierto que siempre ha sido un territorio y una época (el periodo clásico) que me ha interesado mucho pero la semilla este año fue El infinito en un junco de Irene Vallejo que ha sido uno de los libros que más impresión me han causado este 2021 y del cuál he seguido muchos hilos, han salido muchos otros libros anotados para leer. De ahí salté a otro libro de la misma autora, El silbido del arquero, regalo de mi cumpleaños. A la afición por la zona, se le sumó la serie de televisón The Durrell que como a casi todo el mundo que la ha visto imagino que te lleva a soñar con un viaje a Corfú que espero hacer en un futuro próximo.  A partir de ahí empecé en verano a aventurarme en el Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell leyendo Justine y Baltasar, pero en una traducción en español de Sudamérica que costó seguir. Esta Navidad me han regalado el Cuarteto entero en la preciosa edición de Proa que espero disfrutar y seguir leyendo.

Antes de dejar de lado el hilo Europa en periodo de entreguerras, leí “Una librería en Berlín”, la correspondencia entre Herman Hesse y Stefan Zweig y “Viaje al pasado” de este último autor, uno de mis escritores de cabecera. De hecho, me pedí de regalo de Sant Jordi sus memorias “El temps d’ahir” que es uno de los libros que más me ha influido en mi vida.

Otro de los caminos de lectura de este año ha sido leer novelas en francés y en italiano para mantener el idioma. Siempre y cuando sean obras que me interese leer. Así empecé el año con “L’isola d’Arturo” de Elsa Morante, seguió con “Vol de nuit” de Saint-Exupery, “Le piccole virtu” de la sempre impectable Natalia Ginsburg per setmana santa, “Il giardino dei Finzi-Contini” de Giorgio Bassani a l’estiu y “Il colibrí” de Sandro Veronesi a la tardor.

La poesía ha continuado estando presente en este año. Evidentemente releyendo muchos poemas de manera habitual a los que vuelves a buscar o descubrir un poema como Margarit, Luís García Montero, Machado, Plath, Lorca o Benedetti. Pero también leyendo por primera vez poemarios de otros autores como Szymborska que tal vez haya sido la lectura más importante de este año que dejamos atrás. También leí la poesía completa de Alejandra Pizarnik, un poemario de Sara Bueno y la antología de de Karmelo Iribarren.

Otra de las principales influencias a la hora de escoger mis lecturas son las recomendaciones y los préstamos de mis amigas lectoras. Así siguiendo a mi amiga Eva leí “Les formes de verb anar” de Jenny Erpenbeck, también una de las lecturas más apasionantes del año y “la meitat evanescent” de Brit Bennett. Y por recomendación de mi amiga Neus leí “Seqüela” de Rachel Cusk, también el Colibrí antes citado, “Un lugar llamado antaño” de Olga Tokarczuk y “Hammet” de Maggi o’Farrell, otro de las grandes lecturas del año que me llevó a derramar lagrimones en el metro.

“Hammet también formaría parte de otro gran grupo de libros que son las novedades o las recomendaciones que anoto de los programas de radio y televisión sobre libros que sigo. De esta manera, he leído “Malahierba” de Manuel Jabois, “Las Maravillas” de Elena Medel, “No diguis res” de Patrick Radden Keefe, “Otoño” de Ali Smith, “El don de la siesta” de Miguel Ángel Hernández, “La otra guerra” de Leila Guerriero, “Simón” de Miqui Otero, “Ordesa” de Manuel Vilas, “Un amor” de Sara Mesa y “Cara de pan” de la misma Sara Mesa. De todos estos me quedo con las risas de la novela de Jabois, la inquietud de Sara Mesa, las frases contundentes de Vila y el periodismo de altura de Radden Keefe y Guerriero.

Una vez más, y como siempre, la literatura ha sido un asidero fundamental en mi vida en un año complicado y duro.

dimarts, 29 de desembre del 2020

39 libros que me han acompañado este extraño 2020

 

Mucha novela corta, novelas situadas en el periodo de entreguerras en Europa Central, alguna obra de no ficción, algunas de puro entretenimiento, algunos libros de relatos, este extraño 2020 he leído bastante y la lectura ha sido uno de mis grandes refugios, una forma de huir de esa realidad amenazante, pero me gustaría haber leído mucho más. 

Este año también he descubierto dos programas de radio que me han acompañado, Ciutat  Maragda i una Habitació Pròpia (ja desparegut) y que se han convertido en mis compañeros de running en forma de postcast que escucho cuando voy a correr. Después llego con miles de anotaciones y a engrosar la lista de lecturas pendientes. También este año he visto muchas series, una de ellas Babylon Berlin me abrió el interés por libros situados en el periodo de entreguerras en la Europa Central, un hilo del que he ido tirando.

En medio de estas lecturas he leído ensayos para el máster de literatura y he ido leyendo poesía en algunos momentos puntuales. Pero la poesía no la leo toda de un tirón como si fuera una novela sino poemas sueltos de vez en cuando.

1.       Leer Lolita en Teherán. Azar Nafisi.

Por recomendación de la compañera de Groenlandia Ana de Madrid. Un libro delicioso sobre la literatura y la situación de la mujer en Irán.

 Ensayo sobre la lucidez. José Saramarago.

Lúcida novela sobre la política, la manipulación, la absurdidad del sistema. Leyendo sobre el estado de excepción, el toque de queda y el confinamiento en la ficción tres semanas antes de vivirlo en la realidad.

 

3.      Listas, guapas y limpias. Anna Pacheco.

Interesante por explicar una historia y una realidad que me es cercana y que no se acostumbra a leer.

 

4.      Días sin ti. Elvira Sastre.

He tenido que hacer un esfuerzo para poder acabarlo. No me interesaba la historia, recrea escenas que ya he visto en películas y el lenguaje es cursi y sensibilón.

5.      Qué vas a hacer con el resto de tu vida. Laura Ferrero.

Entretenido y tiene algunos pasajes muy líricos pero prescindible.

6.      Tenía que ser aquí. Maggie O’Farrell.

Engancha en algunos momentos, promete mucho al principio pero luego se va desinflando. En todo caso, una lectura aditiva pero ya casi la he olvidado.

7.      Cuando aparecen los hombres. Marian Izaguirre.

Pasatiempo sin más.

8.      Gente Normal. Sally Rooney

Lectura aditiva, de las que no puedes irte a dormir para seguir leyendo.

9.      La madre de Frankenstein. Almudena Grandes

Como siempre en este proyecto de Almundena Grandes de escribir novelas sobre historias olvidadas de la guerra y la postguerra española, la historia de partida es fascinante. También la oportunidad de conocer el sistema de salud mental en la postguerra española, pero después se pierde el hilo con la historia del médico y la auxiliar. Posiblemente la novela que menos me ha atrapado de este proyecto.

10.   El mundo de Sofía. Jostein Gaardner.

Lectura empezada hace mil años y nunca acabada, le di el impulso final aprovechando que estudio filosofía por si podía ayudarme a un poco de contexto. Me saltaba todas las partes narrativas para concentrarme en la teoría y tomar notas simples.

11.   Los crímenes de Mitford. Jessica Fellowes

 Novela de misterio en la Inglaterra de principios de siglo XX. Para pasar el rato.

12.   Las hijas del capitán. María Dueñas.

Otro pasatiempo entretenido. Me resultó interesante por conocer la historia de los inmigrantes españoles en el Nueva York de los años 30. Además coincidió que estaba viendo La Conjura contra América en HBO que es de la misma época y lugar pero sobre la comunidad judía.

 

13.   Autodifesa di Caino. Andrea Camilleri.

Para no perder práctica del italiano. Ocurrente. Divertida. Una forma de darle la vuelta a la historia. Caín como el héroe antianimalista que mata a su hermano porque maltrataba a los animales.

 

14.   Un corazón demasiado grande. Eider Rodríguez.

Cuentos inquietantes sobre las pequeñas mezquindades de la vida cotidiana. Muy bien escrito.

 

15.   Lectura fácil. Cristina Morales.

De fácil nada. Empieza con mucha potencia pero me ha costado acabarlo. Es valioso por la experimentación sobre los puntos de vista e irreverente en el lenguaje. Pero a mi se me hacía pesado.

 

16.   Momentos estelares de la humanidad. Stefan Zweig.

Una delicia como siempre, para ir leyendo a ratos. Breves capítulos de instantes importantes en la Historia.

 

17.   La joven de la leica. Helena Janeczek.

Historia novelada de la figura de Gerda Taro a partir de cuatro puntos de vista. Me costaba seguir la lectura por la forma cómo está escrito pero me resultó muy interesante el ejercicio de reconstrucción de su vida y también por el momento que refleja. La Alemania de entreguerras, la París preguerra, la Guerra Civil.

 

18.   Conversaciones entre amigos. Sally Rooney

Repito con Rooney y vuelvo a engancharme a la lectura. Me pasa con algunas autoras que la forma de escribir me resulta aditiva, aunque el argumento no tenga mucho interés (Marta Rojals también o Eva Baltasar). Apenas recuerdo de qué iba pero lo leí casi de una sentada.

 

19.   Un verano sin hombres. Siri Husdvet

Delicado, delicioso, sobre la amistad entre mujeres, la literatura, la depresión, los problemas mentales. El libro que  más me ha gustado de Husdvet hasta el momento. Lo leí después de escuchar el programa Una Habitació Pròpia de Irene Rodrigo.

 

20.   El libro del día del juicio final. Connie Willis.

Siguiendo también el consejo de Eva Patricia Gil a través de Twitter. Un entretenimiento, pero muy inquietante por la situación actual. Una pandemia en forma de virus sacude el mundo a mitad del siglo XXI con viaje en el tiempo incluido a la Europa de la peste negra.

 

21.   El chal. Cyntia Ozyck

Novela breve que leí siguiendo los consejos de Ciutat Maragda. También muy angustiante sobre una madre judía, su sobrina y su hija recién nacida en un campo de concentración nazi.

 

22.   La campana de vidre. Sylvia Plath

Ha sido casualidad y no era le mejor momento pero he acabado leyendo libros bastante angustiosos este años, que era lo que menos  necesitaba. Lírico, delicado en su forma pero asfixiante en su contenido. El periplo por los problemas de salud mental e intentos de suicidio de su joven protagonista. Lo leí después de escuchar el programa Una habitación pròpia de Irene Rodrigo.

 

23.   Una letra femenina azul pálido. Franz Werfel.

También recomendación de Ciutat Maragda. Novela breve muy bonita sobre una historia de amor de juventud y el reencuentro en la madurez en la Austria de entreguerras. Habla sobre la mezquindad y la vileza del alma humana. De como nos traicionamos a nosotros mismos y a los demás por encajar, por seguir un estilo de vida, por ser aceptados.

 

24.   El ruiseñor. Kristin Hannah

De nuevo, una novela de entretenimiento pero que te engancha. La historia de dos hermanas, muy diferentes, en la Francia ocupada de la II Guerra Mundial. Y como cada una a su manera lucha contra la situación. Interesante conocer la historia de cómo pasar soldados aliados a través de la frontera con Euskadi. Recomendación de mi amiga Aitana.

 

25.   Permagel. Eva Baltasar

Una lectura adictiva, una vez más. Me interesa la protagonista, su relato personal, sus vivencias, otra vez los intentos de suicidio y los problemas de salud mental, pero también la forma irreverente como está escrito, el sentido del humor corrosivo. Libro prestado por Anna Oliet.

 

26.   El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad.

Clásico pendiente para leer en verano. Es una novela bastante breve pero muy intensa y densa. Otra lectura para inquietarte el alma, pero un referente para entender la literatura y el cine. Angustioso camino por el río adentrándote en la selva y el alma humana. Lo leí después del programa especial de Una habitación propia con Irene Rodrigo.

 

27.   El reino de las mujeres. Anton Chejov

Una novela breve más que apunté en el especial sobre novela corta de Ciutat Maragda. Excepcionalmente bien escrito pero la historia no me deja mucho poso. Una joven de origen humilde que hereda una fortuna y que duda si seguir soltera. Casarse es lo que se espera de ella pero no se ve al lado de un hombre. Su sensación de desclasada no la ayuda en la decisión. Elegir un hombre rico que se sentirá superior a ella o a un hombre humilde que no encajará en su mundo. Todo sucede en una jornada completa del día de Navidad.

28.   Reencuentro y Un alma valerosa. Fred Uhlman.

También del especial de novela corta de Ciutat Maragda. Son dos novelas cortas en una, explicada desde dos puntos de vista y desde dos momentos históricos diferentes. La historia de una amistad entre dos chicos, uno judío y otro hijo de alemanes nazis, en la Alemania de entreguerras. La versión desde el punto de vista del chico judío me pareció deliciosa, la versión desde el punto de vista del chico hijo de nazis me decepcionó. En todo caso, muy recomendable.

 

29.   La tela de araña. Joseph Roth

Ya que el año me estaba llevando por casualidad a la Europa Central del periodo de entreguerras, decidí buscar proactivamente una novela que hablara de esta época y en diversos programas de radio la citaron. Interesante por la época que describe y la historia de un joven arribista sin escrúpulos como se abre paso en los movimientos nazis en Munich, publicada pocos días antes del golpe de Estado de Hitler en 1923. Pero me costaba la lectura y seguir el curso de las idas y venidas del protagonista de un bando a otro.

30.   La trena. Laetitia Colombani.

Es un préstamo de Eva Mimbrero. Una bonita historia trenzando la vida de tres mujeres en tres lugares diferentes del mundo.

31.    El niño perdido. Thomas Wolf

Descubierto gracias al programa Una Habitació Propia de Irene Rodrigo, es una lectura maravillosa. Una novela corta sobre el hermano de Wolf que murió cuando era adolescente y él era un niño, un hermano brillante, inteligente, guapo, con un futuro excelente por delante. La historia está contada desde diferentes puntos de vista. Maravillosa.

 

32.   Boulder. Eva Baltasar

Repito con la autora después de la buena impresión dejada por Permagel pero esta historia me deja bastante indiferente, pese a los ingredientes con los que podría conectar. Me atrapa en las primeras páginas con la vida en el barco pero desconecto con la existencia en Islandia. Préstamo de Anna Oliet

33.   Volver a casa. Yaa Gyasi.

A través de una recomendación de una desconocida en Twitter resultó ser un libro sorprendente sobre una estirpe familiar que se remonta finales del siglo XVIII en un país previsiblemente Senegal y llega hasta nuestros días. Una historia muy dura sobre la esclavitud, el colonialismo, los abusos de poder, el racismo que se desarrolla a los dos lados del Atlántico.

34.   Quan arriba la penombra. Jaume Cabré

Un préstamo de Eva Mimbrero que también fue todo un hallazgo por sus relatos sorprendentes, su ingenio en la prosa, su dominio del lenguaje, los diferente estilos, una experimentación formal en cuentos llenos de humor negro.

 

35.   A corazón abierto. Elvira Lindo

También un préstamo de Eva Mimbrero, una lectura deliciosa que he disfrutado mucho sobre la vida de la escritora centrada en la figura arrolladora de su padre. Una historia íntima pero cargara de sentido del humor y también ternura.

36.   Mr. Dalloway de Virginia Woolf

Posiblemente el mejor libro que he leído en este año. Después de una frustrada incursión hace ya mucho tiempo quiso volver a intentar leer a la escritora británica y esta novela me cautivó. Un estilo deslumbrante con un lirismo y una belleza espectacular. Se trata de una novela que tiene lugar en un día, mientras la protagonista preparar una fiesta. También habla de cómo nos traicionamos a nosotros mismos, de quiénes somos y en quiénes nos hemos convertido. Hay un comentario en otra entrada del blog.

37.   El viaje más largo. Manu Leguineche.

Una lectura que me ha durado desde que empezó el confinamiento hecha a fuego lento, leyendo cada capítulo con calma a la luz del sol en el balcón, acompañando esta aventura del periodista cuando en su juventud se aventuró con tres amigos a recorrer el mundo en un coche destartalado. Recorremos durante dos años a principios de los 60 el norte de África, Oriente Medio, cruzamos Afganistán e Irán, nos perdemos en la India, llegamos con la guerra del Vietnam. Un recorrido por la geografía y la historia reciente.

38.   La noche fenomenal. Javier Pérez Andújar.

Después de quedar deslumbrada por Los príncipes valientes me ha quedado muy distante esta fabula desmadrada de ciencia ficción que parece un capítulo de Cuarto Milenio. Me ha costado mucho seguir el hilo y llegar al final.

 

39.   Las olas. Virginia Woolf

Sigo con mi incursión en Woolf. Ha sido un lectura más ardua y difícil que Mrs. Dalloway, tal vez era la traducción que costaba. Es un libro preciosamente escrito, lírico, que explica la historia de un grupo de 6 amigos desde su infancia hasta la vejez a través de sus hilos de pensamiento entremezclado. Una lectura un tanto hermética y dificultosa pero que ha valido la pena. Hay un comentario en otra entrada del blog sobre el libro.


diumenge, 6 de desembre del 2020

Las olas de Virgina Woolf

 

Siguiendo con mi incursión en la obra de Virgina Woolf me he sumergido en Las Olas.

No es una novela fácil de leer, es ardua, densa, de frases largas  y cargadas de imágenes, metáforas, de sentido, de profundidad. Le lectura no da nunca tregua. Es un torrente de pensamientos.

Eso sí, vuele a ser una obra innovadora en el estilo, en la forma, en la presentación y está escrita con el lirismo exquisito. Es como una danza, un baile, el rumor de olas, un batir de alas, un balanceo. Sin embargo, paradójicamente a su lenguaje poético lo que explica es tan prosaico como el gris del tedio del transcurrir de la vida. Concretamente, la vida de un grupo de 6 amigos (3 chicos y 3 chicas).

El libro lo constituye un monólogo de pensamientos de cada uno de ellos desde su más tierna infancia hasta la vejez, entremezclados, a menudo sin identificar en el texto quién habla pero que acabas reconociendo. Las decepciones, las frustraciones, las renuncias de la vida cotidiana las envidias, los complejos, los miedos, a medida que crecemos, aquello en lo que nos convertimos.  Es una preocupación que también vemos plasmada en Mrs. Dalloway de Woolf donde los personajes se preguntan si han traicionado sus sueños, si se han convertido en aquellas personas que juraron no ser.  En consecuencia, en toda la novela se percibe una rebeldía, un inconformismo, una rabia contenida contra las convenciones, la rutina, la vida cíclica, la estabilidad, las costumbres, lo que ahora se denomina la zona de confort.

Estos son algunos de los fragmentos que más me han llamado la atención y que reflejan todo lo comentado:

“¡qué extraño es abrirse paso entre la multitud cuando se ve la vida con los ojos encendidos por las lágrimas que pugnar por asomar a ellos”

“he perdido mi juventud. Es extraño cómo en cada crisis moral, alguna frase hecha, alguna frase absolutamente fuera de lugar, acude en nuestra ayuda: tal es la desdicha de vivir en medio de una civilización demasiado viaja y de poseer una libreta de notas”

“¡Cómo me habéis encadenado a una silla!!

“Con cuánta rapidez corre ahora la vida desde enero a diciembre! Somos arrastrados por el torrente de las cosas, que se han tornado tan familiares que ya no proyectan sombras”

“Soy prisionero del lugar que ocupo dentro del puzle”

“Yo amo lo que se puede tocar, lo que se puede morder. Amo la lluvia cuando se transforma en nieve y se convierte en algo palpable”

“Se percibe un ruido semejante al de vagones alineados a un lado del garaje. Tal es el feliz encadenamiento de los acontecimientos de nuestra vida. Toc, toc, toc, toc. Es preciso, es preciso, es preciso. Es preciso partir, es preciso dormir, es preciso despertar, es preciso levantarse. Palabras sabias, palabras piadosas que pretendemos detestar, pero que nos llevamos al corazón oprimiéndolas y sin las cuales ya no seríamos más ¡cómo adoramos ese ruido semejante al de vagones que se engarzan unos a otros sobre los rieles!

“¡Cuán cansado estoy de historias, cuán cansado de las frases que se posan elegantemente sobre el suelo y se ponen a caminar con un pie seguro!

“comienzo a soñar con un lenguaje ingenuo como el que emplean los amantes, hecho de palabras cortadas, desarticuladas, semejantes al ruido de pasos que se arrastran sobre el pavimento”

“Y luego aquella rigidez áspera como la piel de una foca, que son las flechas negras del dolor cuando no hay cartas, cuando ella no viene. Las sospechas asoman entonces sus cabezas por entre sus caparazones, horror de los horrores”

“Y sin embargo, la vida es agradable, es tolerable. El martes sucede al lunes; luego viene el miércoles. El espíritu crece y se multiplica. El sentimiento del Yo se fortifica; también el dolor es absorbido en este continuo crecimiento. Abriéndose y cerrándose, cerrándose y abriéndose, con un incesante murmullo, el apresuramiento y la fiebre de la juventud encuentran su empleo hasta que todo ser parece maniobrar con la perfección de un mecanismo de rejo ¡ con qué rapidez nos transporta la corriente de enero a diciembre! ¡somos arrastrados por un torrente de las cosas y estas cosas se han tornado tan familiares que ya no percibimos su sombra”

“cuando uno mismo comienza sus cartas con las palabras “muy señor mío” y las concluye con la expresión de sus sentimientos más distinguidos. Uno no puede despreciar esas frases que atraviesan nuestras vidas tumultuosas con la rectitud de un camino romano, puesto que ellas nos obligan a marchar al paso, como gentes bien educadas cuya circulación es regulada por el gesto lento y medido de los policías del tránsito, aun cuando uno pueda estar entretanto susurrando por lo bajo”

“Cada día arroja sobre la playa la misma ola de bienestar, repetir la misma curva de ritmo avanza un poco más lejos sobre la playa o muere sobre la arena  un poco más atrás”

“Hay gente que busca un refugio junto a los sacerdotes: otros, en la poesía; en cuanto a mí, me refugio junto a mis amigos, junto a mi propio corazón; yo parto a la búsqueda de alguna cosa intacta”

“¡Es extraño cómo los muertos se arrojan sobre nosotros en las esquinas de las calles o en los sueños!”

“Durante un instante, vimos, extendido entre nosotros, el cadáver del ser humano completo que no habíamos logrado ser, pero al cuán no podíamos olvidar”

“Hemos renunciado al sitio que nos pertenecía y yacemos sobre tierra, aplastados, marchitos, y bien pronto olvidados”

“Ya no sentía apetito de engullir cosas”

dissabte, 31 d’octubre del 2020

Mrs. Dalloway, mi reencuentro con Virgina Woolf y las preguntas sobre las personas en las que nos hemos convertido

 

Este verano me propuse darle una nueva oportunidad a mi relación con Virginia Woolf, puesto que sólo había tenido un encuentro frustrado con ella hace años a través de la lectura de Al faro. Me parecía extraño que fuera una autora referente para escritoras que me gustan y que a mí no hubiera logrado tocarme. Así que decidí volver a intentarlo con Mrs. Dalloway, y ahora no pienso dejarlo. Incluso voy a releer Al faro para comprobar si aquel desencanto tuvo más que ver con el momento o la edad en que lo leí.

Resulta evidente que me ha fascinado la lectura de Mrs. Dalloway. Y es literal pero me ha atrapado desde la primera página. Creo que casi he llegado a leer con la boca abierta de administración los primeros pasajes de la novela que te llevan en volandas en un plano secuencia exquisita por una mañana de junio de Londres. Son muchísimas páginas de un travelling maravilloso que va saltando de personaje en personaje, que recorre las calles del centro de Londres a través del trayecto de un coche misterioso y luego se eleva siguiendo la estela de un avión que cruza el cielo de la ciudad. A través de estos viajes nos van llegando retazos de conversaciones, fragmentos de pensamientos, olores, texturas, colores, sueños, decepciones y el cruce casual de los principales personajes de la novela que se van entrelazando a lo largo de todo un día.

Y es que a la imagen del Ulises de Joyce, Mrs. Dalloway es una novela que pasa en un solo día, aparentemente anodino, en la vida de Clarissa Dalloway mientras prepara una fiesta. Entonces te das cuenta que a menudo el argumento en sí no es lo más importante y aquello que te deja huella son los personajes así como la técnica para hacérnoslos llegar. Sinceramente, creo que pocas veces he leído una novela donde esté lograda de forma tan brillante la representación del hilo de los pensamientos que va saltando de un personaje a otro, de una escena a otra, del pasado al presente sin que te deje ir nunca de la mano. Recrear los pensamientos no es un recurso fácil. A menudo se tienden a presentar de forma ordenada, estructurada, coherente, cuando todos sabemos que el pensamiento es a menudo un caballo desbocado que se mueve sin dirección, orden y va saltando de un asunto a otro, se pierde, desvaría, se aleja y, en algún momento vuelve a la realidad. Como tan bien retrató Cortázar en el cuento “El perseguidor “, a menudo, los pensamientos que tienen lugar entre dos estaciones de metro consecutivas sirven para recrear toda una vida. Woolf a demás logra un fascinante contraste entre los dos planos: la libertad de los pensamientos de los personajes frente al control y rigidez que expresan en sus diálogos.

En Mrs. Dalloway conviven dos personajes principales cuyas vidas van entrelazándose sin llegar nunca a tocarse. La misma Clarissa con los preparativos de su fiesta y Septimus Warren Smith, que atormentado por las experiencias vividas en la guerra nos presenta el padecimiento de los trastornos mentales y las ideas de suicidio. Sin embargo, me han resultado mucho más interesante la mirada sobre los protagonistas que tienen los personajes que los envuelven, como la mujer de Septimus que vive angustiada por no saber cómo ayudar y aliviar el padecimiento de su marido. Y especialmente el personaje de Peter Walsh, antiguo amor de juventud de Clarissa que reaparece de pronto en su vida y nos permite saltar al pasado y cuya presencia abre uno de los grandes temas de la novela que  nos interpela también como lectores: en quién nos hemos convertido, somos las personas que queríamos ser cuándo teníamos 15 o 20 años, nos hemos convertido en aquello que intentábamos evitar, fuimos valientes y cobardes, a dónde nos han llevado nuestras decisiones, fueron acertadas o equivocadas, estamos a tiempo de cambiar la ruta que trazaron aquellas decisiones.

Así comprobamos que se ha cumplido el pronóstico que un joven Peter le hacía a una adolescente Clarissa para provocarla cuando aseguraba que acabaría casada con un político y siendo una maravillosa anfitriona. “How he scolded her! How they argued! She would marry a Prime Minister and stand at the top of a staircase; the perfect hostess he called her (she cried over it in her bedroom), she had the makings of the perfect hostess, he said”. Y, efectivamente, Clarissa está casada con un diputado y es una sociable y adorable mujer que disfruta organizando fiestas para amigos y conocidos. A la joven Clarissa esa perspectiva de futuro la hacía llorar y enfurecer. Y sin embargo, ahora es aparentemente feliz. Sin embargo, Woolf nos insinúa que Mrs. Dalloway duerme separada de su marido, no tienen una vida sexual satisfactoria y tiene problemas de salud como migrañas, insomnio y ha sufrido algún episodio de inestabilidad emocional que no se llega a concretar. Nos encontramos a una Mrs. Dalloway madura, consolidada en su papel, que no duda de lo que tiene pero que algún momento esa fachada de satisfacción se resquebraja. No debe ser fácil confrontarte a ti misma con esa imagen de persona que juraste que nunca serías.

