Desayunamos pronto en el cámping y nos dirigimos al valle del Jerte. Jerte proviene del árabe xerete, significa precisamente "aguas cristalinas" o "valle angosto", lo que ya da una pista de su encanto. Agua hay muchísima, fuentes, cascadas, ríos, riachuelos.
En este sentido, hacemos la Garganta de los Pilones, una excursión de 3 horas asequible y concurrida. Una subida hasta una zona donde el agua brota exultante a través de grandes piedras rodadas y unas pozas excavadas en la roca por la erosión fluvial.
De ahí, nos vamos a Navaconcejo a hacer la ruta de las Nogaledas. El pueblo está ya a tope de gente, nos cuesta encontrar aparcamiento, incluso en la zona de caravanas. Son las 13 del mediodía, hace calor, las terrazas están llenas de gente tomando cañas y los niños se están bañando en el Jerte. Empezamos la ruta ascendente que sube por escaleras empinadas durante una hora. Es asequible pero cansada. A medida que vas ascendiendo vas viendo espectaculares saltos de agua. La bajada es menos romántica, aunque podemos ver algunos cerezos en flor.Es el símbolo indiscutible del valle es el cerezo. Más de un millón y
medio de cerezos florecen simultáneamente. Los cerezos
florecieron el fin de semana anterior, dura muy poco la floración pero aún
vimos algunos cerezos en flor.
A continuación vamos a visitar algunos pueblos con el coche y acabamos la jornada en el Mirador de la Memoria. Situado en el municipio de El Torno, es uno de los puntos más emblemáticos y sobrecogedores del Valle del Jerte. Combina una de las mejores vistas panorámicas de la comarca con un potente mensaje histórico y artístico.



Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada