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diumenge, 4 de maig del 2025

Una semana en Francia en furgoneta recorriendo las valles del Dordogne, Lot y Aveyron

Dedicamos los días de semana santa para ir hasta Francia y recorrer con la furgoneta las zonas del Perigord y Occitania. Desplazarse hasta esa zona de Francia requiere de unas 5 o 6 horas de coche desde Barcelona, y supone descubrir un paisaje verde y frondoso, ríos navegables, bosques, castillos, palacios, jardines y unos pueblos encantadores. Llevábamos una lista de pueblos para visitar, pero hay que reconocer que casi no haría falta. En esta zona, puedes perderte y elegir pueblos para visitar aleatoriamente que todos son preciosos, antiguos, tienen las casas con fachadas cuidadas, rincones encantadores. Tal vez la diferencia sean que los que llevan la etiqueta de “los pueblos más bellos de Francia” el aparcamiento de pago es casi ineludible mientras en los otros puedes aparcar gratuitamente.

Además, somos muy fans de viajar por Francia en furgoneta, puesto que los cámpings son muy económicos y están muy bien equipados y también hay muchas opciones para pernoctar con caravanas o campers, con muchos servicios. Lo único que tienen mal solucionado es que no han oído hablar de la comida sin gluten, ni en bares o restaurantes ni en supermercados, así que me llevo siempre mi propio pan y si ceno fuera opto por una creperie bretona con la harina de trigo sarraceno.

Etapa 1 del viaje. Perigord Noir

Salimos de Barcelona a primera hora de la tarde y optamos por ir vía Puigcerdà, pagando el Tunel del Cadí puesto que el trayecto era el mismo en tiempo, pero era más económico y nos ahorrábamos el estrés de tráfico de la AP7 y los atascos del entorno de Narbone. Nos ahorramos eso sí el túnel de Porté Puymmorens, y fuimos por el puerto todo nevado. Paramos para cenar y pernoctar en un aparcamiento en Ax les Termes detrás del casino. Un espacio muy tranquilo con WC gratis e incluidos.

Continuamos al día siguiente hasta Sarlat -la Caneda. Aunque ya había estado en el pasado en esta zona del Perigord, esta ocasión he podido redescubrirla y además he podido conocer muchos lugares nuevos.

Reservamos un cámping fantástico a las afueras de Sarlat la Caneda, que staba andando a 10 minutos del pueblo, y así tomamos esa preciosa ciudad medieval como centro de operaciones.

Sarlat es una ciudad pequeña pero muy turística porque tienen montones de rincones preciosos. Hicimos la visita guiada en castellano que ofrecen en la oficina de turismo que permite conocer el pasado glorioso de esta ciudad que fue víctima de la guerra de los 100 años y las guerras de religión. Cenamos en una crepería bretona en Sarlat.

Seguimos al día siguiente visitando los pueblos del entorno (están a unos 20 minutos de Sarlat), que es como un viaje al pasado con sus calles empedradas, sus paredes de piedra caliza, los tejados de piedra, las flores, las vistas esmeraldas sobre la valle del río Dordogne salpicado de castillos y palacios. Sin duda, son pueblos turísticos, así que hay que pagar los aparcamientos a 3 y 4 euros las 2 horas.

Hicimos un pícnic en un lugar idílico al lado de un río.

📌 La Roche Gageant

📌 Beynac et Calzenac

📌 Domme, hicimos un paseo autoguiado por el pueblo muy recomendable siguiendo el mapa de la oficina de turismo.

📌 Castelnaud, subiendo andando al castillo pero no pagamos la entrada

Cenamos en el cámping antes de que se ponga a llover.


Al día siguiente pasamos una jornada visitando una zona del Perigord noir un poco más alejada de Sarlat, (a unos 50 minutos) y menos turística porque hay menos gente y el aparcamiento es gratis, pero algunos están también en la lista de los pueblos más bonitos de Francia. Como es sábado, coincidimos con día de mercado en algunos sitios empezando por el mismo Sarlat, por donde damos un paseo antes de salir.  

📌 Belvès, que también está de mercado en una enorme plaza fortificada, hicimos un paseo siguiendo el mapa de la oficina de turismo.

📌 Monpazier, una preciosidad de pueblo alrededor de una enorme plaza porticada.

📌 Abadía cisterciense de Saint Avit Senieur, abandonada pero imponente aún, era lugar de peregrinaje del Camino de Santiago.

📌Abadía de Coudrion, también cistercienses con un delicioso claustro.

La zona fue un punto estratégico en "la guerra de los 100 años" de ahí que sean ciudades fortificadas, antiguos castros y haya tantos castillos.

 También es un lugar relevante de hallazgos prehistóricos que es otro tipo de recorrido.

Otra opción es hacer ruta gastronómica o de vinos, pero no es nuestra opción.

Sea como sea el Perigord es una zona deliciosa, interesante.

Pernoctamos:

📍Aparcamiento Ax les termes

📍3 noches en Camping Huttopia de Sarlat. Fabuloso

 Parte 2 del viaje descubriendo la Occitania, a partir de algunos de los pueblos más bellos de Francia siguiendo las valles de Lot, Aveyron y Tarn.

 

📍Rocamadour. Con su monasterio y su virgen negra es un lugar de peregrinaje que recuerda a Montserrat o Mont Saint Michel. O una localización de Juego de Truenos. Coincidimos con la misa de Pascua y con los niños rompiendo la campana de chocolate.

📍Carennac, un pueblo precioso anclado en el tiempo.

📍Lobressac, bonito pueblo con vistas sobre la valle del río Lot.

📍Autoire, otro encanto de pueblo medieval con un paseo a una cascada, que no hicimos.

📍Belcastel, un pueblo de cuento con sus casas de piedra, su puente, su castillo y su rio Aveyron un poco cargardito que nos hizo sufrir al estar pernoctando en cámping en su orilla.


 Seguimos al día siguiente recorriendo el valle del Aveyron para ver los preciosos pueblos medievales de:

📍Najac, superverde y alargado con un castillo al fondo.

📍Saint Antonin Noble Vall, más sencillo pero muy bohemio y artístico con una plaza maravillosa para descansar.

📍Cordes-sur-ciel, también delicioso con una fuerte subida pero más turístico.

Nos desplazamos ya a la valle del Tarn para finalizar nuestro viaje en su capital, Albí, y su imprescindible catedral, la más grande del mundo de ladrillo y su fascinante interior con frescos renacetistas y un fabuloso techo azul. Paseo por sus murallas, puente y callejuelas. Y noche en el aparcamiento de la catedral habilitado para furgonetas y caravanas.

dissabte, 28 d’agost del 2021

Un viatge per la memòria a la Catalunya Nord

 Aquests dies hem fet un petit viatge al nostre passat. Un viatge a la Catalunya nord per recuperar la nostra memòria història. D'un passat de refugiats, opressió i fugida que ha estat present tot el segle XX al món i és el present avui en dia.



Seguint les passes de la fugida per la frontera el 1939 fins a #Cotlliure per visitar la tomba d'Antonio Machado. El poeta va morir el 22 de febrer de 1939 als 63 anys després d'un dur viatge creuant la frontera, fugint del feixisme. Amb ell, havia portat una capseta de fusca amb terra espanyola perquè l'enterressin am b ella si moria lluny del seu país. La seva mare, que l'havia acompanyat en la fugida, va morir tres dies més tard. En un butxaca de l'abric del poeta van trobar un vers escrit per ell: "Estos días azules y este sol de la infancia". Com un dels poetes de capçalera en la meva vida, he tingut aquests versos escrits en un suro del meu despatx durant anys. Va ser emocionant visitar el cementiri i la seva tomba, amb banderes, pedres, cartes que la gent deixa en una bústia.



A pocs quilòmetres de #Cotlliure trobem Argelès-sur-mer on França va crear el camp de concentració per tancar els refugiats espanyols que fugien de la derrota. La Retirada, la desfeta, la derrota, la fugida, el fracàs. Ens va costar bastant localitzar el museu que està dedicat a recordar els morts i presoners d'aquest camp francés. No hi ha cartells ni indicacions al poble, i de fet, vam passar diverses vegades per davant sense identificar-ho. És un museu petit, discret, que amb un preu de 2 euros fa un petit recull de la història d'aquella ignominia. Una població famèlica, morta de fred i de por que venia de tres anys de guerra, bombardeig i mancances, dones, gent gran, infants i homes, van arribar a França i es van trobar que els llançaven a viure en una platja, en ple mes de gener i febrer de 1939. No tenien aliments, ni aigua, ni mantes, ni sostre, ni letrines, ni llibertat, atès que estaven tancats en aquella platja. Es calcula que 100.000 persones van ser tancades en aquella platja amb fam, fred, pena, dolor, i malalties que no van trigar a proliferar.

Del museu ens vam acostar al cementiri espanyol on estan enterrades les persones que van morir en aquell camp de concentració. Sense cap indicació, ni senyal, al mig de la carrera que porta a la platja atestada de cotxes amb gent que va a prendre el sol i davant d'un camping, vam trobar una tanca amb un fragment de terra i un discret monument que recorda els morts que hi ha enterrats allà. També hi ha un altre petit monument que recorda el noms dels infants morts en el camp de concentració. La gent havia deixat flors, banderes, pinyes i pedres pintades de color. És un lloc que van generar molta pena, pel que representa i per la manca de cura i d'atenció que ha rebut. Em parlaven dels impresionants cementiris americans i alemanys que es poden visitar a Normandia en contrast amb aquell quadrat de terra abandonat.







A poca distància del cementiri, en el passeig marítim d'Argèles-sur-mer, també vam visitar el monument que recorda el lloc exacte on estava instal·lat en camp de concentració. Els banyistes francesos i turistes passejaven en banyador pel passeig ignorant aquell monument. Vam trobar tres plaques. Una del govern català i una del govern espanyol que tenen dos o tres anys i que ja estava bastant deteriorades i una placa de pedra escrita en francès sense signatura molt més emotiva i punyent.


Algunes dones i infants van aconseguir evitar, al menys temporalment, la vida en el camp de concentració (a més del d'Argelès-sur-mer, es van instal·lar més camps en la zona per acollir els refugiats espanyols. I insisteixo: no eren camps de refugiats. Eren camps de concentració), gràcies a la maternitat d'Elna, una institució que prom
oguda per una organització humanitària suiïssa i dirigit per la mestra (no infermera)
Elisabeth Eidenbenz va aconseguir rescatar el camp dones embarassades per assegurar un naixement en condicions higièniques i segures. Més de 500 infants van néixer en el palauet que va convertir en maternitat i que després d'acollir mares i nadons espanyols va amagar mares i nadons jueus, dones que posaven noms com Antonio als seus fills perquè semblessin espanyols i no jueus i aconseguir que la Gestapo no se'ls emportés.  A l'edifici de la maternitat avui podem visitar una exposició que recorda aquells fets però que es basa en fotografies i textos, l'espai donaria per fer una reconstrucció més interessant dels espais. 






Finalment, vam visitar el camp de concentració de Rivesaltes. U
n camp d'internament de població "indesitjable": refugiats espanyols, gitanos, jueus, alemanys derrotats al 45, refugiats de les colònies franceses i immigrants. Novament, un lloc solitari i aïllat que no està indicat ni en la carretera ni en el camí que porta fins allà. Podria ser volguda aquesta manca d'interès en identificar, visibilitzar i promoure els lloc de la vergonya de la història recent de
França? En tot cas, aquest museu sí que ofereix una experiència treballada i cuidada del camp. Es pot visitar el que queda de camp, veure els barracons, letrines, i en el museu trobem testimonis, fotografies, objectes, audiovisuals que permeten fer-te una idea de la vida al camp. Després dels refugiats espanyols, el camp va acollir gitanos i jueus fruit de la política de col·laboració amb el règim nazi del govern francés de Vichy. Molts dels jueus van ser deportats a camps d'extermini. Colpeja llegir la carta d'una mare que escriu al seu fillet de 2 anys a qui aconsegueix amagar de la deportació deixant-lo en mans d'una veïna. La dona i el seu marit van morir a Auswitch. No vaig poder evitar emocionar-me. També amb un quadern escolar d'una nena espanyola escrivint un poema de Lorca. Un cop acabada la guerra, el camp va acollir presoners alemanys i italians. Als anys 50 i 60, refugiats procedents de la pèrdua de les colònies com Argelia, Guinea o Vietnam. Als anys 80, va ser un Centre d'Internament d'Estrangers. L'exposició finalitza amb una reflexió sobre les poblacions desplaçades al món durant el segle XX i XXI, justament en un moment on veiem a la població civil fugint d'Afganistan.

Una visita casual però també història i curiosa que ens vam trobar quan vam anar a la platja de la Bahia de Poulille va ser descobrir que aquella zona havia estat una colònia industrial de dinamita des de mitjans del segle XIX fins als anys 80 del segle XX que va fundar Alfred Nobel. Es pot visitar el museu que recupera la història de la fàbrica i la vida en la colònia.

En general, una visita interessant i necessària d'un moment recent de la nostra història que s'hauria de conèixer més. D'altra banda, observem una desidia, falta d'interès o voluntat volguda per no tenir cura d'aquests espais de memòria històrica.

dimecres, 26 de desembre del 2012

Lyon, un rincón encantador en el corazón de Francia


Aunque muy lejos de los que dicen considerarla “la Florencia francesa”, sí que es cierto que Lyon es una ciudad encantadora para pasar un fin de semana. Ciertamente, no es un destino turístico de los más populares. Y precisamente por eso es una estupenda sorpresa descubrir este delicioso lugar con tantos secretos escondidos. Es la ciudad con más hectáreas declaradas Patrimonio Mundial de la Unesco, exactamente 500, hecho sólo comparable con Praga.

Lyon está surcada por dos ríos: el Ródano y el Saona, que han dado lugar a un entramado de puentes para recorrer la ciudad. Además, está coronada por dos colinas: la Croix Rouge y Fourvière.  Lyon está dominada por la imponente Basílica de Fourvière situada sobre la colina que le da nombre y dedicada a la virgen que salvó al lugar de la peste. Se puede subir en teleférico o dando un paseo ascendente por la colina. Si no está muy en forma para subir escaleras y cuestas, sólo se trata de hacerlo más despacio y con más paradas. Desde arriba, se obtienen unas fabulosas vistas de la ciudad. En la parte inferior de la basílica, hay un espacio bastante curioso porque hay capillas dedicadas a vírgenes de todo el mundo.

Una recorrido por 2.000 años de historia

Pasear por sus barrios es como sumergirse en un libro de historia: la Lyon del Imperio Romano, la Lyon medieval, la Lyon renacentista, la Lyon industrial y obrera, la Lyon de la resistencia contra los nazis. La ciudad ha sabido conservar su importante legado arquitectónico que nos permite ubicarnos en todos esos momentos históricos.

Por ejemplo, yo desconocía que Lyon es una ciudad con más de 2.000 años de historia. Sus orígenes se remontan al Imperio Romano como se puede comprobar en su imponente y bien conservado teatro romano, que baja por la colina de Fourvière. Siempre me sorprenden esos impresionantes monumentos históricos en medio del contexto urbano, accesibles a todo el mundo, sin control, casi abandonados en medio de la ciudad, vulnerables al paso del tiempo y al vandalismo humano. Me sorprendió en Roma, me sorprendió en Atenas. Tesoros de la humanidad desamparados.

A los pies de la colina, se extiende el casco antiguo que acoge el barrio medieval y renacentista. El Vieux-Lyon es Patrimonio Mundial de la Unesco. Animadas callejuelas con palacios medievales y renacentistas, iglesias, restaurantes repletos de turistas, jardines apartados, pasadizos escondidos, museos de miniatura. En esta zona, destaca la catedral de Saint Jean, la Casa Thomassin, el Jardín de Rosa Mir, la casa Gadagne, el Palacio Saint-Jean.







El barrio de la Croix Rousse conocido como “la colina que trabaja” nos habla del pasado obrero de Lyon como centro mundial de la industria téxtil, tal y como nos retrata la novela Seta de Alessandro Baricco. Este barrio, que también es patrimonio Mundial de la Unesco, fue creado por los comerciantes de la seda para refugiarse si llegaban después de que la ciudad cerrase sus puertas. También los famosos traboules nos hablan de este pasado industrial. Se trata de pasillos y pasadizos en los edificios que comunican unas calles con otras, como un laberinto que surca el Vieux-Lyon y la Croix Rousse. Su origen está también en el comercio de la seda, puesto que permitía poder trasladar las preciadas telas por toda la ciudad de un edificio a otro sin que dañara con la lluvia. En la época de la ocupación alemana de la II Guerra Mundial, sirvieron para facilitar el escondite y la huida a los perseguidos por los nazis. Aunque en un primer momento da apuro entrar en uno de esos traboules, porque te parece que invades una propiedad privada, se trata de empujar las puerta de los edificios y seguir el pasillo hasta el otro lado. 

El barrio de la Croix Rousse puede recorrerse a través de los traboules siguiendo unas rutas señaladas. Sólo hay que ir siguiendo las indicaciones de las calles, como si se tratara de las flechas del Camino de Santiago, mediante un sistema de colores y símbolos se pasea por el barrio siguiendo pistas. Algunos edificios y zonas del barrio están bastante degradados, con basuras, botellas y suciedad, pero aún así resulta interesante hacer alguno de los recorridos. Una de estas rutas nos lleva a un interesante edificio que muestra como vivían los trabajadores de la industria de la seda. 


Y también hablan de un pasado sindicalista, anarquista y comunista que protagonizó grandes revueltas en el siglo XIX, especialmente luchando por los derechos de los trabajadores y contra los avances técnicos que substituían a las personas por máquinas. No en vano, la palabra “sabotaje” proviene de Lyon, derivada de los “sabots” que eran los zuecos de los trabajadores que lanzaban a las tejedoras mecánicas para inutilizarlas. Se trata de unas protestas que se enmarcan en el Ludismo, surgido en la industria textil de Gran Bretaña a principios del siglo XIX.


Otro momento histórico duro pero glorioso que habla de esta ciudad rebelde y luchadora nos traslada a la II Guerra Mundial. Merece la pena visitar el CentroHistórico de la Resistencia y la Deportación situado en el antiguo edificio de la Gestapo. No en vano, Lyon fue conocida como la capital de la resistencia durante la II Guerra Mundial.

Otras joyas de Lyon

En Lyon nació el cine y el guiñol, que tienen sus respectivos museos. El lugar que vio nacer a los hermanos Lumière fue también donde se gravó la primera película de la historia “La salida de los obreros de la fábrica”. Y es también la ciudad natal de Antoine de Saint-Exupéry, aunque su presencia mínima. Sólo una estatua en la plaza Bellecourt que no supimos encontrar.

Otra visita para relajarse después de tanto recorrido histórico es acercarse al Parc de la Tête d’Or que acoge un zoo y un jardín botánico, completamente gratis. Allí está situado el lema “Only Lyon” que con acierto se ha inventado la Oficina de Turismo jugando con las letras de la ciudad.  En el parque pueden hacerse fotos con las letras, al estilo del mismo juego que existe en Amsterdam.

Las compras pueden ser otra razón para visitar la ciudad. Evidentemente, Lyon también tiene una cara comercial situada sobre todo en los alrededores de la plaza Bellecourt y de la plaza del Ayuntamiento.

Y para los amantes de la fotografía Lyon también les tiene reservado una cita. Al atardecer el sol se pone por encima de la catedral que se perfila afilada y oscura sobre un cielo encarnado que parece anunciar el fin del mundo. El Ródano a sus pies refleja todos los colores que nos regala el ocaso. Es un espectáculo que dura unos diez minutos, y donde uno puede volverse loco haciendo fotos porque cada instantánea es diferente a la anterior, cada segundo el color de la tarde es diferente.

Sin duda, Lyon ofrece también uno de los mayores placeres, el de la gastronomía. Si Francia es uno de los lugares donde mejor se come del mundo, Lyon es la cuna de la cocina francesa. Así que se puede dar un homenaje al paladar en uno de los múltiples bistrots, llamados Bouchon, y a precios bastante asequibles. Y acompañado por vinos excelentes.

Algunas informaciones prácticas

Apenas a unas horas en tren (y TGV) y un par de horas en avión de Barcelona, y con vuelos de low-cost muy asequibles. Eso sí, el aeropuerto es uno de los más inaccesibles y complicados en los que he estado.  Si llegas un poco justo de tiempo, puedes perder el vuelo del tiempo que necesitas para recorrerlo.

Cualquier fin de semana es apropiado para hacer una escapada a Lyon. Pero si se prefiere alguna fecha especial, lo más recomendables es hacerlo en el puente de la Purísima para la  Fiesta de las Luces. La noche del 8 de diciembre toda la ciudad se ilumina. Edificios, puentes, todos los habitantes ponen farolillos en las ventanas. Se trata de una antigua tradición para dar gracias por haberse salvado de la peste en el siglo XX. Aunque originariamente esta costumbre sólo tiene lugar la noche de la Purísima, por el éxito turístico que ha tenido suele extenderse algunos días. Eso significa que a pesar de ser una oportunidad para ver la ciudad vestida con sus mejores galas, no es precisamente la fecha más tranquila para conocer Lyon.

Para visitar la ciudad de la mano de un habitante de Lyon, se puede recurrir a un servicio de guías turísticos voluntarios. El Lyon City Greeters. Sólo has de informar de cuándo vas a la ciudad, cuántas personas sois, qué tipo de visita te interesa y los idiomas en qué podrías hacerlo, y te ponen en contacto con alguien que se adapta a esas condiciones y te propone una cita para empezar la visita.