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dissabte, 5 de setembre del 2020

Porque me ha gustado tanto Mrs America

He disfrutado estos días viendo la serie Mrs. America, que creo que puede agradar a aquellas personas que nos gustan las series históricas y también sobre política. No es una serie fácil de ver, puesto que requiere de atención para estar pendiente del contenido de los discursos, las referencias históricas y el contexto del sistema político y legislativo de Estados Unidos.

La historia empieza a principios de los años 70 cuando está a punto de aprobarse una enmienda a la Constitución de Estados Unidos donde se reconoce la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Aparentemente los dos principales partidos están de acuerdo en introducir la enmienda. Sin embargo, el proceso para modificar la Constitución requiere que todos los Estados la ratifiquen. Si todos los Estados están de acuerdo, puede ser un proceso relativamente corto. Sin embargo, hay un plazo máximo de 10 años para que todos los Estados la aprueben. Pasado este tiempo, si no se ha conseguido esta unanimidad, se desestima la propuesta. Así pues, aparentemente va a ser un trámite sencillo porque todo el mundo está de acuerdo en la necesidad de introducir este cambio, algunos por convencimiento y otros porque es lo que toca en aquel momento. Sin embargo, una mujer en su ambición por conseguir tener visibilidad en su carrera política emprenderá una cruzada contra la aprobación de la enmienda, consiguiendo sumar a su causa, que a veces ni ella misma se cree, a muchas otras mujeres. El resultado, y este es un spoiler relativo porque sólo tenéis que consultar la Wikipedia para verlo, fue que consiguió que pasara el plazo de 10 años y algunos Estados no llegaron a aprobar la enmienda, quedando, por lo tanto, descartada. Así, llegamos a 2020 y al contrario que la mayoría de democracias, Estados Unidos no reconoce aún en su constitución la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Pese a todo, parece ser que con la reactivación del movimiento feminista de los últimos años y la fuerza que adquirió en Estados Unidos el movimiento #Metoo se ha logrado que los tres últimos Estados que quedaban pendientes aprobaran la enmienda hace escasos meses. De todas formas, he leído que no queda clara la legalidad de esta aprobación puesto que el plazo para aprobarla ya caducó.

Esta es la sinopsis y el contexto histórico de la serie, pero los motivos por los que me ha encantado son:

  •        Cada capítulo está presentado desde el punto de vista de algunas de las mujeres que protagonizaron esta historia. Incluso cada capítulo lleva su nombre. Es, por lo tanto, una visión poliédrica y diversa desde diversos puntos de vista que hace avanzar la historia de forma muy inteligente y rica.
  •         No es una historia de buenos y malos y posiciones de blanco y negro. Evidentemente, la serie se posiciona a favor del movimiento feminista y seguramente los espectadores también, pero tiene la habilidad para mostrarnos las contradicciones, los matices, los grises de situaciones que son muy complejas. Así, las feministas tienen conflictos sobre la transversalidad de su lucha que llegan hasta nuestros días. Incluir o no en las demandas la legalización del aborto, la representación de las mujeres racializadas, de las mujeres homosexuales, las disciplinas de partido a las que algunas deben someterse, partidos principalmente masculinos. La lucha por la coherencia, por traicionarse a sí mismas para lograr luchas colectivas, las renuncias que hay que hacer por el camino. Todos esos elementos tan reales, actuales y complejos están recogidos en la serie.
  •         También las contradicciones de las mujeres que luchan contra la aprobación de la enmienda. Están en contra de la igualdad entre  hombres y mujeres, pero notas como se rebelan interiormente cuando los maridos no las dejan estudiar, no las dejan viajar o cuando los hombres en una reunión de trabajo donde han sido invitadas para hablar como expertas les piden que tomen notas.  Viendo estas escenas te dan ganas de gritarles: “¡ Pero si sois feministas, no os dais cuenta!”
  •         Todos los personajes son reales y existieron en realidad. De hecho, la caracterización física de las actrices es extraordinaria. Es una delicia complementar el visionado de la serie mirando fotografías e incluso vídeos de las auténticas protagonistas.  Pueden verse en Internet imágenes, debates, entrevistas que están recreados también en la serie con mucha fidelidad.
  •         Las interpretaciones del elenco artístico son fabulosas. Evidentemente empezando por Cate Blanchett que está siempre asombrosa, pero también el resto de las actrices y actores (aunque aquí los hombres tienen un papel muy secundario)
  •         Justamente el único personaje de ficción es el que sirve tal vez de moraleja de la serie, puesto que es el que vive una evolución de su postura inicial, es que el que experimenta una toma de conciencia y un empoderamiento que resulta muy interesante de observar.
  •         Es un gozo también el trabajo técnico. El vestuario, la ambientación, los decorados, la recreación de escenas reales. Tienes la sensación de que cada detalle, cada color, cada elemento está pensado para cumplir una función simbólica.
  •         La cabecera de la serie es de las mejores que he visto con una versión disco de la Quinta Sinfonía de Beethoven que me resultaba inevitable no bailar desde el sofá  y unas ilustraciones preciosas muy setenteras.
  •         Aprendes muchas cosas que desconocías como que para la Asamblea de Mujeres de Houston se creó una antorcha, al estilo de la olímpica, que miles de mujeres hicieron avanzar en relevos corriendo por todo el país.
  •           La serie nos habla también del populismo, de los líderes que son buenos oradores y que, en ocasiones, sin creerse sus propias ideas y utilizando fakenews (datos e informaciones falsas) consiguen movilizar a una masa. En una de las entrevistas queda en evidencia que algunos de los argumentos que están utilizando son falsos como que con la enmienda van a enviar a las mujeres a la guerra y le van a quitar los hijos a las mujeres separadas. El peligro es que hemos comprobado que a veces estos discursos vacíos, pero efectistas y llenos de mentiras, desgraciadamente logran imponerse.  E incluso llegan a la presidencia de Estados Unidos.
  •         Algunas de mis escenas preferidas son momentos de sororidad como en el encuentro de mujeres en Houston cuando una de las antifeministas se levanta en contra de la opinión de sus compañeras para manifestar su apoyo a la unión de las mujeres. También otra escena emocionante nos muestra a un grupo de mujeres presentando una dimisión una a una para apoyar a otra compañera. Y finalmente encuentro brillante la escena final de la serie con Cate Blanchett poniéndose el delantal y poniéndose a pelar manzanas para hacer una tarta. Además, he leído que es un homenaje a la película Jeanne Dielman que yo desconocía. Su fracaso personal me genera, no puedo evitarlo, una pequeña satisfacción de venganza pero también tristeza. Porque su triunfo colectivo es nuestro fracaso colectivo.  

Actualmente podéis ver Mrs. America en la plataforma HBO.

diumenge, 2 d’agost del 2020

Gerda Taro, la leica y la maleta mexicana

Un nuevo caso de mujer que ha pasado a la historia por ser la “pareja de” aunque reunía méritos propios para hacerlo en su propio nombre, aunque fuera con un pseudónomio. Gerda Taro, nacida Gerta Pohorylle, fue una de las pioneras del fotoperiodismo. Además, tiene el triste honor de ser considerada la primera mujer fotoperiodista que cubrió un frente de guerra y la primera muerta en el campo de batalla. Fue en la Guerra Civil española hizo ayer justamente 83 años.

En la Guerra Civil española nace el fotoperiodismo cuando algunos fotógrafos se trasladan al frente parar cubrir la contiendan y sus fotos son compradas por medios internacionales para informar del conflicto. Taro lo hace a través de la agencia Capa que había fundado junto con su pareja, Robert Capa cuyo nombre y personaje también es obra suya. Aquellos primeros fotógrafos crean el fotoperiodismo de guerra con una mirada cercana, descarnada, desprovista de grandilocuencia, retratando la vida cotidiana, los detalles del frente y de la retaguardia, siendo testimonio de la realidad de la guerra moderna que no son las grandes batallas de los libros de historias sino los hombres tras las trincheras solitarios con un fusil al hombro.

Me ha llevado a profundizar un poco más en  la vida y obra de Gerda Taro le lectura de
“La chica de la leica” de Helena Janeczek que ganó el premio Strega que siempre me parece una garantía. Sin embargo, y una vez más esta temporada, no ha sido una lectura fácil. No se si mi impresión habría cambiado de leer la novela en italiano que es como está escrita originalmente, así que no sé si es un tema de la traducción o del estilo de la autora pero la construcción de las frases, los rodeos, el hilo narrativo me ha expulsado a menudo de la lectura, y he tenido que esforzarme por volver a sumergirme una vez tras otra. Puede que también sea porque la historia de Gerda está contada a través de tres personajes testimonio que explican su vida desde tres puntos de vista de personas que la quisieron. Un amigo eternamente enamorado de ella, su novio de juventud y su mejor amiga y compañera de piso. Ese punto de vista para explicar la historia me parece muy interesante y un reto que hace tiempo que también intento trabajar, pero es realmente muy complicado poder enganchar narrando una historia cuando te lo cuenta alguien que sólo vivió fragmentos. Por eso, la experiencia de Taro en la Guerra civil española en esta novela es mínima puesto que ninguno de los tres narradores compartió esas vivencias con ella. Sin embargo, sí que resulta muy interesante descubrir a la jovencita entusiasta, comprometida, rebelde en la Alemania de entreguerras.  Me ha hecho pensar en otras historias de jóvenes extraordinarias que vivieron esta época y cuyas biografías leí hace tiempo como la de Annemarie Schwarzenbach que recuperó Melania Mazzuco en “Ella tan amada” o la obra “Tu no eres como las otras madres” de Angelika Schrobsdorff. 

 

Vinculada a los movimientos obreros y socialistas a principios de los años 30 en pleno ascenso del nazismo, tiene que huir de Alemania después de ser detenida. Y llega a París de los años 30 que también es un escenario fascinante que conocemos sobre todo a través de la narración de su amiga con quién comparten piso. En ese París donde se reúnen muchos refugiados de países donde está triunfando el totalitarismo, donde bulle la creatividad y el arte, el pensamiento. El París era una fiesta de Hemingway.

Taro murió en un fatídico accidente como decía el 1 de agosto de 1937 en la batalla de Brunete cuando volcó el coche en el que iba subida al estribo y salió disparada del vehículo yendo a caer debajo de un tanque del Ejercito Republicano. Su funeral se convirtió den un desfile de banderas rojas en París de todas la persona que estimaban a aquella joven fascinante. Tenía solamente 27 años.

La novela finaliza con una apasionante historia, la de la maleta mexicana. Se trata de la aventura por salvar de las manos de los nazis, y salvar como testimonio para la Historia, las fotografías que hicieron de la Guerra Civil española Capa, Taro y David Saymour (Chim). Los tres fotoperiodistas y amigos mandaban a su agencia Capa en París. Ante la inminente llegada de los nazis a París, uno de los amigos del grupo y fotógrafo también conocido como Csiki hizo una selección de las fotografías, la metió en una maleta y se fue en bicicleta hasta Burdeos atravesando una Francia en guerra con el objetivo de llegar hasta la costa y salvar el legado de los tres fotógrafos. No pudo llegar hasta la costa y le entregó los negativos a un chileno para que los llevara a su consulado. Ahí se pierde el hilo de la aventura. Csiki consiguió huir de Europa a tiempo y vivió exiliado en México donde se casó con la artista Leonora Carrington, de la que hablé justamente en el post anterior.

Las 450 fotografías y negativos se creyeron perdidos durante años. En 1995, en su lecho de muerte la hija del general mexicano Francisco Javier Aguilar Gonzalez le entrega una bolsa abandonada en un armario con cajas a hijo de un amiga suya, el director de cine Benjamín Tarver. Tarver descubre que en las bolsas hay unas cajas con negativos que pone “Espagne” con los nombres de Capa, Taro y Chim. Aguilar González había sido embajador de México ante el Gobierno de Vichy entre los años 1941 y 1942 y alguien le había entregado la maleta antes de coger un barco en Marsella lleno de refugiados españoles que se exiliaban a México.

Esta historia me ha llevado también a ver el documental “Lamaleta mexicana” que explica esa historia. Recuerdo que visité la exposición de las fotografías que estaban en la maleta en el MNAC hace unos años cuando pasó por Barcelona. Ahora que conozco mejor la historia, me gustaría verla otra vez. La maleta y los negativos se encuentran actualmente en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York.

 


diumenge, 19 de novembre del 2017

El regalo literario de “La Ridícula Idea de no volver a verte” de Rosa Montero

Empecé a leer “La Ridícula Idea de no volver a verte” de Rosa Montero al final del verano por curiosidad y por afinidad literaria con la autora, pero resultó ser uno de los descubrimientos del año que me ha aportado tantas reflexiones interesantes de la autora, y también me ha abierto la puerta a líneas de pensamiento propias que aún no había explorado. Esta pequeña joya ha pasado bastante inadvertida, pero invito a muchas mujeres y hombres sensibles de mi entorno a descubrirla. Se trata de un género híbrido a medio camino entre el análisis literario y el libro de memorias personal.

A partir de la lectura del breve diario que Marie Curie escribió tras la muerte de su marido en un accidente, Rosa Montero hace un repaso de la vida de la célebre científica aportando sus propias reflexiones sobre el papel de la mujer en aquel momento histórico, incluso en l’actualidad. Todo ello complementado con fragmentos de la propia vida de Rosa Montero, especialmente su reciente viudez que es lo que en un principio la lleva a leer este diario de Curie.

Lejos de ser un texto triste como podría parecer al pensar que es una mujer que acaba de perder a su pareja y escribe sobre el diario de otra mujer en la misma situación, La Ridícula Idea de no volver a verte es inspirador, revelador, e incluso contagia entusiasmo y energía al reseguir la pasión de Curie por su profesión.   En la delicadeza de su prosa encuentro muchos pensamientos que comprendo perfectamente y vivencias con los que me identifico y que quería compartir.

Sobre la muerte y el proceso de duelo
Evidentemente en este libro hay mucho espacio para reflexionar sobre la muerte y el duelo. Montero cita un estudio mundial con resultados sorprendentes que aseguran que estar separado o divorciado aumenta el riesgo de sufrir depresiones agudas en doce de los países estudiados, mientras que ser viudo o viuda tiene menos influencia en casi todas partes.  Montero se pregunta “¿qué les falta a los primeros? Desde luego no la persona amada, sino una narración convincente y redonda. Un relato consolador que les dé sentido”.

En este sentido, aporta algunas ideas que posiblemente están detrás de la génesis de este libro: “Nuestra identidad también es ficcional, puesto que se basa en la memoria”. “Para vivir tenemos que narrarnos, somos un producto de nuestra imaginación”.

Dice Montero al principio del libro “Como no he tenido hijos, lo más importante que me ha sucedido en la vida son mis muertos, y con ello me refiero a la muerte de mis seres queridos”. Y añade “somos relicarios de nuestra gente querida. Los llevamos dentro, somos su memoria”. Reflexiona la autora sobre como a medida que pasa el tiempo dejas de hablar de tus seres queridos muertos. Si bien es cierto que hablar continuamente de los muertos puede ser indicio de no estar realizado un saludable proceso de duelo, también es verdad que a veces sientes que al irlos silenciando poco a poco los estás traicionando. Los estás  negando como Pedro con Jesús.  Me refiero a cuando dejas de citar a alguien que ha sido fundamental en tu vida porque ha pasado el tiempo y al final casi nadie de tu entorno lo conoció y no tienes con quién compartir esos recuerdos. Pero sobre todo porque te das cuenta que cuando dices “cuando mi padre…“  te das cuenta que hay gente que nubla la vista como si fueras a ponerte a hablar de algo triste, cosa que los contraria. Nos repele la tristeza, nos molesta. Ya no citas a tus muertos, reservas esos momentos sólo con algunos de tus seres más queridos que no van a sentirse heridos ni molestos.

Montero habla también de las palabras que acompaña a la muerte de alguien  y que escapan a nuestras concepción: “ Siempre, nunca, palabras absolutas que no podemos comprender siendo como somos pequeñas criaturas atrapadas en nuestro pequeño tiempo”. Antes había concluido:  “Si puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la #Palabra”.  En la misma línea añade “es tan grande que ni siquiera parece que te nace de dentro, sino que es como si hubieras sido sepultada por un alud” y también “la recuperación no existe: no es posible volver a ser quien eras”

Autenticidad vs homogenización
Montero no se limita a hablar del dolor de haber perdido a su pareja después de una larga enfermedad, se remonta a momentos de su infancia como “Todo ese tiempo me costó empezar a sacar a la luz mi parte fantástica, a esa niña imaginativa que había mantenido prisionera bajo siete llaves en mi interior”. Visualizo perfectamente esa imagen en mi misma y recuerdo haber encerrado en el armario y amordazada a esa niña que fui, demasiado imaginativa y fantasiosa,  porque durante los años de la adolescencia y la primera juventud el sistema te fuerza a intentar pasar inadvertida y no ser demasiado excéntrica si quieres ser aceptada socialmente. Luego el trabajo es tuyo para encontrar la llave que escondiste en algún rincón que no recuerdas y poder liberar a la niña que encerraste. El sistema educativo de entonces tampoco favorecía que cada niño o niña desarrollara sus potencialidades, su propio camino sino que nos pintaba a todos con la misma capa de homogeneidad, donde la diferencia no estaba bien vista. Parece que la renovación pedagógica actual busca romper con esa amputación de las alas de los niños, espero que sea posible llevarla a cabo.  “Todas esas pequeñeces, en efecto, conforman a una persona. Son nuestra fórmula básica, el garabato único que cada uno dibuja en la existencia”.
En este sentido, comenta en otro momento del libro “con el tiempo he descubierto que la normalidad no existe, que no viene de la palabra normal, como sinónimo de lo más común, lo más abundante, lo más habitual, sino de normal, de regulación y de mandato. La normalidad es un marco convencional que homogeneiza a los humanos, como ovejas encerradas en un aprisco; pero si miras desde lo suficientemente cerca, todos somos distintos”.

