Historia de un rescate
La historia de su rescate empieza 333 años después de su hundimiento, cuando un ingeniero civil después de mucho tiempo intentado encontrar el barco sumerge una sonda y recupera un pedazo de madera. El relato del rescate es digno de una novela. Estamos en 1961 y los medios no eran tan avanzados como lo son hoy. Así que unos buzos tuvieron que cavar unos túneles para introducir unos cables y desde unas plataformas devolver a la superficie al Vasa. Fue un acontecimiento de su época, seguido por televisión en medio mundo y con toda la población de Suecia expectante.
Después de reflotar el barco empezó el largo proceso de recuperación que ocupó varias décadas. Nada más y nada menos que durante 17 años fue rociado con un material que se utiliza en cosmética para mantener el barco fuera del agua. Y luego se dejó secar durante 9 años. Se decidió entonces construir un museo para albergar el barco.
Además de admirar al Vasa en toda su belleza y esplendor desde diferentes niveles y puntos de vista, en el museo se puede profundizar en la historia del naufragio así como del rescate. Pero también es interesante porque permite conocer cómo era la vida a bordo de un barco así como era la sociedad de época.
Al encontrarse durante más de 300 años bajo el mar Báltico, un mar tan bajo en concentración de sal, muchísimos objetos del barco se han conservado intactos. Incluso se han encontrado los cuerpos de los ahogados con zapatos y trajes en buen estado. Se ha realizado un extraño experimento de reconstruir a las víctimas, tomando los esqueletos como base, esqueletos que se pueden ver en el museo. Es posiblemente la parte más escabrosa del museo.
También pueden admirarse los objetos cotidianos como monedas, juegos, vasijas, cubiertos, armas, que se han encontrado en el barco. Y alguna de las 1.200 esculturas que tenía el navío de guerra que además se ha descubierto que estaba pintado de color bermellón, lo que da una pista de lo imponente que era este barco en su tiempo. Para mí ha sido una de las visitas más memorables de mi paso por Estocolmo.
Más información: Vasa Museo