En un momento de su juventud Clarissa tomó un camino e hizo una elección que fue casarse con un hombre bueno pero anodino que le ha comportado una vida cómoda, previsible, estable en la que es feliz. “But she had often said to him that she had been right not to marry Peter Walsh; which, knowing Clarissa, was obviously true; she wanted support. Not that she was weak; but she wanted support”. Tomó conscientemente esa decisión en lugar de tomar otros caminos como seguir explorando los sentimientos y la atracción por una mujer, su mejor amiga de entonces que también hace aparición en la fiesta, o continuar su relación tormentosa, retadora con  Peter que a menudo la cuestiona, la provoca, la remueve.  El personaje de Peter Walsh es, sin duda, mi preferido, como ese hombre idealista e inquieto que fue rechazado, que sufrió, que huyó a la India para recuperarse, que nunca ha olvidado, que sigue sintiendo amor y a la vez rechazo por la mujer en la que Clarissa se ha convertido porque reconoce las cosas que adoró así como aquellas en las que temía que cayera.

Mrs.Dalloway me parece una novela redonda, brillante, exquisita tanto por su técnica y estilo como por la profundidad de los temas que presenta de una forma sutil, discreta, delicada bajo la anodina apariencia de la organización de una fiesta.

Así que Woolf, ya soy toda tuya.  

diumenge, 2 d’agost del 2020

Gerda Taro, la leica y la maleta mexicana

Un nuevo caso de mujer que ha pasado a la historia por ser la “pareja de” aunque reunía méritos propios para hacerlo en su propio nombre, aunque fuera con un pseudónomio. Gerda Taro, nacida Gerta Pohorylle, fue una de las pioneras del fotoperiodismo. Además, tiene el triste honor de ser considerada la primera mujer fotoperiodista que cubrió un frente de guerra y la primera muerta en el campo de batalla. Fue en la Guerra Civil española hizo ayer justamente 83 años.

En la Guerra Civil española nace el fotoperiodismo cuando algunos fotógrafos se trasladan al frente parar cubrir la contiendan y sus fotos son compradas por medios internacionales para informar del conflicto. Taro lo hace a través de la agencia Capa que había fundado junto con su pareja, Robert Capa cuyo nombre y personaje también es obra suya. Aquellos primeros fotógrafos crean el fotoperiodismo de guerra con una mirada cercana, descarnada, desprovista de grandilocuencia, retratando la vida cotidiana, los detalles del frente y de la retaguardia, siendo testimonio de la realidad de la guerra moderna que no son las grandes batallas de los libros de historias sino los hombres tras las trincheras solitarios con un fusil al hombro.

Me ha llevado a profundizar un poco más en  la vida y obra de Gerda Taro le lectura de
“La chica de la leica” de Helena Janeczek que ganó el premio Strega que siempre me parece una garantía. Sin embargo, y una vez más esta temporada, no ha sido una lectura fácil. No se si mi impresión habría cambiado de leer la novela en italiano que es como está escrita originalmente, así que no sé si es un tema de la traducción o del estilo de la autora pero la construcción de las frases, los rodeos, el hilo narrativo me ha expulsado a menudo de la lectura, y he tenido que esforzarme por volver a sumergirme una vez tras otra. Puede que también sea porque la historia de Gerda está contada a través de tres personajes testimonio que explican su vida desde tres puntos de vista de personas que la quisieron. Un amigo eternamente enamorado de ella, su novio de juventud y su mejor amiga y compañera de piso. Ese punto de vista para explicar la historia me parece muy interesante y un reto que hace tiempo que también intento trabajar, pero es realmente muy complicado poder enganchar narrando una historia cuando te lo cuenta alguien que sólo vivió fragmentos. Por eso, la experiencia de Taro en la Guerra civil española en esta novela es mínima puesto que ninguno de los tres narradores compartió esas vivencias con ella. Sin embargo, sí que resulta muy interesante descubrir a la jovencita entusiasta, comprometida, rebelde en la Alemania de entreguerras.  Me ha hecho pensar en otras historias de jóvenes extraordinarias que vivieron esta época y cuyas biografías leí hace tiempo como la de Annemarie Schwarzenbach que recuperó Melania Mazzuco en “Ella tan amada” o la obra “Tu no eres como las otras madres” de Angelika Schrobsdorff. 

 

Vinculada a los movimientos obreros y socialistas a principios de los años 30 en pleno ascenso del nazismo, tiene que huir de Alemania después de ser detenida. Y llega a París de los años 30 que también es un escenario fascinante que conocemos sobre todo a través de la narración de su amiga con quién comparten piso. En ese París donde se reúnen muchos refugiados de países donde está triunfando el totalitarismo, donde bulle la creatividad y el arte, el pensamiento. El París era una fiesta de Hemingway.

Taro murió en un fatídico accidente como decía el 1 de agosto de 1937 en la batalla de Brunete cuando volcó el coche en el que iba subida al estribo y salió disparada del vehículo yendo a caer debajo de un tanque del Ejercito Republicano. Su funeral se convirtió den un desfile de banderas rojas en París de todas la persona que estimaban a aquella joven fascinante. Tenía solamente 27 años.

La novela finaliza con una apasionante historia, la de la maleta mexicana. Se trata de la aventura por salvar de las manos de los nazis, y salvar como testimonio para la Historia, las fotografías que hicieron de la Guerra Civil española Capa, Taro y David Saymour (Chim). Los tres fotoperiodistas y amigos mandaban a su agencia Capa en París. Ante la inminente llegada de los nazis a París, uno de los amigos del grupo y fotógrafo también conocido como Csiki hizo una selección de las fotografías, la metió en una maleta y se fue en bicicleta hasta Burdeos atravesando una Francia en guerra con el objetivo de llegar hasta la costa y salvar el legado de los tres fotógrafos. No pudo llegar hasta la costa y le entregó los negativos a un chileno para que los llevara a su consulado. Ahí se pierde el hilo de la aventura. Csiki consiguió huir de Europa a tiempo y vivió exiliado en México donde se casó con la artista Leonora Carrington, de la que hablé justamente en el post anterior.

Las 450 fotografías y negativos se creyeron perdidos durante años. En 1995, en su lecho de muerte la hija del general mexicano Francisco Javier Aguilar Gonzalez le entrega una bolsa abandonada en un armario con cajas a hijo de un amiga suya, el director de cine Benjamín Tarver. Tarver descubre que en las bolsas hay unas cajas con negativos que pone “Espagne” con los nombres de Capa, Taro y Chim. Aguilar González había sido embajador de México ante el Gobierno de Vichy entre los años 1941 y 1942 y alguien le había entregado la maleta antes de coger un barco en Marsella lleno de refugiados españoles que se exiliaban a México.

Esta historia me ha llevado también a ver el documental “Lamaleta mexicana” que explica esa historia. Recuerdo que visité la exposición de las fotografías que estaban en la maleta en el MNAC hace unos años cuando pasó por Barcelona. Ahora que conozco mejor la historia, me gustaría verla otra vez. La maleta y los negativos se encuentran actualmente en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York.

 


diumenge, 12 de juliol del 2020

La campana de vidre, de Sylvia Plath


Diuen que un cop publicats, els llibres són dels lectors i no ja dels seus autors. Certament, una obra és única i resta sempre igual al moment en el qual la va crear l’escriptor o escriptora (malgrat a vegades fan revisions) però el que sí canvien són les lectures, particulars i diverses, que fa el lector. Fins i tot, el mateix lector o lectora al llarg del temps pot canviar la seva vivència. L'obra té la mateixa estructura, els mateix llenguatge, el text no ha canviat ni una coma però amb el pas dels anys tu sí que has canviat i aquelles paraules prenen nous significats. O fins i tot, prenen significat, finalment!

Aquests dies he tornat a llegir un llibre de poemes que tenia a la meva biblioteca i al que no havia tornat des de fa 20 anys perquè en el seu moment em va semblar un text llunyà, hermètic, que no em deia res. De cop, amb la relectura l’he omplert de subratllats. Es tracta d’un llibre de poemes de la Sylvia Plath. No recordo exactament quan el vaig comprar però és una bona pista que el preu estigui marcat en pessetes a la portada. Per tant, abans de l’entrada de l’euro. El que sí recordo és on el vaig comprar: en un llibreria de llibres barats que hi havia al carrer Pelai de Barcelona i ja no existeix.

He tornat a aquest llibre perquè he llegit “La campana de vidre”, la única novel·la de Sylvia Plath, que a més es va publicar poques setmanes abans del seu suïcidi. Realment aquesta no és la millor lectura per pujar la moral en aquests temps de desànim, atès que la protagonista, especialment durant la segona part del llibre, es dedica a intentar, una vegada i una altra, frustrats de suïcidi. La novel·la és en gran part autobiogràfica i mostra aquest catàleg de formes de treure’s la vida que va intentar la mateixa Sylvia Plath i el seu periple per diferents centres psiquiàtrics on va rebre diferents tractaments com ara teràpia d’electroshock.

“La campana de vidre” m’ha generat una sensació de claustrofòbia i angoixa, que feia que tingués moltes ganes de finalitzar la lectura. Per tant, podríem dir que no és una lectura que hagi gaudit. Tanmateix, no és potser aquest l’objectiu del text? No és la fita que aconsegueix Plath en transmetre’m el seu neguit, la seva tristesa, el seu desassossec? Algunes crítiques destaquen el sentit de l’humor i la ironia que es desprèn del text, però jo no ho he sabut copsar. El que a mi m’ha arribat és una apatia, una inacció, una manca d’esma per viure, una desafecció per les persones i les coses, una sensació d’aïllament, una falta d’il·lusió i vitalitat de la seva protagonista, alter ego de Plath. Però és que és justament això el que amaga el preciós títol del llibre, que és una de les coses que més m’ha agradat. Ella explica que té la sensació de viure dins d’una campana de vidre, on l’aire està viciat, on no pot respirar, on tot va més lent, on tot arriba esmorteït. Malgrat tot, he reconegut en la jove protagonista, o jove Plath, molts sentiments, pensaments, sensacions que jo mateixa havia experimentat en l'adolescència i primers anys de joventut. Es nota que la novel·la està escrita per una persona versada en la poesia, és lírica, plena d'imatges, de metàfores.

D’altra banda, la protagonista i imagino que la mateixa Plath, són éssers que no encaixen en la societat que els ha tocat viure. Però és que no pot ser d’una altra manera. Si ets una artista, si ets una poetessa, inevitablement has de tenir una sensibilitat extrema, has de ser un ésser especial. Però el món convencional i mediocre tolera malament aquestes ànimes sensibles. Quants artistes, escriptors, músics, pintors no han estat víctimes del corró uniformador de la societat normalitzada. Quant patiment no hi ha darrera d’aquest desig, evidentment frustrat, de ser com els altres, de ser “normal”, de ser acceptat. Quants artistes com ara Sylvia Plath han estat internats en centres psiquiàtrics i han acabat traient-se la vida? I si ets dona, encara és més complicat exposar-te davant la societat, el teu entorn, la teva família per defensar que vols fer una carrera artística i no seguir la vida tradicional que s’espera de tu. El cas de Sylvia Plath m’ha fet pensar també en Leonora Carrington, pintora i escriptora surrealista, que també va ser internada en un centre psiquiàtric (curiosament a Santander) pel seu pare.O també en Virginia Woolf.

Uns dies després d'escriure aquest text vaig pensar que "La campanya de vidre" tenia moltes connexions amb un altre llibre que vaig llegir fa poc, i que em va deixar la mateixa sensació neguitosa. Era "Los ojos vendados" de Siri Hustvedt que relata la història d'una estudiant de literatura a Nova York que també entra en un laberint fosc d'autodestrucció, depressió, aïllament i confusió. 

Malgrat reconec que “la campana de vidre” no m’ha acabat d’agradar, sí que és cert que no m’ha deixat indiferent. Ans al contrari, m’ha trasbalsat. Però aquest també és l’objectiu de la cultura. Sinó, com vaig escoltar un cop que explicava Marina Garcés volem un cafè descafeïnat,  un pastís sense sucre i una obra artística que no ens generi trasbals.  Certament, la novel·la m’ha permès entendre millor la figura de Sylvia Plath i això m’ha portat a recuperar la seva poesia, i ara sí, aquesta m’ha encantat. 20 anys després m'han arribat els seus poemes. Per què? Perquè m'ha passat la vida. Perquè en aquests 20 anys he conegut el dolor, el dol, la pèrdua, el perdó, les renúncies, la traïció, la resignació. El que passa és que ella va escriure aquests poemes amb poc més de 20 anys i jo no els entès fins passat els 40.

Algunes frases que més m'han cridat l'atenció del llibre:

- "Me sentía muy tranquila y muy vacía, como debe de sentirse el ojo de un tornado que se mueve con ruido sordo en medio del estrépito circundante"

- "pensé en lo extraño que era el que nunca se me hubiera ocurrido que sólo había sido puramente feliz hasta cumplir los nueve años. Después —a pesar del excursionismo y las clases de piano y las clases de pintura a la acuarela y las lecciones de baile y el campamento de verano en la playa, todo lo cual mi madre siempre se esforzó por darme, y el colegio, con las carreras a través de la niebla antes del desayuno y los pasteles de fondo oscuro y los pequeños nuevos fuegos artificiales de las ideas resplandeciendo cada día— nunca había vuelto a ser verdaderamente feliz"

- "Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies"

- "En lugar de un mundo dividido entre católicos y protestantes, o entre republicanos y demócratas, o entre blancos y negros, o aun entre hombres y mujeres, yo lo veía dividido entre la gente que se había acostado con alguien y la gente que no lo había hecho, y ésta parecía ser la única diferencia verdaderamente significativa entre una persona y otra. Pensaba que experimentaría un cambio espectacular el día en que cruzara la línea divisoria. Pensaba que sentiría lo mismo que si alguna vez iba a Europa. Volvería a casa y, si miraba atentamente el espejo, lograría identificar un pequeño blanco monte alpino en el fondo de mi ojo".

- "Yo pensé que debían de haberlo traído del Japón. En Japón entendían las cosas del espíritu. Cuando algo les salía mal se arrancaban las entrañas"

- "Podía ser camarera o mecanógrafa. Pero no podía soportar la idea de ser ninguna de esas dos cosas".

- "Estaría sentada bajo la misma campana de cristal, agitándome en mi propio aire viciado".

diumenge, 1 de març del 2020

Assaig sobre la lucidesa


 Malgrat que no és un llibre fàcil de llegir per la forma com està escrit, les idees que hi ha darrera i el transfons del que està explicant té tanta força que t’impulsa a continuar la lectura sortejant els obstacles que et va posant en el camí.
Els obstacles són comuns en els llibres de Saramago. El text és dens, no diferencia entre descripció i diàlegs, no respecta les normes de puntuació, no especifica mai qui està parlant en els diàlegs, descriu els procediments i rutines de manera exhaustiva, i inclou opinions i consideracions del narrador en primera personal quan és un narrador omniscient. Tot això dificulta que la lectura flueixi de forma dinàmica, a vegades t’expulsa del context i de la història, t’obliga a un esforç de concentració i fe per mantenir-te dins de la història.
Aparentment podria semblar una segona part del famós “Assaig sobre la ceguesa”, i de fet els protagonistes d’aquest llibre surten al final de la història, però es pot llegir de manera completament independent. No he llegit “Assaig sobre la ceguesa”. Vaig intentar veure la pel·lícula però la vaig haver de deixar incomodada per la duresa de les situacions i de les imatges.
Com he comentat, en aquest cas la duresa d’“Assaig sobre la lucidesa” no es troba en el contingut sinó en la forma. I també s’ha de dir que és fabulosa la ironia que traspua cada situació, cada comentari, cada diàleg que sempre porten fins al límit de l’absurd.
I és que aquesta història va sobre l’absurd. El terrible absurd de la democràcia, o al menys de com les seves normes poden ser malinterpretades i manipulades. L’esforç de la lectura val la pena perquè moltes de les situacions que expliquen aporten una mirada irònica sobre el nostre present.
L’inici és realment curiós perquè relata durant diverses pàgines les dinàmiques dels membres d’un col·legi electoral el dia de les eleccions. Crec que mai havia llegit cap ficció sobre aquesta situació que tantes persones han viscut algun o diversos cops al llarg de la seva vida. El despotisme que poden arribar a desenvolupar algunes persones quan toquen una mica de poder, ja sigui tan efímer o insignificant com ser president d’una mesa electoral, president d’una comunitat de veïns o delegat de classe. En la novel·la, més del 80% dels electors decideixen votar en blanc. Les eleccions es repeteixen, i el resultat és pràcticament el mateix. Justament en un any de repetició de les eleccions a Espanya, llegir l’absurd d’aquesta situació en una novel·la encara feia més patètica la realitat.
Però l’argument principal de la novel·la de Saramago és que els dirigents del país (primer ministre, ministres, alcaldes, etc.) en comptes d’interpretar com una crítica al sistema o captar el descontent de la ciutadania, consideren que es tracta d’un moviment sediciós organitzat i criminal. La cadena de decisions absurdes dels governants comencen a conformar una bola de neu. I novament és difícil llegir aquest llibre escrit fa molts anys sense buscar paral·lelismes amb el present. D’entrada, es prohibeix el color blanc i les paraules relacionades amb el blanc perquè aquest color es considera sediciós. No cal esforçar-se massa per veure-hi el color groc dels nostres dies. Es procedeix a fer interrogatoris i detencions aleatòries per buscar als culpables de votar en blanc com si això fos un delicte. I hem vist moltes actuacions semblants en els darrers temps.