Montero también habla de su historias de amor frustradas y dolorosas con una metáfora muy clarificadora: “Ya se sabe que sufrir de mal de amores es como marearse en un barco: a la gente tu estado le parece divertido, pero tú te sientes morir”.

Incluso se refiere a esos destinos de viajes que se han quedado en su corazón y que yo también tengo en el mío: Estambul, Islandia, las hermosas iglesias de madera de Noruega. Habla de Alaska también, pero ese más que en mi corazón lo tengo en mi frente como destino pendiente.

Sobre Marie Curie y la figura de la mujer
A parte de las reflexiones sobre su propia vida, el eje del libro es la existencia de Marie Curie desde su infancia en Polonia hasta su muerte por culpa de la radiación de sus descubrimientos.  Montero cita “el mayor descubrimiento de Pierre Curie fue Marie Sklodowska. El mayor descubrimento de ella fue … la radioactividad”.

Me ha encantado conocer esa fuerza de voluntad de Marie y de su hermana por acceder al estudio y al conocimiento. En aquella época las mujeres no iban a la universidad, y menos en Polonia ocupada por los rusos. Y menos en una familia de recursos modestos. Ellas habían oído que en algunos lugares como en Francia algunas mujeres habían osado estudiar en la universidad. Es asombrosa la madurez y firmeza que demuestran ella y su hermana mayor cuando en la adolescencia establecen un pacto de ayuda mutua. Marie trabajará para pagarle los estudios a su hermana en la Sorbona de París, y una vez esta finalice y se ponga a trabajar hará lo mismo con Marie. Así pues Marie pasa entonces los años fructíferos de la adolescencia, posiblemente los más fértiles para estudiar, trabajando de institutriz. Cuando su hermana mayor finaliza sus estudios y le escribe para cumplir con su parte del pacto, Marie se echa atrás. Cree que lleva demasiado tiempo lejos de los libros y que no está capacitada para semejante esfuerzo. Y además acaba de sufrir un desengaño amoroso. Afortunadamente cambia de opinión, porque sino la historia y la ciencia habrían perdido sus grandes aportaciones. Sin embargo, piensas, de cuántas mentes brillantes de mujeres como ella no nos habremos visto privados la Humanidad.

Montero explica el momento trascendental en el que Marie y Pierre se conocen y descubren casi inmediatamente que son el uno para el otro, situación que se me antoja casi un milagro. Que un hombre de su categoría científica tenga la suerte de que se enamore de él una mujer tan excepcional como Marie. Pero al revés es más improbable. Que una mujer que encajaba tan poco en los cánones femeninos del momento encontrara un hombre que la amara, deseara, respetara y estuviera dispuesto a trabajar a su lado aún es más increíble.

De todas formas, no nos engañemos, estamos hablando de finales del siglo XIX y no podemos hablar de plena igualdad. Montero explica como Pierre y Marie lo compartían todo, menos el trabajo doméstico.  Incluso descubres en los diarios de Marie detalles de esa inferioridad femenina que seguía vigente. Marie recuerda momentos pasados con Pierre en las reuniones sociales o científicas cuando ella tiene la sensación de que habla demasiado e intenta cederle el protagonismo a su marido “obedeciendo a esa sensación que he tenido de que lo que tú pudieras decir sería más interesante”.

La muerte de Pierre atropellado por un coche de caballos en París es un mazazo para Marie que adora a su marido. El diario que escribió los meses posteriores al fallecimiento y en el que se basa esta obra así lo muestran. Marie no tiene entonces ni 40 años. Y unos años después, conoce a otro hombre (desgraciadamente casado) y se vuelve a enamorar. Justo cuando le conceden el segundo premio Nobel, esta vez ya en solitario, la esposa despechada hace público en los medios de comunicación la noticia de la infidelidad. El escándalo en la sociedad de entonces es tal que el Comité del Premio Nobel le pide a Marie que no vaya a recoger el premio. Y ella responde con una lúdica y maravillosa carta llena de dignidad: “La acción que usted me recomienda me parece que sería un grave error por mi parte. En realidad el premio ha sido concedido por el descubrimiento del radio y el polonio. Creo que no hay ninguna conexión entre mi trabajo científico y los hechos de la vida privada. No puedo aceptar, por principios, la idea de que la apreciación del valor del trabajo científico pueda estar influida por el libelo y la calumnia acerca de mi vida privada. Estoy convencida de que mucha gente comparte esta misma opinión. Me entristece profundamente que no se cuente usted entre ellos”. Como diríamos hoy en día: menudo zasca! Hay que decir que entre las reputadas que apoyaron a Marie se encontraba el propio Einstein que le escribió una preciosa carta de apoyo.

Montero analiza el papel de la mujer y las dificultades que tuvo Marie para hacerse un hueco, y qué hueco!!, en la sociedad científica del momento. Aunque no ahorra algunas críticas a Marie Curie puesto que la define dentro de “las mujeres pelota a aquellas que, tras triunfar con grandes dificultades en la sociedad machista, se prestaban a ser utilizadas por esa misma sociedad para reforzar la discriminación”. Ciertamente este tipo de mujeres le hacen un flaco favor al resto cuando utilizan el discurso de “ves, yo lo he logrado, si una realmente vale puede conseguir llegar” poniendo así el peso de la responsabilidad en la falta de valía de la mujer y no en las dificultades del sistema.

Al final de este breve experimento literario tenemos el regalo de poder leer el texto íntegro del diario de Marie Curie en basa “La ridícula idea de no volver a verte” y al que Montero se remite tantas veces a lo largo del libro. En él descubrimos una mujer fogosa, apasionada pero también desgarrada y desesperada, muy alejada de la imagen fría y distante que de ella nos ha dejado la historia.

diumenge, 24 de setembre del 2017

El papel de la mujer en la Italia medieval a través de una interesante novela histórica

Conocemos la historia por las grandes gestas protagonizadas por hombres que eran los que escribían las crónicas y los libros. Pero en todos los tiempos, las mujeres también fueron tejiendo la historia, aunque de una manera más silenciosa, discreta y poco reconocida, y a menudo liderando gestas y batallas aún más heroicas. Algunas de esas proezas femeninas son las que nos descubre la novela “Amor divino, amor profano” de Sandra Ferrer, una valiosa obra para conocer el papel de la mujer en la Italia medieval, una época sobre la que existe poca narrativa de ficción.

Y lo hace a través de dos personajes aparentemente antagónicos pero con muchos elementos en común. La historia parte de dos amigas muy unidas en la infancia y la adolescencia pero con caracteres y vocaciones bastante opuestos. Mientras la pasión de una es la vida religiosa y contemplativa para la otra es ser feliz con la persona que ama. Dos metas muy distintas pero con un fuerte elemento en común: a ninguna de las dos les está permitido alcanzarlas. Así pues, las dos amigas luchan contra los convencionalismos y presiones familiares y sociales de aquella época, que no eran precisamente muy permisivos, para perseguir sus sueños y poder dirigir sus propias vidas, un afán tan legítimo pero tampoco corriente en aquella época, y mucho menos para las mujeres.

Y aquí radica justamente uno de los grandes aciertos de la autora, que mientras uno de los dos personajes es completamente ficticio, la otra protagonista de la novela está basada en un personaje real: Santa Clara de Asís.  Ferrer supera con creces la osadía de recrear la vida de Santa Clara de Asís, una mujer extraordinaria que protagonizó la historia en nombre propio pero que apenas se conoce. Seguidora de San Francisco de Asís que defendía la vida de oración, pobreza y trabajo, alejándose de los fatos y riquezas de la jerarquía de la Iglesia, una Clara adolescente huyó de su casa en Asís y abandonó a su familia noble y la vida acomodada para seguir a San Francisco y sus preceptos. Así, fundó la orden de la hermanas clarisas. Santa Clara de Asís fue además la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para las mujeres, alejada de las reglas tradicionales.

Sandra Ferrer recupera esta fascinante figura en su novela y lo hace con toda la solvencia de una importante trayectoria en el campo de las biografías históricas, especialmente en su lucha por recuperar y dar a conocer a figuras femeninas a través de su bloc Mujeres en la historia y diversos libros de ensayo como “Mujeres silenciadas en la edad media”, “Breve historia de la mujer” o “Breve historia de Isabel La Católica”. En su primera obra de ficción, Ferrer hace un muy meritorio el trabajo de investigación y documentación para darle verosimilitud y rigor a la recreación histórica, pero sin descuidar ni un ápice el ritmo narrativo, la caracterización de personales, la emoción del hilo argumental y de los dos personajes principales.  Con una prosa ágil y desprovista de artificio por la que te deslizas sin darte cuenta, Ferrer nos va desgranando la vida cotidiana de estas dos mujeres, sus sueños, pasiones, temores y luchas.

Sin duda una novela muy recomendable para los amantes de la historia y especialmente para los que quieran disfrutar descubriendo las páginas desconocidas que escribieron las mujeres.

dijous, 21 d’abril del 2016

Una recomendación para Sant Jordi: Mujeres silenciadas en la Edad Media

Ha sido una aventura fascinante la lectura del libro “Mujeres silenciadas en la edad media” de Sandra Ferrer. La autora arroja luz sobre el desconocido papel de la mujer en una época que se nos antoja oscura y difícil para ser mujer.

Una de las lecciones que más recuerdo de la asignatura “Historia de la Comunicación” de Joan Manel Tresserras nos hacía ver que nos habían transmitido la idea que la Edad Media era una época oscura y baldía. Pero que era todo lo contrario. Había sido una época donde el poder había estado muy debilitado y fragmentado y que eso había dado alas a interesante actividad de la población civil. Pero esa historia no nos la explicaban en el colegio. La Historia que acostumbran a explicarnos es la de las guerras, los reyes y sus reinados. Pero nunca la Historia de la vida cotidiana de la gente, de la población. Y así se ventilaban de un plumazo 10 siglos de la historia dela Humanidad en dos páginas.
El libro de Sandra Ferrer refuerza esta idea y viene a arrojar luz sobre la fascinante vida de algunas mujeres en esa época. Aunque nos parezca increíble también hubo poetisas, trovadoras, escritoras, mujeres músicas, científicas, místicas que hicieron grandes aportaciones en su momento pero cuyos nombres no han llegado a nuestros días. De hecho, tenemos la sensación que no existieron mujeres destacables en estos campos hasta el siglo XX. ¿Quién recuerda el nombre de una pintora o una compositora anterior al siglo XX? Obras como estás nos devuelven una parte de la historia, que también es nuestra. Y demuestran que la historia no era cómo nos la contaron.

El libro está dividido en diferentes perfiles “profesionales” donde Ferrer va aportando el nombre y la historia de figuras femeninas que destacaron en ese ámbito.  Se agradece el esfuerzo de la autora de contrastar todas las historias que explica con fuentes y documentación que la corroboran, como buena historiadora y periodista. Un esfuerzo muy valioso en algunos casos, teniendo en cuenta la dificultad de aportar datos o detalles sobre mujeres de las que apenas quedan algunos comentarios o datos documentados. Se notan los años y las páginas escritas que lleva la autora a sus espaldas en su blog sobre mujeres en la historia donde llega años ilustrándonos con biografías de féminas destacadas,



Y lo mejor del libro no es sólo esa valiosa tarea, sino que además la lectura que podía haber sido densa y farragosa se lee de forma ágil y con deleite. La prosa de Ferrer te lleva suavemente de la mano, sin florituras ni excesos, equilibrando cada elemento narrativo en su justa medida. Además, la autora se permite acompañar la explicación objetiva de la vida de estas féminas con comentarios irónicos. La autora no disimula, ni pretende hacerlo,  sus opiniones o posicionamiento sobre el papel de la mujer en esa época de la historia, sobre la Iglesia, sobre el poder. Siempre con delicadeza y discreción, con cierto humor e ironía, vinculando el papel de la mujer de hace 10 siglos con las mujeres de hoy en día. Un blog que ha logrado crearse una comunidad de seguidores atentos a descubrir una nueva historia en cada entrada.

Finalmente creo que vale la pena agradecer a editoriales como Punto de Vista Editores que  cumplan esa función de descubrir y potenciar el talento y de dar oportunidades a autores desconocidos apostando por la edición de sus obras. Además, el éxito de la versión en formato digital ha abierto la puerta a poder obtener el libro también en papel. 

dilluns, 28 de novembre del 2011

La imagen de la las mujeres italianas

Fulminado Berlusconi, en nuevo gobierno italiano de Mario Monti hay tres mujeres ocupando ministerios de responsabilidad. Paola Severino en Justicia, Anna Maria Cancellieri en Interior y Elsa Fornero en Trabajo y Políticas Sociales.


Cierto que sólo son tres mujeres en un gobierno, lejos de las cuotas de paridad de otros lugares, pero tal y como está en panorama de la mujer en Italia casi se podrían tirar cohetes. Sólo hay que echar un vistazo al perfil de las tres ministras precedentes del gobierno saliente de Berlusconi para observar la diferencia y tener la esperanza de vientos de cambio para la imagen de la mujer en Italia, tan necesarios.
No entraré a juzgar la diferencia del aspecto físico o la edad entre las ministras entrantes y las salientes porque sería caer en el estereotipo que las mujeres por el simple hecho de ser guapas ya tienen que ser estúpidas o que una mujer joven no es competente ni está preparada. Me niego a analizar el aspecto físico de estas seis mujeres, porque me parece un insulto que siempre se acaba hablando del físico de las mujeres con alta representatividad y nunca de los hombres. Si los hombres ministros son guapos o feos, viejos o jóvenes, visten chaquetas anchas o ajustadas.
Sólo basta analizar su currículum para deducir cuáles han sido sus méritos para alcanzar tan alto cargo de responsabilidad. Maria Vittoria Brambilla era Ministra de Turismo.

En su trayectoria podemos observar que ha sido Miss Elegancia, modelo, e imagen de la marca de lencería Omsa. Mara Carfagna que fue Ministra de Igualdad había sido Mis Cine 1997, ex showgirl i portada del calendario sexy para hombres de Max. Al menos la Ministra de Educación, Mariastella Gelmini había sido presidenta del consejo municipal de una población antes de ser ministra. Sin embargo, analicemos la tractoria de las nuevas ministras. Paola Severino es abogada penalista, 4 veces vicepresidenta del consejo de la Magistratura Militar. Cancelliere ha sido prefecta de varias ciudades, subcomisaria en Milán y comisaria en Parma, Vicenza, Bergamo, Brescia, Catania y Génova. Por último, Fornero es profesora de Economía Política y fundadero del CERP. Ha sido consultora de la Banca Mundial para varios países.
Al menos estas tres nuevas ministras parecen haber obtenido el cargo por sus méritos profesionales, por una carrera de estudio y trabajando, empezando a lanzar así un nuevo mensaje a la sociedad y a las mujeres italianas. Hasta ahora, el mérito para tener éxito en la vida radicaba en el atractivo físico, la belleza y la juventud. Esto es lo que llevan años pregonando desde las élites del país, con su presidenta a la cabeza, y la televisión italiana. Los criterios de selección que se aplican a las mujeres no son sus títulos, su notas o su experiencia sino el tamaño de sus pechos, la largura de sus piernas o el volumen de sus labios.
Sin duda, este desprecio, frivolización e instrumentalización de la mujer que es tratada solamente como objeto de deseo ha tenido unas consecuencias en la sociedad y en la mujer italiana. Y ha causado un daño que ojalá sea reparable.
Un ejemplo evidente. En Italia, miles de niñas participan en los casting itinerantes para ser elegidas bailarinas de televisión.

Durante años han bombardeado el país con una sola imagen de mujer italiana. Bella, exuberante, operada, alterada, en ropa interior, sexy, mero elemento decorativo, diciendo cosas estúpidas y en algunos casos directamente mudas. Es impresionante el retrato que se ofrece de la mujer en el documental italiano “Il corpo de la donna”.


Tendrá que ver o no pero Italia es el país de Europa con más paro femenino y más muertes por violencia machista. De hecho, en los telediarios italianos siguen hablando de “móvil pasional” para hablar de un crimen por violencia de género. Es más, no existe delito de violencia machista en la ley, sólo en el último gobierno se admitió el de acoso. Tampoco existe la obligación de paridad ni medidas para promocionar a las mujeres en la política y la empresa. Y en un país fuertemente influido por la Iglesia, sólo se permite la fecundación asistida a parejas casadas y con el esperma del marido. Nunca con un donante ajeno a la pareja, nunca una mujer sola puede inseminarse, nunca se pueden congelar embriones para un futuro.
Hace algunos meses algunas mujeres, y también hombres, salieron a la calle para protestar por esta situación. Esperemos que el cambio en el equipo que ha liderar el país suponga también un cambio a estos modelos.
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http://lacomunidad.elpais.com/puerto-libre/2011/2/17/vivan-mujeres-italianas
http://blogs.elpais.com/mujeres/2011/04/el-largo-camino-de-la-mujer-italiana.html
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