El govern decideix decretar l’Estat d’Excepció amb l’objectiu de tensa la situació i generar revoltes i estar legitimitzats per actuar. Tanmateix, no passa res, la ciutadania resta passiva. En una frase que vaig trobar brillant Saramago escriu “la necessitat urgent de tibar la corda, més que més quan una declaració de l’estat d’excepció, del qual s’esperava tant, no havia produït cap efecte perceptible en el sentit desitjat, perquè com que els ciutadans d’aquest país no tenen el saludable costum d’exigir el normal compliment dels drets que la constitució els atorgava, era lògic, i fins i tot natural, que no s’haguessin arribat a adonar que els havien suspès”.
Així doncs com que l’Estat Excepció no genera disturbis, decideixen declarar l’Estat de Setge. Un ministre gosa alçar la veu i dir que no té sentit declarar l’Estat de Setge atès que no estan rodejats per cap enemic, però els altres conclouen que l’enemic és a dins i que aïllaran la capital. Les decisions matusseres i irreflexives com no deixar sortir ningú i deixar les fàbriques i empreses dels afores sense personal, o sense poder abastir la ciutat d’aliments i matèries primeres no són tan diferents de les decisions improvitzades que prenen els nostres dirigents i que han d’acabar corregint al poc temps. Els governants van traspassant els límits cada vegada més intentant provocar la ciutadania però aquesta sempre reacciona de forma assignada i pacífica, donant-los lliçons d’un civisme que els dirigents no s’expliquen, els desconcerta, els deixa en evidència i encara els enfurisma més. Al final s’obsessionen per inventar un culpable per no reconèixer la seva incompetència gestionant la situació. Torno a dir, que la interpretació amb el present del nostre país és evident.
Tot plegat un argument i una invitació a reflexionar realment original i valuosa, però que en el meu cas hauria estat molt més digerible amb una prosa més amable i fluïda. Qui soc jo per qüestionar l’estil literari d’un Premi Nobel? Doncs una lectora, i parlo des de la meva experiència personal.

diumenge, 2 de febrer del 2020

Los paralelismos entre "Leer Lolita en Teherán" y el "Cuento de la Criada"



 Una de las ficciones que más me ha impactado en los últimos años es la serie El Cuento de la Criada (aún no he leído el libro de Margaret Atwood). Creo que lo que más me estremece es el contraste entre la vida anterior a Gilead, exactamente igual a la nuestra, y el presente totalitario de la serie. Resulta escalofriante ver en los flashbacks de la serie como la sociedad va cediendo terreno poco a poco, con detalles insignificantes, dejando que les arrebaten sus derechos individuales sin apenas alzar la voz. Hasta que llega un punto que cuando se dan cuenta ya es demasiado tarde. Es como la metáfora de la rana metida dentro de una olla ardiendo, el calor ha ido augmentado de temperatura de una forma tan sutil que cuando se da cuenta ya no puede salir del caldero con vida. Lo que es escalofriante es cuándo echas  un vistazo a tu entorno y te preguntas si estaremos viviendo nosotros una situación similar, dejando que nos arrebaten nuestros derechos sin darnos cuenta.

A este tipo de ficciones les ponen la etiqueta de “distopia” porque son situaciones terribles (al contrario que la utopía) que no han tenido lugar. Realmente ¿no han tenido lugar? ¿no están teniendo lugar ahora mismo y desde hace años?  Mientras estaba siguiendo la serie vi una fotografía en Twitter que no he conseguido olvidar. Era una imagen de unas mujeres en Kabul en los años 70, aparentemente unas amigas jóvenes con sus cabellos sueltos y largos, sus minifaldas y sus tacones
, siguiendo la moda de aquella época. Esas mismas mujeres vivían en Afganistán en los 70 y luego en los 80, en los 90, en la actualidad bajo un régimen totalitario que las cubrió con un burka y anuló todos sus derechos. No es la misma historia que nos explica Margaret Atwood en el Cuento de la Criada. Nos parece abominable el sufrimiento de Emily, de June, incluso de Serena, y es el mismo que llevan sufriendo desde hace décadas tantas personas en nuestro mundo real (y no de ficción).
Debatiendo sobre este tema durante una caminata por las montañas de Groenlandia una de mis compañeras de viaje me recomendó el libro “Leer Lolita en Teherán” de Azar Nafisi que no dudé en conseguir al regresar a Barcelona.

Se trata de una obra de no ficción, los recuerdos una profesora iraní que imparte  literatura inglesa en diversas universidades de Teherán desde principios de los 80 hasta finales de los 90 en los que se exilia a Estados Unidos, donde había estudiado desde que tenía 13 años hasta que decidió regresar a su país en plena revolución. En el libro asegura que hasta que regresó a su país de nacimiento, Irán, que se dio cuenta de lo que realmente significa el exilio.

Un pasado de libertad, un presente de opresión

Como en el Cuento de la Criada, en “Leer Lolita en Teheran” vamos viendo el contraste entre el pasado democrático y el presente totalitario, que se ceba especialmente con los derechos de las mujeres pero que acaba ocupando todos los espacios de la vida cotidiana. Asistimos al paulatino recorte de derechos, a las primeras protestas e insumisiones, a las terribles represalias contra los que se niegan a acatar las nuevas normas. Purgas, expulsión de los puestos de trabajo, inhabilitación, torturas, encarcelamiento, ejecuciones. Son también las consecuencias de aquellos que rebelan contra Gilead.

“La revolución fue algo hermoso porque los iraníes querían un cambio en sus vidas. Y deseaban mejorarlas; deseaban tener más derechos, más derechos relativos a su participación en la política. Pasó a ser una pesadilla cuando un grupo de personas confiscó ese sueño e intentó imponer su propia imagen a toda la sociedad. Entonces es cuando los sueños se vuelven destructivos, y eso es lo que los hace tan peligrosos”

“Mi madre había elegido con quién quería casarse y había estado entre las seis primeras mujeres elegidas para el Parlamento en 1963. En esos años, cuando yo era pequeña, la diferencia que había entre mis derechos y los derechos de las mujeres de las democracias occidentales era mínima. Pero entonces no estaba de moda pensar que nuestra cultura era incompatible con la democracia moderna, ni que había una versión occidental y otra islámica de la democracia y de los derechos humanos. Todos queríamos libertad y oportunidades. Por eso apoyamos el cambio revolucionario; porque exigíamos más derechos, no menos. … En mi adolescencia yo había visto que dos mujeres habían llegado a ser ministras. Después de la revolución, esas mismas mujeres fueron sentenciadas a muerte por luchar contra Dios y por fomentar la prostitución”.

La insumisión de los pequeños gestos

En el Cuento de la Criada vemos como cada persona necesita buscar sus propias vías de libertad en un estado tan opresivo. Serena fuma cigarrillos como un acto de rebeldía. Resulta conmovedor las chicas protagonistas de “Leer Lolita en Teherán”, que recordemos no son personas de ficción sino personas reales, también precisas de esos gestos personales de libertad personal para sentirse seres humanos. Así, salir a la calle con los labios o las uñas pintadas bajo el manto negro es un acto de rebeldía para ellas, teniendo en cuenta que se arriesgan a ser arrestadas o torturadas a latigazos si las detiene por la calle una patrulla de la moralidad. Y aun así, las personas necesitamos sentirnos libres aunque sea con esos detalles. “Al margen de que el Estado se hiciera represivo, al margen de lo intimidadas y asustadas que estuviéramos, al igual que Lolita, queríamos huir y crear nuestras pequeñas trincheras de libertad. Y al igual que Lolita, aprovechábamos todas las oportunidades para hacer gala de nuestra insubordinación mostrando un poco de cabello por debajo del pañuelo, poniendo un poco de color en la gris uniformidad de nuestro aspecto, dejándonos crecer las uñas, enamorándonos y escuchando música prohibida”.

Como explica Azar Nafisi en una entrevista al final del libro: “Lo que realmente deseaba investigar era cómo se las arregla la gente cuando vive en una realidad opresiva. ¿Cómo crean por sí mismos espacios abiertos con la imaginación? En realidad ese es el tema principal del libro: el papel de la imaginación a la hora de crear espacios abiertos, de resistir a la tiranía tanto de la política como del tiempo”.

Igual que en Gilead, el sistema se organiza para implicar a todos los ciudadanos y que nadie tenga escapatoria. “El peor crimen que cometen las ideologías totalitarias es que obligan a los ciudadanos, incluidas sus víctimas, a ser cómplices de sus crímenes… La única forma de salir del círculo, de dejar de bailar con el carcelero, es descubrir la manera de conservar la individualidad. … Invadían la intimidad e intentaban moldear cada gesto con el propósito de obligarnos a convertirnos en uno de ellos, lo que, en sí mismo, constituía otra forma de ejecución”

Nafisi en el libro relata esta escena: “Sentada frente a mí, dando vueltas a la cucharilla, me explicó por qué todos los actos normales de la vida se habían convertido, para ella y para otros jóvenes como ella, en pequeños actos de rebeldía y de insubordinación política”.


La imaginación es subversiva

El control del Estado totalitario que nos relata Nafisi en Irán llega a invadir aspectos como el amor, el entusiasmo o la alegría que eran considerados ilegales. Así nos lo relata cuando habla del cine iraní: “En las películas iraníes, incluso, cuando se supone que hay dos personas enamoradas, el amor no se percibe ni en sus miradas ni en sus gestos. El amor estaba prohibido, desterrado de la esfera pública. ¿Cómo podía experimentarse si expresarlo era algo ilegal?”

Y también en una escena en la que acuden a un concierto casi ilegal donde unos jóvenes tocan esforzándose por parecer apáticos: “El grupo estaba formado por cuatro jóvenes iraníes, todos aficionados, que nos amenizaron con sus versiones de los Gypsy Kings. Pero no se les permitía cantar: solo podían tocar sus instrumentos. Tampoco podían mostrar ningún entusiasmo por lo que hacían, porque manifestar emociones era antiislámico”.

En Gilead no hay cine, no hay música, no hay libros, no hay formas de manifestar la imaginación porque sería subversivo.  “Vivir en la república islámica es como tener relaciones sexuales con un hombre al que aborreces”, explica una alumna de Nafisi en el libro, “Bueno, pues así es; si te obligan a acostarte con alguien que te disgusta, dejas la mente en blanco y finges estar en otra parte, tiendes a olvidar tu cuerpo; lo detestas. Eso es lo que hacemos aquí: fingimos constantemente que estamos en otra parte... planeándolo o soñándolo”.

Y ese estar en otra parte, esa huida mental, ese refugio vital, esa imaginación prohibida lo consiguen mediante la literatura y las clases que imparte la profesora Nafisi, primero en la Universidad, y después en un club de lectura que crea en su casa cuando no puede soportar más someterse al sistema universitario.

Descubrir la vida que nos han arrebatado

En algún momento, alguna de las alumnas logra “estar en otra parte”. Hay un episodio que relata Nafisi en “Leer Lolita en Teherán” que es cuando una de sus alumnas consigue hacer un viaje a Damasco acompañando a su marido por trabajo. Las sensaciones que describe la chica al regresar recuerdan tanto al primer viaje de Serena y su marido a Canadá para participar en un encuentro político. Cuando Serena mira por la ventana del coche y ve a las parejas de la mano, besándose con libertad, vistiendo la ropa que desean y no la que le imponen. En este sentido, la alumna de Nafisi explica que “ Lo que más la afectó, sin embargo, fue el hecho de encontrarse en las calles de Damasco, por las que paseaba libremente, de la mano de Hamid, vestida con vaqueros y camiseta. Describió lo que era sentir el viento y el sol sobre su cabello y su piel. … se sentía furiosa por lo que podría haber sido. Estaba enfurecida por los años que había perdido, por su cuota perdida de sol y viento … Era un contexto distinto en su relación; ella se había convertido en una extraña, incluso para sí misma. ¿Esta era la misma Mitra, se preguntaba, esta mujer con vaqueros y camiseta naranja que pasea al sol con un atractivo joven? ¿Quién era esa mujer? ¿Podía aprender a incorporarla a su vida si se fuera a vivir a Canadá?” Curiosamente, para las alumnas de Nafisi Canadá se convierte en la tierra prometida igual que pasa en Gilead de Margaret Atwood, en este caso por proximidad geográfica.
    


Otro de los ingredientes más inquietantes, y también más determinantes, de El Cuento de la Criada es pensar que las mujeres adultas de la serie tienen referentes en el pasado para conocer qué era la democracia y la libertad, para saber cuáles son sus derechos porque los perdieron. Pero las chicas jóvenes o las niñas que nacen en Gilead no tienen ningún tipo de referente, no conocerán otra realidad más que esa, no podrán imaginar que otro mundo es posible. Parece ser que es lo que empuja a Serena a intentar salvar a la niña al final de la segunda temporada.  El régimen totalitario en Irán dura ya 40 años, las chicas de mi edad no habrán conocido otra realidad que esa. ¿Cómo rebelarse si no puede saber que otro mundo es posible? “ Mis chicas hablaban constantemente de besos robados, de películas que jamás habían visto y de la brisa que nunca habían sentido sobre la piel. La generación de ellas no tenía pasado. Sus recuerdos eran un deseo que se expresaba a medias, algo que no habían tenido nunca. Aquella carencia, aquel anhelo de los aspectos de una vida cotidiana y que se daba por supuesta, confería a sus palabras una cualidad luminosa, cercana a la poesía.    Si ahora, en este momento, tuviera que dirigirme a los que se sientan afines a mí en esta cafetería, en un país que no es Irán, para hablarles de la vida en Teherán, ¿cómo reaccionarían?”

Clases magistrales de literatura

Además de permitirnos conocer de primera mano la dureza de la vida en Irán, “Leer Lolita en Teherán” tiene otros elementos que la hace interesante, especialmente las clases de literatura que recibes.

La autora decide estructurar el libro en diferentes capítulos, cada uno de ellos corresponde a un escritor o escritora o a una obra, basándose en sus clases de literatura en la Universidad o en su club de lectura. A través del análisis que ella hace o de los debates con los alumnos asistimos a magníficas clases de literatura sobre Lolita de Nabokov, El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald, las obras de Henry James y las de Jane Austen, que sirven a Nafisi para vincularlo con aspectos de la vida cotidiana en Teherán.

Lolita es la obra con la que empieza el libro y que le da título, justamente por el paralelismo que la autora encuentra con la situación en su país: “La desesperada verdad de la historia de Lolita no es la violación de una niña de doce años por un viejo verde, sino la apropiación de una vida por otra”
Y es que cuando lees la novela de Nabokov no siempre eres consciente que conocemos a Lolita sólo por cómo la describe su padrasto violador. Creo que se ha cometido una injusticia terrible con el autor y con su personaje, porque demasiadas veces, especialmente en el cine, se ha interpretado a Lolita desde la mirada del agresor.  “Así, emerge otra Lolita que va más allá de su caricatura de niña atrevida, vulgar e insensible, a pesar de que también lo sea. Una chica solitaria, herida, despojada de su infancia, huérfana y sin refugio”.

 “Lolita forma parte de una especie de víctimas indefensas a las que nunca se les concede la oportunidad de contar su propia historia. Como tal, se convierte en víctima por partida doble: además de arrebatarle su vida, también le quitan la historia de su vida. Nos dijimos que participábamos en aquel seminario para no ser víctimas de ese segundo crimen”

El objetivo de Nafisi es pues dar voz a todas esas vidas silenciadas y oprimidas por el régimen autoritario, especialmente a las mujeres. Igual que en el Cuento de la Criada, Nafisi se focaliza en la situación de la mujer en Irán para reflejar el impacto de los regímenes totalitarios, pero sus consecuencias son devastadoras para toda la población. Vemos como destroza la vida de mujeres sí, pero también de los intelectuales, de artistas, de colectivos de otras razas o religiones, de personas con ideales democráticos. Como concreta la autora en la entrevista: “Si desea saber el grado de libertad existente en una sociedad, hay que observar a las mujeres (también en este país; las mujeres, los homosexuales y las minorías son los canarios que se bajan a la mina de carbón), ya que simbolizan los derechos individuales que son el aspecto más peligroso para un estado totalitario”

diumenge, 19 de novembre del 2017

El regalo literario de “La Ridícula Idea de no volver a verte” de Rosa Montero

Empecé a leer “La Ridícula Idea de no volver a verte” de Rosa Montero al final del verano por curiosidad y por afinidad literaria con la autora, pero resultó ser uno de los descubrimientos del año que me ha aportado tantas reflexiones interesantes de la autora, y también me ha abierto la puerta a líneas de pensamiento propias que aún no había explorado. Esta pequeña joya ha pasado bastante inadvertida, pero invito a muchas mujeres y hombres sensibles de mi entorno a descubrirla. Se trata de un género híbrido a medio camino entre el análisis literario y el libro de memorias personal.

A partir de la lectura del breve diario que Marie Curie escribió tras la muerte de su marido en un accidente, Rosa Montero hace un repaso de la vida de la célebre científica aportando sus propias reflexiones sobre el papel de la mujer en aquel momento histórico, incluso en l’actualidad. Todo ello complementado con fragmentos de la propia vida de Rosa Montero, especialmente su reciente viudez que es lo que en un principio la lleva a leer este diario de Curie.

Lejos de ser un texto triste como podría parecer al pensar que es una mujer que acaba de perder a su pareja y escribe sobre el diario de otra mujer en la misma situación, La Ridícula Idea de no volver a verte es inspirador, revelador, e incluso contagia entusiasmo y energía al reseguir la pasión de Curie por su profesión.   En la delicadeza de su prosa encuentro muchos pensamientos que comprendo perfectamente y vivencias con los que me identifico y que quería compartir.

Sobre la muerte y el proceso de duelo
Evidentemente en este libro hay mucho espacio para reflexionar sobre la muerte y el duelo. Montero cita un estudio mundial con resultados sorprendentes que aseguran que estar separado o divorciado aumenta el riesgo de sufrir depresiones agudas en doce de los países estudiados, mientras que ser viudo o viuda tiene menos influencia en casi todas partes.  Montero se pregunta “¿qué les falta a los primeros? Desde luego no la persona amada, sino una narración convincente y redonda. Un relato consolador que les dé sentido”.

En este sentido, aporta algunas ideas que posiblemente están detrás de la génesis de este libro: “Nuestra identidad también es ficcional, puesto que se basa en la memoria”. “Para vivir tenemos que narrarnos, somos un producto de nuestra imaginación”.

Dice Montero al principio del libro “Como no he tenido hijos, lo más importante que me ha sucedido en la vida son mis muertos, y con ello me refiero a la muerte de mis seres queridos”. Y añade “somos relicarios de nuestra gente querida. Los llevamos dentro, somos su memoria”. Reflexiona la autora sobre como a medida que pasa el tiempo dejas de hablar de tus seres queridos muertos. Si bien es cierto que hablar continuamente de los muertos puede ser indicio de no estar realizado un saludable proceso de duelo, también es verdad que a veces sientes que al irlos silenciando poco a poco los estás traicionando. Los estás  negando como Pedro con Jesús.  Me refiero a cuando dejas de citar a alguien que ha sido fundamental en tu vida porque ha pasado el tiempo y al final casi nadie de tu entorno lo conoció y no tienes con quién compartir esos recuerdos. Pero sobre todo porque te das cuenta que cuando dices “cuando mi padre…“  te das cuenta que hay gente que nubla la vista como si fueras a ponerte a hablar de algo triste, cosa que los contraria. Nos repele la tristeza, nos molesta. Ya no citas a tus muertos, reservas esos momentos sólo con algunos de tus seres más queridos que no van a sentirse heridos ni molestos.

Montero habla también de las palabras que acompaña a la muerte de alguien  y que escapan a nuestras concepción: “ Siempre, nunca, palabras absolutas que no podemos comprender siendo como somos pequeñas criaturas atrapadas en nuestro pequeño tiempo”. Antes había concluido:  “Si puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la #Palabra”.  En la misma línea añade “es tan grande que ni siquiera parece que te nace de dentro, sino que es como si hubieras sido sepultada por un alud” y también “la recuperación no existe: no es posible volver a ser quien eras”

Autenticidad vs homogenización
Montero no se limita a hablar del dolor de haber perdido a su pareja después de una larga enfermedad, se remonta a momentos de su infancia como “Todo ese tiempo me costó empezar a sacar a la luz mi parte fantástica, a esa niña imaginativa que había mantenido prisionera bajo siete llaves en mi interior”. Visualizo perfectamente esa imagen en mi misma y recuerdo haber encerrado en el armario y amordazada a esa niña que fui, demasiado imaginativa y fantasiosa,  porque durante los años de la adolescencia y la primera juventud el sistema te fuerza a intentar pasar inadvertida y no ser demasiado excéntrica si quieres ser aceptada socialmente. Luego el trabajo es tuyo para encontrar la llave que escondiste en algún rincón que no recuerdas y poder liberar a la niña que encerraste. El sistema educativo de entonces tampoco favorecía que cada niño o niña desarrollara sus potencialidades, su propio camino sino que nos pintaba a todos con la misma capa de homogeneidad, donde la diferencia no estaba bien vista. Parece que la renovación pedagógica actual busca romper con esa amputación de las alas de los niños, espero que sea posible llevarla a cabo.  “Todas esas pequeñeces, en efecto, conforman a una persona. Son nuestra fórmula básica, el garabato único que cada uno dibuja en la existencia”.
En este sentido, comenta en otro momento del libro “con el tiempo he descubierto que la normalidad no existe, que no viene de la palabra normal, como sinónimo de lo más común, lo más abundante, lo más habitual, sino de normal, de regulación y de mandato. La normalidad es un marco convencional que homogeneiza a los humanos, como ovejas encerradas en un aprisco; pero si miras desde lo suficientemente cerca, todos somos distintos”.

Montero también habla de su historias de amor frustradas y dolorosas con una metáfora muy clarificadora: “Ya se sabe que sufrir de mal de amores es como marearse en un barco: a la gente tu estado le parece divertido, pero tú te sientes morir”.

Incluso se refiere a esos destinos de viajes que se han quedado en su corazón y que yo también tengo en el mío: Estambul, Islandia, las hermosas iglesias de madera de Noruega. Habla de Alaska también, pero ese más que en mi corazón lo tengo en mi frente como destino pendiente.

Sobre Marie Curie y la figura de la mujer
A parte de las reflexiones sobre su propia vida, el eje del libro es la existencia de Marie Curie desde su infancia en Polonia hasta su muerte por culpa de la radiación de sus descubrimientos.  Montero cita “el mayor descubrimiento de Pierre Curie fue Marie Sklodowska. El mayor descubrimento de ella fue … la radioactividad”.

Me ha encantado conocer esa fuerza de voluntad de Marie y de su hermana por acceder al estudio y al conocimiento. En aquella época las mujeres no iban a la universidad, y menos en Polonia ocupada por los rusos. Y menos en una familia de recursos modestos. Ellas habían oído que en algunos lugares como en Francia algunas mujeres habían osado estudiar en la universidad. Es asombrosa la madurez y firmeza que demuestran ella y su hermana mayor cuando en la adolescencia establecen un pacto de ayuda mutua. Marie trabajará para pagarle los estudios a su hermana en la Sorbona de París, y una vez esta finalice y se ponga a trabajar hará lo mismo con Marie. Así pues Marie pasa entonces los años fructíferos de la adolescencia, posiblemente los más fértiles para estudiar, trabajando de institutriz. Cuando su hermana mayor finaliza sus estudios y le escribe para cumplir con su parte del pacto, Marie se echa atrás. Cree que lleva demasiado tiempo lejos de los libros y que no está capacitada para semejante esfuerzo. Y además acaba de sufrir un desengaño amoroso. Afortunadamente cambia de opinión, porque sino la historia y la ciencia habrían perdido sus grandes aportaciones. Sin embargo, piensas, de cuántas mentes brillantes de mujeres como ella no nos habremos visto privados la Humanidad.

Montero explica el momento trascendental en el que Marie y Pierre se conocen y descubren casi inmediatamente que son el uno para el otro, situación que se me antoja casi un milagro. Que un hombre de su categoría científica tenga la suerte de que se enamore de él una mujer tan excepcional como Marie. Pero al revés es más improbable. Que una mujer que encajaba tan poco en los cánones femeninos del momento encontrara un hombre que la amara, deseara, respetara y estuviera dispuesto a trabajar a su lado aún es más increíble.

De todas formas, no nos engañemos, estamos hablando de finales del siglo XIX y no podemos hablar de plena igualdad. Montero explica como Pierre y Marie lo compartían todo, menos el trabajo doméstico.  Incluso descubres en los diarios de Marie detalles de esa inferioridad femenina que seguía vigente. Marie recuerda momentos pasados con Pierre en las reuniones sociales o científicas cuando ella tiene la sensación de que habla demasiado e intenta cederle el protagonismo a su marido “obedeciendo a esa sensación que he tenido de que lo que tú pudieras decir sería más interesante”.

La muerte de Pierre atropellado por un coche de caballos en París es un mazazo para Marie que adora a su marido. El diario que escribió los meses posteriores al fallecimiento y en el que se basa esta obra así lo muestran. Marie no tiene entonces ni 40 años. Y unos años después, conoce a otro hombre (desgraciadamente casado) y se vuelve a enamorar. Justo cuando le conceden el segundo premio Nobel, esta vez ya en solitario, la esposa despechada hace público en los medios de comunicación la noticia de la infidelidad. El escándalo en la sociedad de entonces es tal que el Comité del Premio Nobel le pide a Marie que no vaya a recoger el premio. Y ella responde con una lúdica y maravillosa carta llena de dignidad: “La acción que usted me recomienda me parece que sería un grave error por mi parte. En realidad el premio ha sido concedido por el descubrimiento del radio y el polonio. Creo que no hay ninguna conexión entre mi trabajo científico y los hechos de la vida privada. No puedo aceptar, por principios, la idea de que la apreciación del valor del trabajo científico pueda estar influida por el libelo y la calumnia acerca de mi vida privada. Estoy convencida de que mucha gente comparte esta misma opinión. Me entristece profundamente que no se cuente usted entre ellos”. Como diríamos hoy en día: menudo zasca! Hay que decir que entre las reputadas que apoyaron a Marie se encontraba el propio Einstein que le escribió una preciosa carta de apoyo.

Montero analiza el papel de la mujer y las dificultades que tuvo Marie para hacerse un hueco, y qué hueco!!, en la sociedad científica del momento. Aunque no ahorra algunas críticas a Marie Curie puesto que la define dentro de “las mujeres pelota a aquellas que, tras triunfar con grandes dificultades en la sociedad machista, se prestaban a ser utilizadas por esa misma sociedad para reforzar la discriminación”. Ciertamente este tipo de mujeres le hacen un flaco favor al resto cuando utilizan el discurso de “ves, yo lo he logrado, si una realmente vale puede conseguir llegar” poniendo así el peso de la responsabilidad en la falta de valía de la mujer y no en las dificultades del sistema.

Al final de este breve experimento literario tenemos el regalo de poder leer el texto íntegro del diario de Marie Curie en basa “La ridícula idea de no volver a verte” y al que Montero se remite tantas veces a lo largo del libro. En él descubrimos una mujer fogosa, apasionada pero también desgarrada y desesperada, muy alejada de la imagen fría y distante que de ella nos ha dejado la historia.